viernes, 30 de diciembre de 2011
Los ciclos en la vida social
Un año más está por terminar y con él el cierre de un ciclo más. No se trata solamente de una cuestión del manejo del tiempo, sino de la vida en general. En muchas formas de la vida cotidiana nos movemos en ciclos. Ellos son una herramienta o instrumento que nos permite ordenar la vida y llevar una rutina. Aunque los ciclos tienen un origen natural y extrahumano bien le sirven a la especie humana para enfrentar aquelos aspectos de la vida que requieren, como decíamos antes, organizarnos y llevar a cabo una rutina. Sin esta última la vida sería caótica y anárquica, así que pese a su apariencia de aburrimiento y repetitividad nos ayuda mucho.Los días, las semanas, los meses,los años, los siglos, los milenios, son ciclos de muy diferente tamaño de los cuales se derivan otros nuevos ciclos creados por el hombre y su cultura. Estos ciclos (arificiales) se púeden referir a temas como la religión, la educación, la política, la economía y hasta la vida familiar y de pareja, y a diferencia de los naturales, pueden ser quebrantados o interumpidos a voluntad, pero pese a ello, si los descontinuamos pueden ser fuentes de malestar e inquietud. Su peso en nuestras vidas es muy grande y se nos imponen contundentemente. No es gratuito que una teoría como la Gestalt nos llame a "cerrar" esos círculos o ciclos que hemos dejado inconclusos, para mantener la salud mental y poder seguir adelante con nuestras vidas, sea que las consideremos individual ó colectivamente. Así que entonce, los ciclos, su estudio e investigación sociológica sea muy importante, tanto como lo ha sido en historia y psiccología gestáltica. Cuando hacemos cosas "antes de tiempo" o a "destiempo" bien podemos decir que nos hemos brincado el curso natural de las cosas, o para ser más exactos, de los procesos de un hecho o fenómeno social y las consecuencias pueden ser muy negativas para quien así actúa, por buena voluntad que esta persona o grupo tenga. Quienes quieren volver a un pasado idealizado,o quines quieren avanzar en días lo que acabará costando años, saben de los muchos reproches, críticas, descalificaciones y hasta agresiones que se pueden llegar a sufrir por no hacer las cosas en el momento que les corresponde. El problema está en cómo determinar cual es ese momento adecuado para proponerlas o llevarlas a cabo. No es fácil hacerlo. El hacer coincidir lo que se quiere hacer con el momento adecuado para hacerlo requiere de un trabajo muy fino y delicado, y es tal vez una de las fuentes de mayores problemas para el individuo o un grupo social . ¡Cuantas ideas o inventos se han "adelantado" a su tiempo y se han visto obligadas a "esperar" el momento adecuado para retomarse y llevarse a la práctica! Es, pues, importante conocer loc ciclos de la naturaleza, pero también los de la vida social e individual, para que las cosas sucedan en el momento más adecuado y propicio. Todo un fino arte sin duda.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Educación católica: la gran deuda con México
Cuando finalmente triunfó la Revolución Méxicana y se logró establecer las bases para un sistema educativo nacional fundmentado en un régimen público, laico y gratuito, los sectores más conservadores del país, descontentos con ese modelo educativo, recirrieron a la Iglesia católica para que trajera a México las Ordenes y Congregaciones que fundarán escuelas privadas donde se diera educación religiosa acorde a sus creencias católicas conservadoras. Esto trajo que se fundaran una serie de escuelas, colegios, y univeridades que además de su claro carácter conservador, se distinguieron por su elitismo socioeconómico, que discriminaba a la población de sectores medios y bajos, especialmente a los últimos. Con el paso del tiempo, varias de esas Órdenes religiosas fundaron escuelas para los sectores menos favorecidos de la sociedad, pero lo hicieron de tal manera que quedaran separados los ricos de los pobres, en abierta contradicción con los principios evangélicos, pero muy de acuerdo con los valores de los poderosos que quienes los habían invitado a instalarse en suelo nacional. Entonces, la educación católica no sólo reprodujo el modelo de educación clasista sino que lo fementó, convirtiendose en agentes productores de inequidad, injusticia y falta de solidaridad para el prójimo desposeído. La educación católica lejos de ayudar a resolver la problemática educativa del país, ahondó en ella. Así las cosas, la Iglesia católica adquirió una gran deuda educativa con el pueblo mexicano que no parece querer pagar a corto o mediano plazo. Deuda que crece día a día emperorando la situación del país.
