sábado, 25 de agosto de 2012

Evaluación de la administración de Felipe Claderón II

Las reformas laboral y económica que trató de impulsar Felipe Calderón como muchas otras cosas, se quedaron en el tintero en espera de que Enrique Peña Nieto, su eventual sucesor, las impulse y la nueva legislatura las analice y apruebe. Se trata de dos reformas que no harán otra cosa sino profundizar en el modelo neoliberal que sigue tratándose de implantar a la buena o a la mala.
En el caso de la reforma laboral, sea que se apruebe el proyecto priísta o el panista es la mima cosa, ambos tienden a "flexibilizar la fuerza laboral" lo que significa sin más, seguir quitándole prestaciones a los trabajadores, pagarles lo menos posible, y dejarlos prácticamente desamparados ante los dictados del capital trasnacional y nacional, todo, bajo el supuesto de aumentar la competitividad y la productividad, que dicho en palabras crudas no es sino aumentar la explotación salvaje del trabajador. La reforma también apunta a seguir debilitando a los sindicatos y las organizaciones gremiales, de tal manera que el empresariado pueda disponer del trabajador a su antojo y capricho.
La reforma económica, por su parte, apunta a que sean los trabajadores quienes sigan pagando impuestos y no las grandes empresas nacionales y extranjeras, como tampoco al capital financiero, para el cual México ya es un paraíso fiscal.
Si no hay una férrea defensa de los derechos laborales, dentro y fuera del Congreso, PRI y PAN aprobarán medidas que son del todo dañinas para el pueblo mexicano, no sólo para el obrero y campesino, sino también para los empleados administrativos y de servicios, y para el micro y pequeño empresariado. Pues es a ellos ha quienes se les impone la mayor carga tributaria, no así  la las grandes empresas como Bimbo, Televisa, etc. o a las transnacionales que se han instalado ya en nuestro país.
Felipe Calderón deja pues sin concluir -afortunadamente- dos reformas lescivas para la nación, pero que desafortunadamente, tendrán luz verde si Enrique Peña Nieto llega a la silla presidencial. Tanto Calderón como peña Nieto son representantes del gran capital transnacional, y el único proyecto que tienen es completar la incersión de México en este mundo globalizado de hoy. No hay pues un proyecto de nación ni de corto ni de largo plazo, más allá que esa mencionada incersión en la comunidad de naciones "globalizadas" y modernas. Por lo tanto, tampoco hay un cálculo de las consecuencias positivas y negativas que traerá al país, a los mexicanos, individuos o comunidades, tal adhesión al capitalismo global. Ni que decir que los efectos pueden ser devastadores para la nación y muchos daños sean irrversibles, pues se deja al país a expensas de las fluctuaciones de la economía y política globales, sobre las que no hay poder alguno de control, ni aun por las grandes potencias, menos aun por países como el nuestro.   

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