Se ha discutido mucho la necesidad de crear una guardia nacional en México, equivalente a la que ya existe en los Estados Unidos, con el fin de enfrentar de manera más efectiva a la delincuencia organizada y fenómenos como el narcotráfico, el trasiego de armas o la trata de blancas e indocumentados. Se pretende que dicho cuerpo apoye a las policías federales, estatales y muncipales y que además libere al ejército mexicano y la Armada de México de las tareas de carácter policíaco que hoy llevan a cabo. Sin embargo, en base a una nota publicada en primera plana hace o días en Reporte Indigo, que señala el descuido, o más bien dicho abandono, que hay de la vigilancia del espacio aéreo mexicano, tal vez lo que se debería plantear es la conformación de una fuerza aérea mexicana, como un cuerpo militar independiente a las secretarías de la Defensa nacional y de Marina. Una secretaría que contara con los elementos militares necesarios para la adecuada vigilancia y defensa, y en su caso combate contra quienes usen dicho espacio con fines delincuenciales atenten contra la soberanía y seguridad nacionales. Esto es una urgencia nacional. Cuerpos policíacos y militares terrestres hay más que suficientes, lo que ahora se requiere es un cuerpo aéreo militarizado que cuente con tecnología de punta en materia aeroespacial e inteligencia. Al no haber una fuerza aérea se carece en México de un elemento básico y fundamental para la protección de nuestro territorio y su soberanía. Al no estar especializados en la materia, carecemos de altos mandos preparados para dirigir un cuerpo aéreo militarizado que no sea simplemente apoyo de la marina o fuerzas terrestres. Y las tareas y atribuciones de las fuerzas aéreas van mucho más allá que ser el mencionado apoyo. La milicia aeronáutica tiene su propio cambio de acción además del citado apoyo a la marina y ejército.
Por eso, para lograr una protección más integral de nuestro Estado, sociedad y territorio se requiere de este cuerpo militar especializado.
Adicionalmente, se puede tener una policía aérea para el combate a la delincuecia y el tráfico de drogas, armamentos y cualquier otra cosa ilegal.
En ambos casos un elemento indispensable es la existencia de cuerpos de inteligencia altamente capacitados y con las herramientas tecnológicas adecuadas a su labor. A estos cuerpos deben pertenecer no sólo abogados, criminólogos, sino científicos sociales que aporten sus conocimientos profesionales para localizar delincuentes, obtener perfiles de personalidad, detectar sus formas de organización y operación, y elaborar tácticas para su detención y procesamiento judicial.
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