jueves, 26 de enero de 2012

Diversidad de creencias, diversidad de partidos

Una de las características de la democracia liberal es que en el gobierno estén representadas todas las fuerzas políticas existentes en la sociedad. La apuesta es a que las diferentes perspectivas ideológicas aporten ideas para un mejor gobernar, así como a que se diriman las diferencias en las instancias correspondientes, por la vía del dialogo, la tolerancia y la negociación, en lugar de la vía armada. Se trata pues de una apuesta por el camino de la paz, del derecho, del respeto a las diferencias, y el encuentro de los puntos de coincidencia. Por tal motivo, cuando alguna fuerza política es excluida y no es escuchada, la democracia pierde y con ella la sociedad. Así que una de las cuestiones de las que el Estado se debe ocupar, es de que todas las posiciones políticas existentes en la nación, tengan representación en el gobierno, especialmente en los órganos colegiados, de tal manera que puedan ser escuchadas. Como nadie tiene el monopolio de la verdad, es importante que todos los grupos tengan la oportunidad y los espacios para expresarse libremente. Así como nadie tiene el monopolio de la verdad, tampoco nadie está totalmente equivocado, en algún grado, puede tener parte de la verdad. Pues bien, en el caso mexicano, hacen falta más voces que expresen la diversidad de creencias políticas, económicas y sociales. El espectro político no está completo ni bien representado. Predominan las posiciones conservadoras (a veces disfrazadas de liberales), y hacen falta, claramente partidos auténticamente liberales y de tendencias socialistas y comunistas. Sólo así se pueden crear los contrapesos que evitan que algún sector partidario abuse del poder y trate de imponer a la mala sus creencias, valores y puntos de vista. Y hoy las derechas, a falta de una oposición seria y madura, han impuesto su visión neoliberal y neoconservadora del mundo, con los desastrosos resultados que ya conocemos, y vale decir, padecemos. Así que lo que aquí me permito hacer es un llamado para constituir esos otros partidos o asociaciones políticas y civiles, que permitan canalizar la diversidad de ideas y propuestas necesarias para sacar al país adelante. Los viejos partidos existentes a todas luces son ya insuficientes y están además profundamente corrompidos y desgastados. Nuevas fuerzas deben dar voz a la pluralidad y multiplicidad cultural y política que conforma nuestra sociedad. Ni el PRI, ni el PAN, ni el PRD son capaces de representar la pluralidad referida. Y los partidos pequeños aun menos. Se necesitan nuevas organizaciones políticas, más dinámicas y eficientes que no estén dominadas por la inercia que frena  la realización de cambios que necesita él país con urgencia. Fuerzas que pongan en entredicho el sentido que actualmente se piensa es el correcto para la nación, es decir el neoliberalismo, que ya otras muchas naciones han abandonado, y propongan nuevos caminos hacia el bienestar, el progreso y el desarrollo de la población. Así que hay que abandonar el miedo a la pluralidad, o entender a esta como génesis de la confusión,  la perplejidad y el desorden.
También hay que perderle el miedo a la diferencia, más bien hay que ver a esta como fuente de enriquecimiento mutuo y como posibilidad de convivencia pacífica en el marco de la diversidad.
Y, finalmente hay que reconocernos como una nación multicultural y multirracial que necesita que esas diversas culturas y razas tengan caminos legales y legítimos de expresión, que se les escuche, se les atienda y se les responda con acciones concretas.         

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