México y la República del Salvador se unen a los reclamos de otras naciones latinoamericanas y del mundo respecto a las prácticas de espionaje norteamericano en sus territorios, a sus instituciones y sus ciudadanos. A difrerencia de otras épocas y otros imperios, Estados Unidos debe cobrar consciencia de que no está sólo en el mundo y que hoy existen muchas naciones que reivindican su atonomía y soberanía, su derecho a autogobernarse y a que otras naciones, por poderosasa que sean, no intervengan en su vida interna. Estados Unidos no parece querer entender eto, como tampoco que no tienen dereccho alguno a querer imponer a otras naciones fus formas políticas, económicas y socioculturales a la buena o a la mala. México, como El Salvador, o Brasil, Argentina, etc. tienen todo el derecho de reclamarle a Estados Unidos sobre esas acciones de espionaje que no hacen sino deteriorrar las relaciones del Imperio Yankee con el resto de la comunidad mundial. La política del "big brother" puede ser el detonante de conflictos entre norteamerica y otras naciones e incluso regiones del mundo, que pudieran escalar en guerras de consecuencias impredecibles. El espionaje norteamericano debe ser condenado y castigado. No hay justificación alguna para ello, salvo el miedo y ese sentimiento de inseguridad con el que hoy viven los nortamericanos, que els hace también construir muros aun más vergonzosos que aquel que separó a las dos alemanias. Sí el imperio tiene miedo, y quiere imponer la paz del miedo mediante el garrote, a falta de argumentos para justificar sus abusos y excesos contra su propio pueblo y otras naciones. Pero Estados Unidos debiera recordar que no ha habido imperio que se sostenga por medio de la vilencia y la mercadotécnia del temor únicamente. Hay que apelar al diálogo, a la negociación, al acuerdo, al respeto mutuo irrestricto, no ha seguir promoviendo el miedo, la inseguridad, la desconfianza, el recelo, como medios de control de la ciudadanía y de otras naciones. Un imperio asustado como Estados Unidos, es un peligro para la humanidad entera.
En el caso referente a México, las autoridades estudian ya sí el presidente Felipe Calderón no firmó acuerdos con los Estados Unidos, en el marco del plan Mérida para permitir el espionaje norteamericano en territorio nacional, y si no adquirió, en ese contexto equipo despionaje para que el gobierno mexicano espiara a sus ciudadanos. Ambos casos constituirían graves delitos por parte del exmandatario. Felipe Claderón debe ser llamado a cuentas y en su caso, ser sujeto a juicios políticos y penales si s encuentran evidencias de la comisión de esos ilícitos.
jueves, 11 de julio de 2013
lunes, 8 de julio de 2013
El abuso norteamericano contra Latinoamerica en el caso Snowden
Las revelaciones del Sr. Snowden sobre el espionaje que realiza su país dentro y fuera de sus froteras, crece día con día. No es para menos, cada vez paraecen más evidencias del abuso norteamericano contra sus propios ciudadanos y los de otras naciones, la última de ellas Brasil. Ello ha creado un malestar cada vez más generalizado en la comunidad latinoamericana que, con toda justicia, y con toda dignidad, se ha manifestado en contra de esa práctica que viola flagrantemente las normas del derecho internacional. Ecuador, Nicaragua y la República Bolivariana de Venezuela no sólo han protestado contra el espionaje yankee y han apoyado al presidente Evo Morales de Bolivia, sino que han manifestado su volutad de dar asilo al Sr. Snowdwen. Éste a su vez, ha mandado cartas solicitando asilo tanto a Venezuela y Nicaragua. Etado Undidos ha amenazado que de darle asilo al exfuncionario de la CIA las realciones bilaterales entre esa nación y los propios Estados Unidos, se verían muy deterioradas. Un acto de gran soberbia de la ex-nación de la libertad. ¿Cómo se le puede decir a una nación que ha sido agredida y violado sus derechos internacionales que no de asilo a quién ha sacado a la luz esas dañinas prácticas de espionaje que vulneran su soberanía, su atonomía, su indepenencia? ¿Cómo se puede pedir colaboración a una nación a la que se le ha invadido por la vía del espionaje? Sin duda se trata del enloquecimiento del gobierno imperial norteamericano. La sinrazón, la irracionalidad, el miedo, la soberbia y la prepotencia, se han adueñado del gobierno de los Estados Unidos y, empiezan a minar peligrosamente al propio sistema político interno y sus relaciones internacionales. Estados Unidos parece estar más que bien dispuesto a cambiar la diplomacia y la política (en su más noble sentido), por la política del garrote. Y eso no es bueno para nadie, empezando por los propios Estados Unidos. No es nuestra intención hacerle al adivino, el profeta o el vidente y pronosticar la caída del imperio de nuestro tiempo, pero cierto es que las actitudes del gobierno norteamericano caminan en sentido contrario a los que fueron los valores tradicionaes de esa nación como, la libertad, el derecho a la propiedad y la privacidad, el ser una tierra de esperanza, el ser un espacio para una vida mejor mediante el trabajo y el esfuerzo. ¿En que acabará todo esto para el imperio?
