Son muchos los factores a considerar al tratar de responder a la pregunta que nos hemos planeado, sin embargo nos parece que podemos encontrar tres ejes fundamentales como fundamento de la respuesta requerida que nos permita entender por qué la educación católica ha fracasado en nuestro país. En primer lugar encontramos que salvo muy raras excepciones, la educación católica es una educación prioritariamente dirigida a las clases superiores de la sociedad (acomodadas, pudientes, a las que pertenece la gente bien, dicen algunos). Es por o tanto una educación que excluye de los planteles escolares a la gente que carece de recursos para pagar las altas colegiaturas que estas escuelas imponen. Pero no sólo eso, es también una educación elitista debido a que parte de la hipótesis equivocada que supone que al educar a los ricos esta educación se derramará como una catarata sobre las demás clases sociales, lo cual salvo verdaderamente rasas excepciones no sucede.
En segundo término, encontramos que la educación católica ha sufrido de un aburguesamiento notable, esto es, su aculturación por los principios de la cultura burguesa y sus valores mercantilistas, consumistas, hedonistas,egoístas y hasta mezquinos de tal manera que se ha vuelto una educación "light" que no cuestiona, no critica, no analiza a fondo la cultura capitalista, perdiendo así mucho de su valor y de sus principios y sus fines de crear un ser humano mejor, más consciente, solidario y corresponsable. Justo lo contrario a lo que se dice se ha querido lograr que es transformar la cultura, cristianizándola.
Finalmente, en tercer lugar, nos encontramos con que la educación católica ha perdido mucho de su "celo" por los pobres y más desposeídos, lo que ha dado por resultado la omisión de un servicio comprometido con la sociedad. Cada vez menos los alumnos de las escuelas de educación media y superior acuden a apoyar a los más necesitados, y cuando lo hacen, una vez más, salvo raras excepciones, parece más una visita al museo de los pobres, que una intervención con el fin de coadyuvar al beneficio de las personas, comunidades o grupos necesitados. El servicio social está muy desdibujado y ha perdido mucho de sus sentido original, que era apoyar precisamente a quienes tienen graves carencias en materia económica, de empleo, salud o educación. En síntesis, elitismo económico, aburguesamiento ideológico cultural y omisión en la prestación de servicios a la comunidad, nos parece son los ejes que nos ayudan a explicar el fracaso de la educación católica y su crecciente ineficiencia, ante las demandas de la sociedad contemporánea mexicana.
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