Al lado del sistema educativo nacional, público, laíco y gratuito, la Iglesia debiera construir un subsistema educativo que cumpla con los principios evangélicos y que, por lo tanto, llegue a todas las clases sociales, pero de manera muy particular a las clases desposeídas. La Iglesia tiene que romper con ese modelo excluyente y separatista, que no permite que ricos, pobres y grupos medios compartan las mismas aulas, talleres, laboratorios, profesores, bibliotecas y cafeterías. No corresponde a la Iglesia reproducir las diferencias sociales sino, por el contrario ayudar a borrarlas, o por lo menos a hacerlas mucho menos dramáticas, duras, groseras, antihumanas, y que mejor que la educación para esa tarea de generar fraternidad, solidaridad y corresponsabilidad entre los alumnos. No se puede pretender resolver los problemas educativos y sociales de la sociedad, separando, excluyendo, marginando, dando una educación diferenciada a unos y otros. No se puede y no se debe educar a unos en un lugar y a los otros en otro. Todos, pobres y ricos merecen la misma calidad educativa, la misma igualdad de oportunidades, el acceso indiferenciado a los mismos recursos y apoyos educativos. Y la Iglesia traiciona su misión, sus valores y sus principios, al seguir el mandato de los ricos en lugar del mensaje evangélico que le fue dado por su Dios. "Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios:" (Hecchos, 4:19). Atender a los pobres y desposeídos, darles una educación de calidad, como una oportunidad de salir adelante en la vida, es una obligación primaria de la Iglesia católica, no una opción por la que se pueda o no optar. No hay que olvidar que como lo dijo San Vicente de Paul, los pobres son los que nos dan de comer y, por lo tanto, "son nuestros amos y señores:"
Al lado del sistema educativo nacional, público, laíco y gratuito, la Iglesia debiera construir un subsistema educativo que cumpla con los principios evangélicos y que, por lo tanto, llegue a todas las clases sociales, pero de manera muy particular a las clases desposeídas. La Iglesia tiene que romper con ese modelo excluyente y separatista, que no permite que ricos, pobres y grupos medios compartan las mismas aulas, talleres, laboratorios, profesores, bibliotecas y cafeterías. No corresponde a la Iglesia reproducir las diferencias sociales sino, por el contrario ayudar a borrarlas, o por lo menos a hacerlas mucho menos dramáticas, duras, groseras, antihumanas, y que mejor que la educación para esa tarea de generar fraternidad, solidaridad y corresponsabilidad entre los alumnos. No se puede pretender resolver los problemas educativos y sociales de la sociedad, separando, excluyendo, marginando, dando una educación diferenciada a unos y otros. No se puede y no se debe educar a unos en un lugar y a los otros en otro. Todos, pobres y ricos merecen la misma calidad educativa, la misma igualdad de oportunidades, el acceso indiferenciado a los mismos recursos y apoyos educativos. Y la Iglesia traiciona su misión, sus valores y sus principios, al seguir el mandato de los ricos en lugar del mensaje evangélico que le fue dado por su Dios. "Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios:" (Hecchos, 4:19). Atender a los pobres y desposeídos, darles una educación de calidad, como una oportunidad de salir adelante en la vida, es una obligación primaria de la Iglesia católica, no una opción por la que se pueda o no optar. No hay que olvidar que como lo dijo San Vicente de Paul, los pobres son los que nos dan de comer y, por lo tanto, "son nuestros amos y señores:"
viernes, 23 de diciembre de 2011
Candidatura de unidad nacional
Javier Sicilia acaba de manifestar su descontento respecto a los 5 precandidatos a la presidencia de la República. Seha inclinado por pedir un candidato con estatura moral para ser candidato de unidad nacional capaz de construir una agenda nacional con la ciudadanía y establecer un régimen de paz y de justicia. Su petición es del todo entendible y no debiera caer en saco roto. México está urgido de un verdadero estadista con capacidad de convocatoria para re-establecer un régimen de paz y justicia en que se respete a la persona, a los grupos y comunidades. Y a partir de ese respeto y diálogo construir un nuevo México en el que el respeto al prójimo y a sus derechos no sean simples promesas de campaña que no se tienen las intenciones de cumplir, sino actos efectivos visisbles y tangibles. Lo que Javier Sicilia pide no es poco, pero está de acuerdo a los requerimientos y las urgentes necesidades de nuestra nación. Es una petición a la altura de los problemas y dificultades que hoy afrontamos y que demandan solución inmediata.