jueves, 4 de julio de 2013
Evo Morales sufre atropeyo internacional inaceptable
Como se puede ver, los abusoso en la utilización de la ley no son exclusivos de México, el incidente del día de ayer en que se vió involucrado el presidente Evo Morales, de Bolivia, es un ejemplo más, ahora a nivel internacional, del uso abusivo de la ley y un atentado al derecho internacional. El no permitirle sobrevolar los espacios aéreos de Portugal, Francia e Italia bajo la dudosa sospecha de que el Sr. Snowden volava en el avión presidencial del presidente Morales, es en verdad una aberración, que no sólo ofendió al presidente Evo Morales y a la nación boliviana, sino que puso en riesgo su seguridad y vida. Esto es absolutamente inaceptable y debe ser motivo de una condena internacional. Ninguna nación, ni la imperial norteamérica tiene derecho a cometer una atropeyo de esas dimensiones, justificando su actuación en una sospecha tan endeble y dudosa. Ninguna nación tiene dercho a ponr en riesgo la vida del presidente de o de un jefe de Estado, por poco que les simpatice, basánddose en el miedo, el enojo o cualquier otra emoción negativa. Estados Unidos esta equivocando el camino pretendiendo que la libertad, la democracia y su particular estilo de vida, se defienden mediante la imposición autoritaria, las presiones o amenazas y queriendo imponer su ley sobre el derecho internacional, es decir, coartando la libertad de terceros. No es sino una muestra más de la descomposición inerna del régimen norteamericano, a la que ya nos hemos referido en una participación anterior. Pero también es un claro ejemplo de que países como Portugal, Francia e Italia, lejos de la independencia, soberanía y autonomía, que presumen, seden lastimosamente a las presiones de los Estados Unidos y se hacen complices de actos arbitrarios injustificables que ponen en peligro vidas humanas, lo que es imperdonable. Estados Unidos, como Portugal, Italia y Francia deben ser condenados severamente por la comunidad internacional. No se puede aceptar menos, no se puede esperar menos.
miércoles, 3 de julio de 2013
Aplicación desigual de la ley
Hablabamos e nuestra participación anterior del legalismo que prevalece en México. Ahora nos referiremos a uno de sus peores aspectos, la aplicación diferenciada de la ley, según de quien se trata.
No es novedad decir que la ley tiende siempre a favorecer a los ricos y poderosos y a desfavorecer a los pobres y a todo aquél que carece de los recursos para contratar un "buen" abogado y "aceitar" la pesada maquinaria burocrática del poder judicial. Esta situación ha hecho que la mayoría de la población vea con malos ojos al aparato judicial y desconfíe de que éste haga realmente justicia. Lo que ha generado en mucha gente la idea de hacerse justicia por propia mano. Esto, por supuesto, no es bueno para la sociedad en general ni para nadie. Sin embargo hasta ahora no se ha hecho mucho esfuerzo para modificar al sistema judicial y, los pocos esfuerzos en ese sentido, se han encontrado con fuertes resistencias de parte de la burocracia judicial, profundamente conservador y reaccionario. Así que una tarea que aun sigue siendo una materia pendiente de atender es reformar a fondo el sistema de justicia mexicano, de manera que quienes se vean en la necesidad de acudir a él, encuentren no sólo un trato amable y una atención adecuada a sus problemas, sino una solución pronta y justa a los mismos. En este sentido la ley y quienes la ejercen, no deben hacer acepción alguna; clase social, raza, género, lugar de orígen, idioma, etc. no deben ser motivos de discriminación alguna. La igualdad ante la ley sigue siendo un grave problema en nuestro país que la ciudadanía sufre día con día. Y eso no aceptable. No puede haber un orden social aceptable, ni democtracia ni libertad, si la ley, cuando se aplica se hace diferencidamente en beneficio de unos y detrimento de otros, y cuando a la ley se le concibe sólo con un carácter punitivo y no como guía reguladora del comportamiento individual y colectivo y la convivencia para beneficio de los miembros de la sociedad.
