lunes, 23 de enero de 2012

El discurso amoroso de Andrés Manuel López Obrador

Muy polémico ha resultado el cambio que se ha dado en el discurso del precandidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador, centrado en el tema del amor. Se ha prestado a todo tipo de comentarios, de descalificaciones, chistes y hasta burlas, pero no ha dejado de llamar la atención, tanto de sus seguidores, como de quienes hasta ahora eran ajenos a él y sus propuestas. Y eso en general es bueno
para él, su movimiento social y los partidos que lo apoyan. Sin duda alguna le generará nuevos adeptos.
Pero si bien lo más notorio del nuevo discurso son las referencias amorosas que continuamente hace, también es de hacerse notar que el discurso ya se dirige a otros sectores sociales tradicionalmente lejanos al pensamiento y propuestas lopezobradorístas. Su discurso es ya escuchado por sectores de las clases medias altas y altas, lo que no sucedía con anterioridad. Y sus propuestas son motivo de consideración.
En gran medida, el nuevo discurso le ha abierto las puertas en lugares donde cualquier signo de liberalidad e izquierdismo es mal visto y hasta rechazado por miedos, por cierto, irracionales. A esto ha ayudado sin duda el estrepitoso fracaso de las gestiones panistas de Vicente Fox y su sucesor Felipe Calderón. También las pifias de Enrique Peña Nieto han ayudado en ese sentido. Así que si en algún momento Andrés Manuel López Obrador, tiene oportunidad de ganar la presidencia de la República (amorosa) es ahora, gracias a la combinación de un discurso inteligente, pacifista, amoroso, incluyente, que se ve apoyado y reforzado por la pésima administración calderonista, cuya violencia física y simbólica son innegables y cuyos logros en general son tan magros.
Y a pesar de las críticas y descalificaciones, en parte debidas al pesimismo e incredulidad tan propios de la cultura actual,  el discurso de López Obrador no deja de ser una luz esperanzadora para muchos mexicanos que aspiran a logra un mejor estado de cosas en su ámbito particular y en la sociedad en general.  Es una gran verdad que no se puede construir una sociedad y patria mejores si no existe un sentimiento afectivo positivo en la base del quehacer cotidiano, en el trabajo, en la gestión administrativa pública y privada. Nadie trabaja en favor de lo que no ama, de lo que odia o por lo menos le es indiferente. Nadie trabaja en favor de lo que lo avergüenza. López Obrador nos está llamando a amar este país, esta gente, esta tierra y en base a ese amor,  trabajar por ellos. Ciertamente este discurso está mucho más cerca del cristianismo más honesto y auténtico, que lo que hasta ahora los supuestamente democratascristianos blanquiazúles  han dicho y hecho.

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