lunes, 16 de enero de 2012

Mueren 50 Rarámuris en Chihuahua por la vía del suicidio

El día de hoy nos amanecimos con la noticia de que 50 indígenas Rarámuris habían muerto por la vía del suicidio, debido a la hambruna que se ha desatado en la sierra Tarahumara donde habitan. La sequía y la falta de recursos para enfrentarla es el motivo de ese suicidio colectivo, que hoy ha conmovido la opinión púbica nacional.  Su muerte llega justo unos días después de que el presidente Felipe Calderón se había negado a firmar una petición del Congreso para crear un fondo especial para enfrentar la sequía que azota a todo el norte del país, por supuestamente innecesario. Pero hoy los hechos confrontan de nuevo la posición presidencial y su insensibilidad. Ante la emergencia, el gobierno federal, como su contraparte estatal, han preferido la omisión y el silencio. Parece que la intención presidencial es dedicar el dinero de ese fondo vetado a gastos más superfluos de su conveniencia. 50 muertes por suicidio debido a la pobreza, el hambre, la marginación son otro pequeño daño colateral, según la óptica  presidencial.  Una vez más el presidente Felipe Calderón muestra uno de los lados más oscuros de su rostro. Así nos llene de carreteras, estelas de luz, y obras de ornato, hoy quedan para la historia de este país y de su sexenio 50 muertes más que jamás deberían de haber sucedido, bajo ninguna circunstancia.  En este caso no se le puede achacar la muerte al narcotráfico, a los contrabandistas de armas, a los tratantes de personas, a la delincuencia, sino que éstas quedan como doloroso testimonio de lo que significa que los conservadores neoliberales (des)gobiernen al país.  Quedan como prueba de lo que ha significado para la nación la destrucción del entramado social y del predominio del individualismo egoísta más grosero y grotesco de que se tenga memoria en México, fomentado y promovido por personas como Felipe Claderón.  

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