lunes, 5 de diciembre de 2011

Precandidatos e ignorancia funcional

Este fin de semana hemos tenido la oportunidad de conocer algo sobre la cultura y educación de los candidatos a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto (PRI) y el Sr. Cordero de Acción Nacional, y la verdad sea dicha, nos quedamos con un sabor bastante agrio. Cualquiera de los dos adolece de una falta de cultura general que además parecen querer exhibir sin el menor recato ni pudor, vamos, como si fuera una gracia. Y ciertamente no lo es. El asunto es que a partir de tal demostración de ignorancia poco o nada se puede esperar de esto señores como gobernantes. Y no es que se necesite de ser un experto en literatura clásica o contemporánea para poder saber gobernar, es que lo más seguro es que desconozcan de la misma manera a los clásicos de la política, de Aristóteles y Platón hasta nuestros días. Y abría que pedirles que por lo menos en esa área, la política y/o la economía fueran medianamente conocedores. Pero como claramente no lo son, entonces no se les puede pedir sino una actitud pragmática irreflexiva y de muy corto plazo ante los problemas económicos, políticos y socioculturales, lo cual  no cuestionaríamos si no es porque tal actitud es producto de la ignorancia, más que de una convicción política y económica asumida después de una reflexión seria y profunda. Así las cosas, o más bien dicho, así de mal las cosas, no importa finalmente que partido político o coalición los lleve al poder, el resultado será el mismo.  Semejan a un tuerto conduciendo a ciegos. La falta de una educación general y profesional hace de personajes como Peña Nieto o Cordero gente vulnerable y fácilmente influenciable y convencible de cualquier cosa, pues no sólo no tienen la fuerza para defender sus ideas sino que sencillamente carecen de ellas y, por lo tanto, cualquiera puede venderles espejitos sin mayor problema. Por si no fuera suficiente la vulnerabilidad que demuestran también hay que preocuparse por esa actitud engreída que les permite creer que todos los demás estamos en la misma condición y que nos pueden vender cualquier idea que se les ocurra al calor de la emoción y la irracionalidad. Como aquello de los seis mil pesos que según Cordero alcanzan para mantener una familia y pagar colegiaturas en una escuela privada. Cordero acusó a Peña Nieto de ser un figurín del Canal de las Estrellas de Televisa, es decir, una imagen sin contenido, pero desafortunadamente él tampoco está muy lejos de lo mismo, dada la evidencia que nos ha dado de hacer declaraciones apresuradas e irreflexivas. En cuanto a Peña Nieto declaró que combatirá a los monopolios, lo que nos parece muy bien, pero antes haría muy bien de deslindarse de Televisa y Azteca, duopólio de las comunicaciones electrónicas al cual parece demasiado cercano por decir lo menos. 
México no se puede permitir que llegue a la silla presidencial otro Fox, cuya única lectura era la novela vaquera. Estos tres personajes no son sino el resultado del fracaso de la educación nacional, desde la primaria hasta la universitaria, con pocas y notables excepciones, una educación que en mucho produce, no buenos ciudadanos y profesionistas, sino ignorantes funcionales al capital y los poderes de facto. Así es muy difícil pensar realmente en desarrollo, en progreso y prosperidad.

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