Antes de iniciar este artículo, me permito tomarme unos momentos para lamentar la muerte del gran escritor mexicano y universal Carlos Fuentes el día de hoy en la ciudad de México. Una gran pérdida no sólo para la literatura sino para quienes han sido capaces de alzar la voz y criticar a quienes han mal gobernado al país. En ambos casos, la literatura y la critica social nos deja una rica herencia que no hay que dejar perder y que más bien hay que tomar como ejemplo a seguir. La palabra capaz de conmover, de persuadir, de convencer, de hacer reflexionar y dialogar, debe ser el arma principal de los demócratas y los amantes de la libertad. Con Carlos Fuentes se pierde uno de los grandes escritores y pensadores de la literatura universal del siglo XX, pero nos queda su gran ejemplo y su importantísima obra. Descanse en paz Carlos Fuentes.
El día de hoy es día de los maestros, y ha sido un día de manifestaciones públicas en la que los maestros han demostrado sus descontento ante su propia organización gremial y la forma en que las autoridades educativas de la nación han manejado la educación. También se han hecho evidentes las carencias que sufre el gremio, tanto en términos salariales como en salarios y prestaciones sociales, y como en su preparación y actualización. Carencias que se reflejan en la actividad diaria de los docentes. Es por eso que por encima de las situaciones coyunturales se debe hacer una educativa de fondo y largo plazo que garantice que nuestra sociedad tenga un cuerpo docente bien preparado en todos los aspectos concernientes a su labor educativa, bien pagados, con empleo garantizado y las debidos sueldos y prestaciones que permitan que ellos(as) y sus familias tengan una vida digna. No se puede pensar en tener maestros bien capacitados y un sistema educativo de calidad, mientras los maestros, profesores o docentes vivan con penurias, y mientras sufran la opresión de un régimen corporativo y autoritario.
¿cómo pueden en esas condiciones ser los académicos agentes del cambio y transformación, si no se les da la preparación debida y la libertad académica e intelectual necesarias? No puede haber calidad cuando se pretende hacer del maestro una maquina difusora de conocimientos, cualesquiera que estos sean. No puede haber calidad en la educación cuando se quiere que el maestro no piense por sí mismo y que sólo hable ante los alumnos lo que otros, las autoridades, quieren que diga. Tampoco puede haber calidad cuando se pretende que el maestro viva en la inseguridad laboral, amenazado siempre por el despido y los bajos salarios o la eliminación de prestaciones.
No puede haber calidad de la educación, cuando lo que se quiere imponer en el sistema educativo es la lógica del mercado y el afán de lucro. Tampoco cuando hay condiciones laborales tan dispares entre los maestros del sector público y los que trabajan para el sector privado.
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