lunes, 12 de diciembre de 2011
La ignorancia de los dominantes
En unos cuantos días, Enrique Peña Nieto volvió a las andadas y repitió el incidente que tantas críticas le trajo, demostrando, como desafortunadamente sucede con garan parte de las clases altas, de los funcionarios del Estado mexicano y los sectores empresariales, que no leen ni por equivocación. Y que por lo tanto, en tanto líderes de la sociedad no son sino ciegos o cuando mucho tuertos guiando a millones de ciegos más hacia, lo más seguro, el precipicio. No se puede pensar que gente inculta e impreparada, apenas analfabetos funcionales de la política o la encomia, puedan guiar a este país al desarrollo político, económico y sociocultural, mucho menos a un aumento significativo de mejora en la calidad de vida individual y social. A gente así no le queda otra opción que copiar e imitar acríticamente lo que se hace en otras partes del mundo; obedecer sin chistar lo que los organismos internacionales les dicen que hagan y engañar a la ciudadanía diciendo que lo que hacen es o mejor para México y, peor aun, que es la mejor o única opción, que no hay de otra. Así que el problema de estos analfabetos funcionales no es pequeño, pues este tipo de gente está en todas partes, no sólo en el gobierno. También los encotramos en los medios de comunicación, en los comunicadores que nos informan y que en su supina ignorancia nos quieren editorializar las noticias. Así que junto a los Fox, los Calderones, los Peña Nieto o los Cordero, están las señoras Micha, los López Doriga, los Marín y demás apologistas de los poderes institucionales y fácticos. Y si bien es cierto que uno de los elementos claves de la dominación es la ignorancia de los dominados, ¿qué pasa cuando los dominadores son igual o peor de ignorantes? Sin duda gran parte de la situación de deterioro que vivimos actualmente en nuestro México se debe a la ignorancia de gobernantes y gobernados, de mandantes y mandatarios, de empresarios y empleados, de líderes y seguidores. Cuando la ignorancia está tan ampliamente difundida, no debe sorprendernos que al país le cueste tanto salir adelante, ya que la lectura, no sólo nos da información, sino que proporciona ideas y desarrolla la imaginación, todos ellos elementos necesarios para el análisis, la crítica y los procesos creativos. Un país que se conforma con crear ignorantes funcionales no va a ningún lado, salvo el precipicio.
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