miércoles, 8 de agosto de 2012

El miedo de los conservadores

"Prefieres vivir en tu pequeño ático de tu ilusión, pretendiendo que las cosas no cambien nunca y sigan siendo siempre las mismas. Por eso, cuando la vida hace añicos violentamente tu ilusión, esperimentas tanto dolor. Para vivir debes mirar de frente a la realidad; sólo así te liberarás del temor a perder a las personas ya dquirirás el gusto por la novedad, el cambio y la incertidubre; sólo así se desvanecerá tu miedo a perder lo ya familiar y conocido y esperararás y acogerás ilusionado lo nuevo y desconocido."          
                                                       Anthony de Mello s.j.

"Se observaron graves injusticias en la distribución del poder y de la riqueza: algunos son  ricos y poderosos, mientras que otros son pobres e impotentes. Debido a esa excesiva desigualdad social, nos vemos plagadosde tantos problemas sociales: pobreza, estancamiento económico y desempleo, opresión de los grupos minoritarios, barrios en ruinas, una estructura familiar decadente y un gobierno indiferente."
                                                     J. Víctor Baldridge

Ante los resultados del proceso electoral del pasado julio del 2012, que favorecieron  hasta donde  se sabe a Enrique Peña Nieto, quien s edefinió a sí mismo como conservador, uno no puede menos que pregunarse ¿por qué la gente votó por él? y me refiero a los ciudadanos que lo hicieron sin coacción alguna, no a quienre les ofrecieron algun tipo de dádiva a cambio de su voto. ¿Por qué votar por una posición conservadora cuando lo que urge el cambio? Las explicaciones al respecto parcecen gira en torno al miedo, al miedo a perder lo poco o mucho que se tiene (o se cree tener), el miedo a romper esquemas, que si bien podemos reconocer son injustos e inadecuados, indebidos o inequitativos, nos dan una especie de seguridad, más fictícia que real, de que no cambiando las cosas, estamos protegidos y resguardados; el miedo al cambio, a los desconocido a la incertidumbre. a lo difrerente, que bien podría ser mejor en todos sentidos que aquello que tenemos en el presente o tuvimos en el pasado. Así, el miedo que nos paraliza no nos permite evr que el "orden" establecido, supuestamente inamovible es simple buena fe y ficción; el mundo cambia momento a momento, segundo tras segundo, día tras día, emes tras mes, año trs año. Cambia todo, nuestros cuerpos, nuestras relaciones sociales, nuestra familia, nuestra sociedad y cultura, y a unque resulte difícil de aceptar, nuestro consercadurismo aparentemente inalterable,  también cambia. No ha sido ni es lo mismo ser conservador en el siglo XVIII o el XIX  que en el actual XXI. Lo refentes, los temas, los problemas respecto a los cuales se asume una posición conservadora han cambiado y lo han hecho en gran manera. Como bien dice el sacrdote jesuita Anthony de Mello, para vivir (plena y satisfactoriamente agrego yo) tenemos que ver nuestra realida de frente y verla no como un instante congelado en el tiempo y espacio (como una foto), sino como una realida dinámica y cambiante.Los cambios, gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología, suceden hoy con mayor rapidez que en cualquier otra época de la historia humana. Es un hecho inevitable. Motivo por el cual, las posiciones connservadoras, como las que llevaron al gobierno de la República a Vicente Fox, Felipe Calderón, y presuntamente a Enrique Peña Nieto, no nos sirven más. En el evangelio de San Lucas leemos: "El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino e Dios:" (Luc. 9:62), atrás,es decir el pasado y el pasado idealizado que ya no existe.Dadas las grandes desigualdades e injusticias que hoy prevalecen en nuesro país, los enormes problemas sociales que tenemos encima, no podemos darnos el lujo de mirar la realidad sin querer cambiarla. No podemos querer progresar queriendo regresar al pasado o manteniéndonos inmóviles y pasivos. Eso no sólo es un acto de profunda injusticia, sino un auténtico suicidio social e individual.  Ni la nación, nuestra patria, ni cada uno de los ciudadnos que la conformamos merecemos eso. Necesitamos políticos no sólo honrados, con valores y principios morales firmes y coherentes; y con un proyecto de nación; también los necesitamos con una mentalidad progresista, que miren a la nación de cara al porvenir, que piensen en la mayorías sin excluir a las minorías. Necesitamos planes y programas sociopolíticos dinámicos, orientados al cambio, a mejorar y elevar la calidad de vida de cada uno de quienes conforman nuestro México.  Y necesitamos dejar de lado el miedo que nos paraliza e inmoviliza, que nos hace apáticos e indiferentes, o peor aun insensibles frenta a la peligrosa realidad que nos rodea. El peligro no está en cambiar sino enpersistir en mantener un estado de cosas injusto e inhumano.


- Baldride, J. Víctor. "Sociología. Estudio de los problemas del poder, de los conflictos y los cambios sociales." México, Ed. Limusa, 1978. p.32                                                                                                                                                                 
- Mello, Anthony de. "Una llamada al amor Conciencia-libertad-felicidad" Santander, Ed. Sal Terrae, 2a.ed. 1992.  pp. 121-122 (meditación 29).

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