viernes, 31 de agosto de 2012
La muerte de la democracia mexicana
La democracia en México está moribunda. Una vez más el resultado de la elección presidencial deja muchas dudas sobre sus resultados. Igual que sucedió con Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox, Felipe Calderón, queda la impresión en gran parte de la sociedad de que una vez más se recurrió a acciones ilegales para llevar a la presidencia, en este caso, a Enrique Peña Nieto. El fallo del tribunal electoral ha generado mucha inconformidad. Los magistrados han estado muy lejos de la altura de miras que la situación merecía. Más bien parecen una comparsa al servicio del poder oligárquico. La poca esperanza que se tenía en que hicieran un juicio justo, se fueron ayer por la noche al bote de basura, de hecho ya hace varios días que esto sucedió, debido a varias filtraciones de información que se hicieron (¿premeditadamente?) hacia los medios de comunicación en que se adelantaba ya el resultado de su juicio "madre".Queda así la impresión de que tanto el IFE al no investigar a fondo las denuncias que se le hicieron llegar, y el TRIFE al asumir un papel meramente legalista, actuaron por consigna, y no me refiero a la consigna y las presiones que el PRI pudo haber llevado a cabo, sino a la consigna de la oligarquía nacional y trasnacional. Lo que el TRIFE acaba de hacer obedece a la lógica neoliberal y su concepción de la democracia como una mera forma legal sin contenido un (cascarón), cuya única función es legitimizar decisiones tomadas previamente por la propia oligarquía. Enrique Peña Nieto fue y es el candidato de esa oligarquía nacional e internacional, de Televisa y TV Azteca, del grupo Atlacomulco, de gran parte del PRI -su vieja guardia dinosáurica. Un candidato hecho por la televisión y para la televisión, y por lo tanto, muy lejano al pueblo y la ciudadanía, a sus preocupaciones, problemas y necesidades. Lo hecho ayer, no es sino otro paso más en el camino de la imposición del modelo neoliberal y, con ello, el debilitamiento del Estado mexicano y, vale decirlo, la muerte de la democracia en nuestro país. 4 de las últimas 5 elecciones presidenciales han sido puestas en duda, como lo señalábamos en un principio, en todas la autoridades electorales han asumido una postura conservadora favorable al supuesto candidato ganador, al tiempo que descalifican y desprecian a los candidatos opositores, a quienes se acusa de violentos, radicales, antipatriotas, etc. Esto nos dice cuan irracionalmente conservadores son la autoridades de este país y gran parte del pueblo, que se niegan a cualquier cambio, por pequeño que sea, y que según ellos, amenace sus posesiones y privilegios. México hoy está muy lejos de la democracia, de la justicia, del bien común, del progreso, y a nadie se debe culpar sino a los propios mexicanos, que siguen soñando por ser como los otros, como los europeos, o peor aun, como se imaginan que son los europeos o los norteamericanos, porque esa visión idílica es producto de la fantasía, de esa fantasía que se expresa en el dicho popular que reza, más vale malo por conocido que bueno por conocer. Con tal de no perder lo poco o mucho que tenemos, a lo que nos aferramos desesperadamente, aun el futuro es renunciable, y la democracia asesinada.
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