Por lo que hemos podido oir de los precandidatos, especialmente los panistas, muy lejos están cualquiera de ellos de poder satisfacer las demandas del pueblo mexicano. Sus discursos y declaraciones dejan de lado los temas más graves de la actual agenda nacional, que es sobre lo que necesitamo escuchar, para saber que podemos esperar de ellos. Y por lo dicho hasta el momento no es mucho lo que podamos esperar. Nada se dice de cómo detener la violencia, cómo frenar la delincuencia, como reconstruir el tejido social, cómo proyectar a la patria hacia el progreso con paz, justicia y dignidad. Y esos son los temas sobre los que se necesitan propuestas para ser analizadas, reflexionadas y en su caso, puestas en práctica por la nueva administración que en menos de un año entrará en funciones. Así que junto con Javier Sicilia y uniéndonos a su petición, pedimos la conformación de una candidatura de unidad nacional que una y sume esfuerzos para reconstruir a la nación.
Por lo que hemos podido oir de los precandidatos, especialmente los panistas, muy lejos están cualquiera de ellos de poder satisfacer las demandas del pueblo mexicano. Sus discursos y declaraciones dejan de lado los temas más graves de la actual agenda nacional, que es sobre lo que necesitamo escuchar, para saber que podemos esperar de ellos. Y por lo dicho hasta el momento no es mucho lo que podamos esperar. Nada se dice de cómo detener la violencia, cómo frenar la delincuencia, como reconstruir el tejido social, cómo proyectar a la patria hacia el progreso con paz, justicia y dignidad. Y esos son los temas sobre los que se necesitan propuestas para ser analizadas, reflexionadas y en su caso, puestas en práctica por la nueva administración que en menos de un año entrará en funciones. Así que junto con Javier Sicilia y uniéndonos a su petición, pedimos la conformación de una candidatura de unidad nacional que una y sume esfuerzos para reconstruir a la nación.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Separación Iglesia Estado
La separación de la Iglesia y el Estado es un tema que se ha vedido discutiendo desde el siglo XIX hasta nuestros días en México. Es un tema difícil y complicado que en diversos momentos de nuestra historia ha salido a colación. A difrenencia de muchas otras naciones de nuestro continente en donde el cristianismo católico es religión oficial, en México se ha buscado construir un Estado laico, pues para muchos mexicanos (aun creyentes), como a quien esto escribe, les parece correcto que el Estado no tenga filiación religiosas alguna, pues así puede servir mejor tanto a los creyentes de diferentes religiones, como a agnósticos y quienes se reconocen como ateos. Sin embargo existe otro grupo de mexicanos para quienes el crsitianismo católico deviera ser religión oficial del Estado, pues creen que de esa manera podrían caminar mejor las cosas para la sociedad mexicana. Es un grupo que desearía la intervención de la Iglesia católica en asuntos políticos y en campos como la educación, especialmente en el ámbito de la formación moral. Olvidan que el Vaticano es un Estado nación independiente, reconocido mundialmente, y que de permitirse la intromisión de la Iglesia en asuntos políticos, económicos y socioculturales, se estaría de facto permitiendo la intervención de un Estado extranjero en los asuntos internos de México. Muchos creemos que a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, después de todo Jesús dijo también que su reino no era de este mundo. Preferimos un Estado que resguarde la libertad de creencia de los ciudadanos, no importa que creencia sea ésta, a que el Estado tomando partido, convierta esas ideas, principios, teorías y valores en creencias obligatorias para todos los ciudadanos. Creemos que el estado debe crear condiciones de igualdad para todas las creencias y no otorgar un privilegio exclusivo a sólo una religión e Iglesia. Y cremos que hay que apostar por un esquema moral laico aplicable a todos los ciudadanos, con independencia y respeto a las creencias personales o grupales, que imponer una visión única del mundo por buena que esta sea. Un país con una pluralidad de razas, etnias, culturas y religiones, necesita de un Estado que garantice y cuide de cada una de ellas como parte del patrimonio histórico y cultural de la nación y su sociedad, sin privilegios exclusivos para ninguna de ellas. Y finalmente, es nuestra opinión, que a partir de la laicidad del Estado todas las crencias religiosas y las Iglesias pueden crecer y desarrollarse y ganarse por la vía del convencimiento a sus adeptos, y no por el camino de la obligatoriedad impuesta por la fuerza.
En el caso de la educación moral que quiere imponer el sector conservador en las escuelas públicas y privadas laícas, habría que recordarles, como decíamos hace sólo unos momentos, que la moral no se impone; no se es bueno a la fuerza, eso debe quedar al libre albedrío del ciudadano, a su elección soberana. Si alguien quiere educación religiosa para sus hijos(as) las Iglesias (y el hogar) deben proporcionárselas, por cierto, de manera gratuita. Es su derecho. No hay problema en que existan escuelas, cursos de religión y moral, pero la asistencia a esas escuelas y cursos debe ser libre y voluntaria. Debe nacer de un interés y una necesidad interiores de cada persona.
