viernes, 2 de diciembre de 2011

La impopularidad creciente de Felipe Claderón

Al twerminar su quinto añode gobierno Felipe Calderón se encuentra con una notable merma de su popularidad y con una desaprobación a su ejercicio como mandatario de México. Las tendencias indican claramente que estas opiniones negativas en la  opinión pública tenderán a acentuarse en los próximos meses, lo que significa que Felipe Calderón pasará a la historia con un record negativo muy marcado en prácticamente todos los rubros de su administración, tal vez con excepción a la macroeconomía, la construcción de carreteras o el seguro popular. Pero a felipe Calderón no se le recordará por esas buenas obras, sino por los más de 50 mil muertos calificados como "daño colateral", o por la opinión de que su "guerra" contra la delincuencia organizada más bien está perdida, o quizá por casos tan graves como la portección a su amigo Gastón Azcárraga pese a los evidentes delitos cometidos en contra de Mexicana de Aviación, y ni que decir del caso de la Compañía de Luz y Fuerza, que provocó que 45 mil empleados se quedaran en la calle. También quedará en su historial su contubernio con la profesora Elba Esther Gordillo, quien ahora parece haber "negociado" con los archienemigos del PAN, es decir, con el PRI, para las próximas elecciones presidenciales, ya en puerta. Calderón se queda solo, y esa soledad no sólo es parte del ocaso natural de su mandato, sino fruto de siu ineficiencia y corrupción, así de su mesianismo fallido. Calderón y su sexenio no deben quedarse en el olvido, sino ser ejemplos de lo que la marcadotécnia electoral produce, hombres incapaces de gobernar, sin la talla de estadistas, que es lo que México requiere con urgencia. Quienes llegan al poder por medio de mentiras y verdades a medias, por medio de los artificios de la propaganda, de las imagenes creadas artificialmente por los supuestos "expertos" de la comunicación y la mercadología.   Felipe Claderón como su antecesor desaprovechó la oportunidad que daba la alternancia en el poder para avanzar en el camino de la democracia, de la justicia, del bienestar y el progreso, pero, dicho de frente y sin tapujos, no podía ser de otra manera, pues Calderón es todavía hoy un fiel representante de las fuerzas más retrogradas del país, del conservadurismo más acentuado. No se le puede pedir que camine hacia adelante, hacia el progreso a quién empuja el arado viendo hacia atrás, pensando en mantener los privilegios de sí mismo y sus amigos y amigas, que, por cierto, cada vez son menos.
Para los precandidatos panistas, todo esto significa, les guste o no, lo reconozcan o no, la necesidad urgente de deslindarse de la obra calderonista y de Don Felipe, si es que realmente aspiran a ser competitivos en el proceso electoral venidero, ¿serán capaces? Lo dudo.

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