miércoles, 2 de mayo de 2012

Salinas Pliego o la falta de civismo

Las declaraciones de Ricardo Salinas Pliego, presidente y principal accionista de TVAzteca y su negativa a transmitir el debate del póximo domingo entre los 4 candidatos a la ´presidencia de la República han destado una gran polémica. Hay quienes sostienen que tal negativa obedece a la voluntad de proteger al candidato del PRI, Erique Peña Nieto. Otros más sostienen que Salinas Pliego está en pleno derecho de negarse pues no hay ley que lo obligue a transmitirlo. Algunos más defienden la libertad de elección del televidente para ver o no ya sea el debate aludido o el partido de futbol entre Monarcas Morelia y los Tigres de la UANL.  Lo que hasta el momento nadie ha dicho clara y abiertamente es que lo que está en cuestión es la falta de una actiud cívica de parte del empresario.
La actitud de Ricardo Salinas Pliego demuestrá una carencia de cultura cívica. Y ese es en realidad el punto a discutir. Como lo es también el desprecio del propio empresario por la democracia. Si él tuviera un mínimo de cultura cívica, entendería que una de las mejores cosas que podría hacer por México sería transmitir el multicitado debate, para que la ciudadanía tuviera más elementos de juicio a la hora de ir a las urnas. Si tuviera valores democráticos, sabría que transmitir el debate coadyuvaría a que la democracia se consolidara en México. Pero al empresario lo único que le interesa es el lucro. Y le apuesta a mantener vigente un régimen autoritario con una total desvergüenza. Un régimen tal en el que puede asumirse con todal soberbia y prepotencia que sus creencias políticas y sus intereses económicos son las de la mayoría de lso mexicanos. Y se equivoca. Él, como Emilio Azcárraga están muy lejos de representar la opinión de la mayoría de los mexicanos y lo que menos deberían hacer es pretender utlizar sus medios de comunicación en función de sus intereses particulares y partidistas. Una actitud verderamente patriótica, lejos de limitar la expresión de los diveros planeamientos programáticos e ideológicos, fomentaría su amplia difusión, entendiendo que vivimos en una sociedad cara vez más plural y diversa. El destino de 110 millones de mexicanos no puede quedar en manos de un par de empresarios inconscientes, egoístas y mesquinos. Como ciudadanos tenemos el derecho a estar bien informados, a  conocer las posturas de los diferentes candidatos y partidos. Y ni la televisión ni ningún otro medio de comunicación pueden arrogarse el derecho a decidir por los ciudadanos lo que deben o no ver. En aras de construir un país más justo y democrático, capaz de convivir pacíficamente en la pluralidad el debate de los candidatos debe ser ampliamente difundido. No es problema de leyes, ni de raitings, ni de ganancia económica, es una cuestión de civilidad, de respeto al ciudadano.   

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