La noticia de la muerte del gran escritor mexicano y universal Carlos Fuentes difundida ampliamente por todos los medios de comunicación, me permitió observar un fenómeno comunicativo muy especial gracias al cual fue posible distinguir entre una radio meramente enfocada al lucro y otra con un sentido periodístico y humano muy evidente. Lo que me permitió observar esa distinción fue lo que hizo Jacobo Zabludovski en su espacio noticioso de 1 a 3, que se transmite por Radio Red y la 69 en el área metropolitana de la ciudad de México. A diferencia de la mayoría de los demás medios radiofónicos, jacobo Zabludovski, reconociendo la importancia de la noticia d Carlos Fuentes, prácticamente dedicó más de una hora de su noticiero, que consta de dos horas al aire, a hablar sobre el autor, y platicar en vivo con gente que fue muy cercana a Carlos Fuentes. Se recordó su biografía, sus más notables obras y algunas anécdotas de su vida. De hecho el noticiero del día de ayer, terminó leyendo el último párrafo de la última participación que Carlos Fuentes escribió para el diario capitalino Reforma. No se mencionaron detalles sobre la muerte del gran escritor mexicano; el acento estuvo puesto en la persona y su obra. No hubo tampoco un sólo corte comercial desde que dio la noticia hasta el final del noticiero.
Se privilegió lo que tenía que ser resaltado, se puso al ser humano por encima de los intereses mercantiles y el afán de lucro. En contraste, en otras estaciones de radio que tienen programas equivalentes a esa misma hora o más tarde, la computadora los estuvo obligando a hacer cortes a cada rato para identificar la estación y para la publicidad y la propaganda política. Y se puso en evidencia que el nuevo dictador de la radio es ese aparatejo que automáticamente hace los cortes cuando al dueño de la estación le da la gana. Y menciono la palabra dictador, porque los locutores y comentaristas no tiene poder alguno sobre la maquina endemoniada que no sabe otra cosa que obedecer mecánicamente a los dictados del capital, la mesquinadad, el ego´simo y el lucro. En estas estaciones, como las de Grupo Fórmula, se interrumpe a los locutores, comentaristas o invitados sin la menor consideración. El señor dinero manda y ha decretado que no se pierda un céntimo por ocuparse incluso de la muerte de un Señor como lo fue Carlos Fuentes. Frente a la sensibilidad y el valor moral demostrado por Don Jacobo, la computadora y el dinero que defiende y ayuda a producir, nos muestran dos maneras totalmente diferentes de hacer radio aunque se trate de radiodifusoras comerciales. Aquella en que toda vía prevalece un sentido periodístico con valores, con sentido social y humano; y la otra, en que se ha establecido la brutal doble dictadura de la maquina y el dinero, de acuerdo a los conceptos tecnócratas y neoliberales.
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