lunes, 9 de enero de 2012
Tendencias ideológicas en épocas de convulsón social
Las etapas de convulsiones sociales siempre traen consigo la aparición en el escenario público de grupos, intelectuales y académicos críticos, así como también la manifestación de tendencias ideológicas de signos muy diferentes, incluso diamentralmente opuestas. Esto es natural en esos tiempos de inestabilidad, de incertidumbre e inquietud. Así como hay tendencias claramente progresistas, también las hay de marcado signo retrógrado. Unos miran esperanzados hacia el futuro, y creen que se puede construir algo mucho mejor que lo presente (progresistas), mientras que otros, quisieran el regreso a los viejos tiempos que, según ellos, eran mejores (conservadores); otros más, piensan que el presente no está tan mal y que las cosas funcionan más o menos bien y son cuestión de arreglos menores, por lo que ni hay que mirar hacia el pasado, ni preocupase por el futuro, porque éste último no necesariamente será mejor en relación a lo que sucede en el momento actual. Preferible quedarse con el presente. Estos son los neoconservadores. Estas posiciones las podemos ver respecto a la economía, la política, al educación, pero también en ámbitos más privados como el matrimonio y la familia. En Estados Unidos, por ejemplo, ha surgido todo un movimiento conservador en favor del regreso a los matrimonios tradicionales, tal como se supone existían en la década de los años 50's en aquella nación. Se trata de un moovimiento que se opone decididamente al feminismo y a los matrimonios gays y otras formas de matrimonio como la poligamia o el poliamor. Se piensa que reestableciendo el estátus y los los papeles tradicionales, con el hombre como el jefe de la casa y la familia, y con la mujer quedándose en el hogar a cuidar de la casa, y nutrir y educar a los hijos, muchos de los problemas de la sociedad se acabarán pues el orden social quedará reestablecido. Sin embargo, para muchos otros norteamericanos, el asunto se reduce a una adecuación a las nuevas condiciones de la sociedad en las que hombres y mujeres son iguales en derechos, valor y dignidad. Para éstos regresar al viejo modelo tradicional es un retroceso que en nada ayudará a que la sociedad siga funcionando adecuadamente. para un tercer grupo, en lo que habría que avanzar es en reconocer los derechos de los homosexuales, lesbianas, bisexuales y permitir legalmente nuevas formas de vida matrimonial y familiar. He aquí un buen ejemplo de como pueden surgir y convivir -no sin dificultades- en una misma sociedad diferentes tendencias socioculturales. En México podemos ver un caso similar en lo que respecta a la cuestión religiosa, hoy, una vez más la Iglesia católica busca por todos los medios reestablecer privilegios para sí misma como los tenía en la época colonial, en tanto que otro sector de mexicanos lucha a brazo partido por el mantenimiento del Estado laico y por defender la libertad efectiva de creencias, lo que supone que otras religiones e Iglesias tengan igualdad de derechos y condiciones ante la ley y el Estado y que éste no tome partido en favor o en contra de una u otra. Entonces, desde el punto de vista del científico social, la mirada sociológica debe estar atenta a esas diversas corrientes ideológicas y de acción que se manifiestan en la sociedad y en la manera en que los conflictos que surgen de tendencias diferentes se tratan de resolver en el seno de la sociedad. A veces dichos conflictos acaban volviéndose irresolubles y las causas de dicha imposibilidad para arreglar tal o cual conflicto deben igualmente ser estudiadas. Lo importante a destacar es la existencia de diversidad de opiniones y posiciones ideológicas, identificarlas y clasificarlas, para de ahí pasar a su análisis crítico y en caso dado, proponer alternativas de solución. Por cierto que respecto a esto último, se destacan dos posturas generales: la tendencia a la unificación, que se supone la desaparición (represión a veces violenta física, psicológica, simbólica) de diferencias en aras de un interés común (o dominante) superior; o la tendencia, mucho más abierta y democrática a reconocer la pluralidad y a partir de ese reconocimiento proponer la tolerancia, el diálogo y la negociación como vía pacífica para resolver conflictos, lo cual no es nada fácil de lograr en tiempos de convulsión social.
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