lunes, 21 de mayo de 2012
Falta de estratégia en la guerra contra la delincuencia y el narcotráfico
Las declaraciones del General Tomás Ángeles Dauahare en el sentido de una falta de estrategia en la lucha contra la delincuencia organizada y el narcotráfico, son mucho muy preocupantes, si se considera que el país lleva sumido en la violencia incontrolada 5 años ya y que se han producido más de 60 mil muertos en el más conservador de los cálculos. De ser cierta las palabras del ex-secretario de la Defensa Nacional, quedaría claro que el presidente Felipe Calderón y sus gabinete de seguridad de lanzaron a una "guerra" con los ojos cerrados, sin tener certeza alguna a que se estaban efrentando y con que elementos contaban para afrontar dicha batalla. Lo menos que se puede afirmar entonces, es que el presidente Calderón y sus colaboradores actuaron de la manera más irresponsable y cuestionable ante la nación a la cual debieran defender y proteger. De ser ciertas las declaraciones del Gral. Tomás Ángeles, nos encontraríamos con que existen elementos bien fundados para llamar a juicio político a Felipe Calderón y los secretarios de Defensa nacional y la Armada de México, así como las autoridades policíacas federales. Y existirían elementos suficientes para acusar al presidente Calderón por crímenes de lesa humanidad. Así que el asunto no podría ser más delicado y por lo tanto tiende que se tratado con toda pulcritud y transparencia para que la verdad salga a la luz. Haber iniciado una guerra contra el naroctráfico y la delincuencia organizada sin un plan específico de acción, más allá de usar la violencia legítima por parte del Estado, sin ton ni son, nos ha llevado a esta situación actual de devastación de la sociedad. Una lucha de las dimensiones hoy conocidas, no podía ni puede ser enfrentada solamente con el uso de la fuerza pública, sino que requería y requiere de un aparato de inteligencia muy eficiente y eficaz, que desafortunadamente brilla por su ausencia. México se ha atenido comodinamente a los informes que vienen de los Estados Unidos en lugar de haberse puesto a trabajar en materia de investigación. Y esto ha provocado los miles de muertos, desparecidos, heridos y desplazados que hoy sabemos a través de los medios de comunicación, y otros tantos más de los cuales aún no se ha informado. En estas condiciones, sin un plan estratégico de combate al narcotráfico y la delincuencia organizada, la posibilidades de triunfar frente a esas fuerzas es prácticamente nula. Y las miles de bajas y los daños colaterales producidos por tan torpe manera de actuar por parte del Estado mexicano, serán pérdidas de vida inútiles y sin sentido. Vidas que jamás debieron perderse ni mutilarse. Frente a ese hecho que denuncia el Gral. Tomás Ángeles Dauahare el presidente Calderón debiera enfrentar a la justicia y que se le aplique todo el peso de la ley.
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