La ruptura entre Enrique Peña Nieto y la profesora Elba Esther Gordillo y su partido Nueva Alianza, debido a la inconformidad de varios priístas a quienes disgustó que se les asignaran candidaturas al PANAL que sentían les correspondían, demuestra que dentro del propio PRI no hay tal unidad interna, y que los conflictos que se viven al interior del partido, bien pueden poner en peligro la candidatura de Peña Nieto así como hacer fracasar sus intentos de llegar a la presidencia de la República. Tras una fachada que simula una unidad inexistente, los conflictos y los golpes bajos están a la orden del día, se trata de una sórdida lucha por el poder en la que todos los grupos buscan colocarse lo mejor posible y obtener también los mayores beneficios alcanzables, en términos de puestos de elección, así como en la administración pública federal. Enrique peña Nieto y sus más cercanos colaboradores tendrán que ser muy hábiles para sortear las dificultades y problemas que se les presentarán de aquí a la elección presidencial. Y uno de los primeros cálculos que deben hacer es saber en que medida la ruptura con la profesora Gordillo les afectará en términos de votos.
Para la profesora, las cosas tampoco pintan nada bien, actuando de una manera pragmática y oportunista, queriéndose trepar al carro de los que calculó serán los vencedores de la contienda electoral. La ruptura con el PRI significa una derrota a sus aspiraciones para seguir manteniendo su poder dentro de la clase política y al interior de su partido y sindicato. Después de la abrupta ruptura, sólo Ernesto Cordero parece querer relacionarse con ella de entre los precandidatos del PAN. En el PRD y sus aliados, ella no cuenta con simpatía alguna y han sido claros en marcar su distancia respecto a ella.
Así que a la Doña no le quedan muchas opciones. Ir a la elección presidencial con un candidato propio, sin alianza posible alguna, no es más que un acto fallido. Por lo que el poder hegemónico de la profesora puede verse muy seriamente dañado, de no lograr alguna alianza estratégica con algún candidato que sea competitivo en el proceso electoral que ya ha iniciado.Tal vez estemos ya viendo el inicio del final del cacicazgo de la profesora. Final que se puede precipitar por su soberbia y excesivo pragmatismo. Por una sobrevaloración de su poder y sus alcances reales, por creerse como dice la sabiduría popular, "monedita de oro."
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