sábado, 11 de agosto de 2012
Culto al líder en la izquierda política
En la participación pasada hablamos claramente de nuestro rechazo a la reelección de líderes y directivos en las fuerzas políticas de izquierda, sean partidos, asociaciones o movimientos. Esta negativa tiene varios fundamentos ya comentados anteriormente. A ellas habría que agregar la necesidad de evitar que se desarrolle el culto al líder. Éste es un verdadero contrasentido en relación a un modelo de organización social que busca la participación activa y comprometida de toda una colectividad,grupo u organización. El culto al líder no hace sino resaltar al individuo que funge como directivo o guía, cuando lo importante no es él, sino la comunidad como hemos dicho. Así que quien quiera ejercer como líder en la izquierda tiene que tene presente permanentemente que él no es lo más importante. Lo importante es la sociedad a la cual se sirve y para la cual se trabaja, sus metas y aspiraciones. Cuando se privilegia la figura del líder, de alguna manera se pierde la perspectiva correcta de las cosas. Las metas y objetivos se logran por el trabajo conjunto cooperativo y organizado de toda una comunidad, en donde los líderes evidentemente tienen un papel importante, pero no el principal. La comunidad es la que tiene el papel principal que debe ser destacado. Ningún izquierdista debiera olvidar esto si es honesto y coherente con sigo mismo y con la ideología que dice profesar. Así, por un lado, la comunidad debe hacerse consciente de sus propias capacidades y de sus logros, en tanto que, por otro lado, los líderes deben reconocer que es la colectividad la que con sus esfuerzo y trabajo ha alcanzado las metas planeadas. Sólo así se puede evitar caer en el culto a la personalidad, con el culto indebido al líder, con el individualismo exagerado y negativo. Lo que hay que resaltar es el trabajo conjunto, el esfuerzo colectivo, repetimos. Y esto es una deuda que los líderes de la izquierda le deben historicamente a sus seguidores y a la sociedad. reconocer el trabajo y esfuerzo colectivo ayudará sin duda a que la sociedad, los grupos o comunidades, reconozcan sus capacidades y se eleve su moral colectiva. Esta es fundamental para avanzar en la construcción de un proyecto y un modeo alternativo de sociedad, que no se base en el individualismo, la competitividad, el egoísmo, la discriminación y la exclusión. Hay pues que acabar con el culto al líder, sin demeritar los aportes del mismo a la comunidad.
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