martes, 15 de mayo de 2012

Reforma educativa: nacionalismo y humanismo

Dos son los ejes en torno a los que debe construirse un nuevo modelo educativo para México, por un lado, el nacionalismo y el humanismo. Nacionalismo en el sentido de despertar el amor a la patria y a anteponer el interés nacional sobre los intereses trasnacionales y  los particulares. México, como cualquier otra país, necesita tener un fuerte sentimiento de identidad que le permita a partir de esa identidad relacionarse adecuadamente con el resto de las naciones del planeta, buscando principalmente el beneficio propio, el de los mexicanos, por sobre los intereses extranjeros.  No hablamos de una actitud egoísta, tampoco de encerrarse dentro de las propias fronteras, aislandose del mundo, sino de privilegiar a los mexicanos, sus necesidades y preocupaciones. Humanista en el sentido de poner al ser humano (individuos y colectividades) por encima del dinero, los objetos materiales y la cultura consumista.  Humanista para dejar de ver a la persona ya las comunidades como factores de la producción, inercambiables o desechables. Humanista para crear un modelo civilizatorio cultural que previlegie la honradez, el honor, la dignidad, la solidaridad, la corresponsabilidad, el respeto, la libertad y la fraternidad, como los valores pilares de la sociedad.
Sobre esa doble base, el nacionalismo y el humanismo, debe fomentarse y alentarse el desarrollo científico y tecnológico, para que tanto la una como la otra, estén al servicio de los intereses de los mexicanos primeramente. Que la ciencia y la tecnología produzcan las soluciones a los grandes problemas  nacionales,  económicos (agrícolas, ganaderos, industriales, comerciales y demás servicios),  ambientales, sociales y culturales.
Una reforma educativa no puede limitarse a crear recursos para la economía nada más, se educa para crear seres humanos completos y complejos,  capaces de desarrollarse como personas y vivir por sí mismos, al tiempo que son igualmente capaces de servir a su sociedad en todos los ámbitos o aspectos de la vida.
Por eso hay que enseñar desde temprana edad a pensar, reflexionar, ser creativos y desarrollar en todo los posible la originalidad, las habilidades y capacidades físicas, intelectuales y morales.
En México hay que cerrar el ciclo colonial y perder el miedo a que la gente piense por sí misma y sea libre; esa es la única opción para crear una patria fuerte y capaz que pueda sobrevivir y aportar algo valioso al mundo entero.
Finalmente, un nuevo proyecto educativo debe diseñarse de cara al futuro. No se trata de olvidar el pasado y sus importantes lecciones, pero sí se trata de dejar de estar anclados en un pasado idílico e inamovible de manera irracional. La educación debe aportar los conocimientos, habilidades, capacidades y actitudes necesarias para enfrentar el presente y construir el futuro con certidumbre.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario