viernes, 10 de agosto de 2012

No reelección en los partidos de izquierda

En este espacio hemos defendido el principio de la no reelección de la sautoridaes ejecutivas y legislativas tanto a nivel federal, como estatal y municipal. Ese mismo principio debe ser aplicado en los partidos políticos y las aasociaciones políticas. Permitir que alguien, persona o camarilla se perpetúe en el poder no es sano para nadie, ni para los líderes ni para los miembros. Renovar a los cuerpos dirigentes no sólo evita ese apego excesivo e insano por el poder, sino que ayuda a que la corrupción no se enquiste en las dirigencias partidistas y de otras organizaciones. Por más carismático que sea un líder, no es prudente que se mantenga en el cargo por largo tiempo. Por ello, todo partido u organización, incluos todo movimiento social, debe encontrar los mecanismos idóneos para renovar su dirigencia de manera pacífica y ordenada. Esto es especialmente importante en partidos, asociaciones y organizaciones de izquierda. Si un principio básico de la izquierda es la participacción activa de su memebresía en la toma de decisiones y en la realización de eventos, no es coherente con ese principio que un líder por inteligente, brillante y comprometido que sea, se enquiste en un cargo directivo. El líder puede tener tareas muy importantes que realizar pero la figura principal del partido u organización no es él, sino la colectividad de miembros. Ellos son los mandantes reales y verdaderos.  Así que el líder debe saber cuando retirase y debe poder dar lugar a un transición pacífica, ordenada y estable. En la izquiera un líder no puede prevalecer por encima del colectivo, esos es un contrasentido que atenta justamente con uno de los valores más preciados de la izquierda progresista. Ciertamente en todo cambio de liderazgo hay peligro, pero aun lo hay más en mantener indefinidamente a alguien en la dirección. Eso ds lugara a camarillas, a fomas oligárquicas de control,  a exclusión y discriminación de todos aquellos que legítimamente pueden y quieren aspirar a la dirigencia. Un líder en la izquierda esta para servir, para ser útil, para ayudar y coordinar esfuerzos en beneficio de todos los miembros, no para servirse a sí mismo y sus allegados. Por eso su reelección no debe permitirse, por eso no se le debe dar la oportunidad de  aporpiarse de algo que no es suyo. Y los partidos de izquierda, las asociaciones y movimientos no son propeidad de nadie ni bienes disponibles para la apropiación personal o sectaria.  

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