viernes, 13 de enero de 2012
Doce años de panismo demuestran que el PAN nada puede ofrece a México
Doce años de panismo en la presidencia de la República, nos han demostrado que ese parido no tiene nada que ofrecer a México sino atraso, corrupción ineptitud. Sabemos que hay mucha gente honrada, decente, noble en Acción Nacional, pero como partido en el poder su actuación ha sido más que decepcionante. Vicente Fox primero, y Felipe Calderón después, no quisieron avanzar hacia la democracia y se conformaron cómodamente con la alternancia. Ambos presidentes fueron incapaces de mover un dedo con el fin de desmantelar el aparato corporativista heredado del PRI, y, aun peor, se montaron sobre el mismo aparato para gobernar y mantenerse en el poder a toda costa. El propio PAN ya instalado en el poder no dudo en traicionar sus ideales democráticos y dar la espalda a la doctrina ideológica que le daba rumbo y sentido a ese instituto político y que, mal que bien, era el fundamento de su proyecto nacional. Por su misma composición de clase, el PAN tampoco tuvo que nada que ofrecer a México, un país de mayoría de gente pobre mucha de ella en la miseria extrema. Sus ideales pequeñoburgueses están muy lejos de ser los que necesita un país sumido en la pobreza. La gente "bien" que conforma ese partido ha estado mucho más interesada en mantener sus privilegios de clase que en ofrecer una alternativa para el conjunto de los mexicanos. Pero tal vez el elemento clave para sostener la afirmación de que el PAN nada puede aportar al progreso y bienestar de los mexicanos, sea la violencia con que los gobernantes emanados de las filas panistas han querido acabar con la violencia ejercida por la delincuencia. más de 47 mil muertos reconocidos por el propio gobierno, que seguramente en la realidad superan los 100 mil, dadas las bolas que se hacen al contar las bajas de la lucha contra la delincuencia, son la mejor demostración de que el gobierno panista es un gobierno violento, mucho más que la supuesta violencia que en su momento ejerciera el PRI o la que todavía le atribuye el jefe Diego a Andrés Manuel López Obrador. El PAN se ha traicionado a sí mismo, a México, ya a ese sector de la Iglesia Católica que tan afín le es. El PAN nada tiene que ofrecer a México, mientras no sea capaz de ser congruente entre sus principios ideológicos (que no compartimos), y sus acciones de gobierno. Y mal hacen, los inocentes cristianos pequeño burgueses en creer que el PAN va acabar con la delincuencia y menos aún podrá dirigir el país por los caminos de la paz, el bienestar y el progreso. El PAN neoliberal no puede hacer otra cosa que agravar la situación del país, pues parte de ideas equivocadas sobre lo que es el país, lo que debe ser México y cómo lograrlo. Ya lo hemos dicho en este espacio, no se puede poner la mano en el arado mirando hacia atrás; no se puede lograr la paz, usando la violencia para combatir la violencia. No se puede se demócrata cristiano, recurriendo a las bajesas a que el PAN ha utilizado para desprestigiar a sus contrincantes, o dicho en otras palabras, no se puede ser demócrata cristiano recurriendo a la mentira, al engaño, a la infamia, a la generación de odios y la propagación del miedo, como armas propagandísticas y mercadológicas. Si por sus obras hemos de conocerlos, estas nos demuestran que al PAN lo corrompió el poder hasta el tuétano, hasta la médula, hasta el corazón mismo.
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