lunes, 5 de diciembre de 2011

Los Indignados en Estados Unidos, el fin del sueño americano

Estados Unidos se ha caracterizado por ser la vanguardia del sistema capitalista, pero los recientes acontecimientos provocados por la crisis inmobiliaria en aquel país parecen anunciar el fin de un liderazgo hasta hace muy poco incustionable. También se ha venido a tierra toda esa ideología que defendía y endiosaba a la clase media y la colocaba en el punto central del modelo económico y de vida nortaemaericano. Hoy es esa clase media la que ha salido a las calles, plazas y parques a protestar por la protección a los ricos a costa precisamente de las clases medias y los pobres, cuyo número está creciendo aceleradamente. La protesta es el resultado de uan legítima indignación frente a un gobierno que salva a los más ricos que cada vez se hacen más ricos, en lugar de castigarlos por sus abusos, excesos y errores. Fallos que están dando lugar a que las desigualdades socioeconómicas se hagan más grandes en un país que se preciaba de tener una enorme clase media y un pequeño grupo de pobres no tan pobres si se les comparaba con los de otros países. Pero la lógica capitalista se está acabando de imponer aun al interior del país más poderoso del mundo. Y están saliendo a la vista de todos, que la explotación del trabajador, es igual o peor que en los demás países del mundo. Que la protección a los ricos es también la misma que en cualquier otra parte del mundo occiental, malamente llamado libre. Y que la venración casí religiosa a la clase media y su manera de vivir no ha sido sino puro discurso vacío. La crisis inmobliaria norteamericana, abrió las ventanas para que cualquiera que se asome se de cuenta que Estados Unidos en su interior, sufre los mismos males y contradicciones que cualquier otro país capitalista, y que a la hora de la verdad, de los dificultades, la supuesta democracia americana, se puede doblar en favor de los más poderosos sin que le importe los millones de clasemedieros y pobres que serán afectados  negativamente.   La pantalla que ocultaba la cruda realidad se ha desgarrado, y si bien el nvel de vida de los norteamericanos es muy superior al de cualquier país de América Latina y muchos europeos, eso no significa que también allí prive la injusticia que beneficia a unos pocos a costa de la mayoría. Tal vez, esta crisis inmobiliaria sea ya una clara señal de que el american dream is over, es decir, que el sueño americano ya está llegando a su fin. Y con eso el fin de una democracia que se idealizó tanto como la manera de vida norteamericana y las libertades civiles que hoy se ven atacadas brutalmente con el fin de defender a los ricos y poderosos. En el país de la libertad, de la clase media, del cristianismo protestante, de la democracia, las libertades civiles, poíticas y económicas se están debilitando peligrosamente y a su gobierno toca tomar las medidas para defender a las mayorías del egoísmo, la mesquindad y los privilegios de unos pocos enriquecidos a costas del pueblo y con la complasencia del Estado. Esa clase media tan marcadamente conservadora paradójicamente, hoy puede convertirse en agente del cambio para por lo menos atenuar los negativos efectos de los excesos de una clase rica bastante poco solidaria para con su propia sociedad.

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