No es novedad decir que la ley tiende siempre a favorecer a los ricos y poderosos y a desfavorecer a los pobres y a todo aquél que carece de los recursos para contratar un "buen" abogado y "aceitar" la pesada maquinaria burocrática del poder judicial. Esta situación ha hecho que la mayoría de la población vea con malos ojos al aparato judicial y desconfíe de que éste haga realmente justicia. Lo que ha generado en mucha gente la idea de hacerse justicia por propia mano. Esto, por supuesto, no es bueno para la sociedad en general ni para nadie. Sin embargo hasta ahora no se ha hecho mucho esfuerzo para modificar al sistema judicial y, los pocos esfuerzos en ese sentido, se han encontrado con fuertes resistencias de parte de la burocracia judicial, profundamente conservador y reaccionario. Así que una tarea que aun sigue siendo una materia pendiente de atender es reformar a fondo el sistema de justicia mexicano, de manera que quienes se vean en la necesidad de acudir a él, encuentren no sólo un trato amable y una atención adecuada a sus problemas, sino una solución pronta y justa a los mismos. En este sentido la ley y quienes la ejercen, no deben hacer acepción alguna; clase social, raza, género, lugar de orígen, idioma, etc. no deben ser motivos de discriminación alguna. La igualdad ante la ley sigue siendo un grave problema en nuestro país que la ciudadanía sufre día con día. Y eso no aceptable. No puede haber un orden social aceptable, ni democtracia ni libertad, si la ley, cuando se aplica se hace diferencidamente en beneficio de unos y detrimento de otros, y cuando a la ley se le concibe sólo con un carácter punitivo y no como guía reguladora del comportamiento individual y colectivo y la convivencia para beneficio de los miembros de la sociedad.
martes, 2 de julio de 2013
Legalismo mexicano
En México, la clase política cree que los problemas públicos se areglan creando leyes y reglamentos. Hay cientos de leyes para todo lo pensable y estas leyes las más de las veces no operan como debiernan, en gran medida porque se les desconoce o porque esas leyes se contraponen con otras. También porque contradicen la Constitución, o porque no tienen los reglamentos que las hagan operativas en la práctica. Así nos hemos llenado de leyes pero estas son en gran medida palabra muerta. El grueso de la población las desconoce o sencillamente las ignora y vive tratando de arreglar sus asuntos como puede. Ese rechazo o ignorancia de la ley hace que muchos ciudadanos sea objeto de abusos por parte de las autoridades y los profesionales de la abogacía. Y en otros casos que la gente, según su criterio particular se tome la "justicia" por propia mano.
Pese a todo ello, la clase política y los gobernantes insisten obsesivamente en crear leyes o en modificar una y otra vez las existentes, sin establecer los mecanismos para difundir ampliamente entre la población el contenido de esas leyes y sus formas de apicación.
Sobra decir que para el mexicano, la ley tiene siempre un carácter negativo (punitivo) y restrictivo. No se ve a la ley como una oportunidad de ejercer sus derechos de manera organizada y positiva, es decir, como un instrumento para su beneficio personal o colectivo. Y eso hace aún más difícil el tema de cumplir la ley. Hay pues una desconexión entre el aparato legal y la sociedad, que se convirte en oportunidad para el abuso, la impunidad, la irresponsabilidad y la corrupción.
No es gratuito que una y otra vez se mencione como aspiración alcanzar el estado de derecho por parte de los gobernantes en turno, como tampoco lo es que se trata de simple demagogia ya que nos e hacen los esfuerzos ncesarios para que la sociedad conozca sus derechos y obligaciones. Todo parece indicar que de lo que sí se trata es de que la ley sea un conocimiento propio de "iniciados", los abogados, los ministros, los jueces y nadie más.
En esta situación, es difícil construir civilidad y fortalecer la trama social. Y esos son sin duda dos problemas del México de nuestros días que urgen resoverse.
Acercar la ley a la sociedad y la cultura es una tarea vital de toda sociedad que quiera vivir en paz, organizada y civilizadamente.
Pese a todo ello, la clase política y los gobernantes insisten obsesivamente en crear leyes o en modificar una y otra vez las existentes, sin establecer los mecanismos para difundir ampliamente entre la población el contenido de esas leyes y sus formas de apicación.
Sobra decir que para el mexicano, la ley tiene siempre un carácter negativo (punitivo) y restrictivo. No se ve a la ley como una oportunidad de ejercer sus derechos de manera organizada y positiva, es decir, como un instrumento para su beneficio personal o colectivo. Y eso hace aún más difícil el tema de cumplir la ley. Hay pues una desconexión entre el aparato legal y la sociedad, que se convirte en oportunidad para el abuso, la impunidad, la irresponsabilidad y la corrupción.
No es gratuito que una y otra vez se mencione como aspiración alcanzar el estado de derecho por parte de los gobernantes en turno, como tampoco lo es que se trata de simple demagogia ya que nos e hacen los esfuerzos ncesarios para que la sociedad conozca sus derechos y obligaciones. Todo parece indicar que de lo que sí se trata es de que la ley sea un conocimiento propio de "iniciados", los abogados, los ministros, los jueces y nadie más.
En esta situación, es difícil construir civilidad y fortalecer la trama social. Y esos son sin duda dos problemas del México de nuestros días que urgen resoverse.
Acercar la ley a la sociedad y la cultura es una tarea vital de toda sociedad que quiera vivir en paz, organizada y civilizadamente.
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