martes, 13 de diciembre de 2011

Peña Nieto o la autodestrucción de una candidatura

Cuando todo parecía ser miel sobre hojuelas para el Partido Revolucionario Institucional, cuando parecía que cabalgaban en cabalo de hacienda hacia la residencia presidencial de Los Pinos, los focos rojos de alarma se encendieron  peligrosamente. Y no es para menos ,pues el candidato de unidad, el exgobernador del estado de México, empezó a trastabillar en sus declaraciones públicas, debido a que sencillamente no esta preparado para responder adecuadamente a los cuestiones de los periodistas y la sociedad, tal como le sucedió en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara,o en una entrevista concedida a periodistas españoles. Ciertamente cualquiera nos podemos equivocar, es imposible saberlo todo, y tenerlo además fresco en la memoria, pero tampoco se puede navegar por el mundo en semejante grado de ignorancia sobre los que sucede en el mundo en general y en el país en particular. No se puede, ni se debe, hacer alarde público de los que es en realidad motivo de vergüenza, que es la ignorancia sobre temas y asuntos en los que el candidato debiera estar más que preparado.  Peña Nieto debería saber que si asistiría a una feria de libros, se le podría cuestionar sobre sus lecturas personales, como también, al dar una entrevista a periodistas en su carácter de candidato a la más alta magistratura de la nación, se le preguntarían datos u opiniones sobre la realidad del país que dice querer gobernar. Y Don Enrique y sus asesores no parecen darse cuenta de esos mínimos detalles que deberían ser parte de la estrategia como candidato de facto, lo que significa de facto un menosprecio y una minusvaloración de la sociedad. Hecho imperdonable en el candidato de un partido de raíces populares, como se pretende el PRI.
 Pero si las respuestas que no ha sabido dar ya lo ponen en una situación difícil, más lo hace su incapacidad para guardar prudente silencio en momentos en que eso sería la acción correcta a seguir. Pero muy por el contrario, sigue declarando de manera apresurada e irreflexiva, demostrando no sólo su ignorancia, sino su inmadurez y falta de oficio político. Decir que él no es el ama de casa, como manera de subsanar el desconocimiento que tiene sobre cuál es el salario mínimo en México, poco o nada ayuda a la construcción de una imagen pública favorable a su candidatura y aspiraciones. Enrique Peña Nieto tiene que darse cuenta de que un ciego no puede conducir a otros ciegos, y que no puede y no debe esperar ser un buen gobernante escudándose en la ignorancia de los demás. La difícil situación en la que nos ha metido Felipe Calderón, requiere de un ESTADISTA, así, con mayúsculas, y ciertamente Peña Nieto no lo es. El PRI se ha equivocado en su elección. Peña Nieto parece haberse empecinado en destruir su propia candidatura debido a su falta de madurez como político, el PRI no puede acusar ni al PAN ni a las izquierdas del desastre que se ve venir de continuar Peña Nieto por el camino de la autodestrucción que ha emprendido. Don Enrique se está haciendo cargo de tirar al bote de basura, una vez más, la esperanza de millones de mexicanos de que la cosas pueden cambiar para mejorar si el PRI regresa a gobernar el país. Los hechos no permiten pronosticar un buen fin para la nación con él encabezando el gobierno, como tampoco podrían hacerse buenos augurios con el Sr. Cordero del PAN. Tal vez todavía pueda haber un relevo en las filas tricolores para bien del país y ese instituto político, ¿serán capaces?, ¿tendrán el valor necesario?, ¿poseeran la altura de miras en el PRI para un relevo de candidato? Seguramente pronto las encuestas demostrarán que los errores de Peña Nieto, su inmadurez y falta de oficio, reducirán la aparentemente enorme ventaja que llevaba sobre sus contrincantes y si no fuere así, entonces sí que hay que preocuparse en serio.  Si la sociedad permanece insensible y pasiva, ante los fallos de Don Enrique, en verdad que estamos en graves problemas y eso no es culpa de Peña Nieto sino de nosotros como ciudadanos.  Y entonces no podremos quejarnos, tendremos los gobernantes que merecemos.  

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