En el caso de la educación moral que quiere imponer el sector conservador en las escuelas públicas y privadas laícas, habría que recordarles, como decíamos hace sólo unos momentos, que la moral no se impone; no se es bueno a la fuerza, eso debe quedar al libre albedrío del ciudadano, a su elección soberana. Si alguien quiere educación religiosa para sus hijos(as) las Iglesias (y el hogar) deben proporcionárselas, por cierto, de manera gratuita. Es su derecho. No hay problema en que existan escuelas, cursos de religión y moral, pero la asistencia a esas escuelas y cursos debe ser libre y voluntaria. Debe nacer de un interés y una necesidad interiores de cada persona.
Dos nuevas cadenas de televisión abierta en México
La prensa del día de hoy consigna los resultados de una encuesta llevada a cabo por la Comisión de Telecomunicaciones con el fin de recabar la opinión de la ciudadanía respecto a la posible concesión a dos nuevas cadenas nacionales de televisión abierta. El resultado fue que 89.8% dijo que si eran necesarias esas dos nuevas cadenas nacionales y 9.8% dijo que con las ya existentes bastaba. El resultado de la encuesta es contundente a favor de dos nuevas cadenas televisivas, sin embargo, habría que estudiar más a fondo el asunto, pues no basta con la opinión mayoritaria a favor. Si cualquiera de las dos posibles nuevas cadenas quedara en manos de Televisa o Azteca, no se ganaría nada sino acrecentar la concentración y centralización de poder. Si las nuevas cadenas tuvieran por sede la ciudad de México, se seguiría favoreciendo el centralismo y una visión del país distorcionada desde la capital de la República; si se trata en ambos casos de nuevas cadenas comerciales, se acabaría aumentando la oferta de más de lo mismo. Así que a la hora de hacer pública la licitación para las dos nuevas cadenas, además de considerar los requisitos técnicos del caso, habría también que plantearse algunos requisitos de carácter sociopolítico, que permitieran que efectivamente aumentara la competencia en términos equitativos y con ella un aumento en la variedad de programación y también un aumento en la calidad de la misma. De nada sirven dos cdenas más si siguen los mismos patrones que han seguido históricamente Televisa y Azteca. Se plantea entonces de nuevo la necesidad de que exista una cadena nacional de televisión abierta pública, lo que no significa que sea del gobierno, sino que esté en manos ciudadanas, para que las voces que hasta ahora no se escuchan ni tienen rostro se hagan visibles, ese sería un gran paso en la democratización de las comunicaciones y la sociedad en general.
martes, 20 de diciembre de 2011
Neoliberalismo y calidad de vida
Desde la implantación del modelo economico neoliberal, el nivel y la calidad de vida de millones de personas se ha venido abajo. El crecimiento económico se ha reducido, y con él las portunidades de abrir empresas micro, pequeñas y medianas, conseguir empleo y tener un sueldo suciente para algo más que la pura y simple subsistencia. Las medidas que organismos internacionales como el Fondo Monetrario Internacional o el Banco Mundial, o gobiernos como el de los Estados Unidos han impuesto a los que se llamaba casí como cruel borma "en vías de desarrollo" o "emergentes" no han producido sino la riqueza de unos pocos, cada vez menos, y el ensanchamiento de la brecha entre países pobres y ricos, entre clases privilegiadas y los pobres y marginados. El panorama no es nada esperanzador ni a corto ni a largo plazo de seguir así las cosas. No es entonces nada extraño que aparezcan por todo el mundo los indignados. Muchos de los cuales no hace mucho gozaban de un nivel de vida más o menos alto, pero que ahora ven como sus finazas se detereioran, y su nivel de vida se deteriora sin que puedan hacer nada para evitarlo.
Es pues tiempo de cambiar, de planearse un mundo diferente en que se dignifique al ser humano hoy reducido a la calidad de facror del trabajo, consumidor, u objeto intercambiable. A nadie conviene que la situación de millones de personas se siga menoscabando. Se necesita retomar el camino del crecimiento económico con desarrollo, con progreso, con bienestar y prosperidad. Y ciertamente el neoliberalismo no es ese camino. Se necesita dedicar más recursos a la salud, la educación, la vivienda, la alimentación, el empleo, la generación de nuevas empresas y asociaciones civiles. En la medida en que esto no se haga, entonces habrá que dedicar dichos reursos a la policía, al armamento, a la represión, a la "inteligencia" dedicada a cazar inconformes. Se necesita más investigación científica y desarrollo tecnológico, pero aun más, se necesita la humanización de las actividades económicas y políticas. Ni el gobierno, ni las organizaciones ni el capital pueden tener prioridad sobre los seres humanos; estas no son sino instrumentos y herramientas para generar bienestar y progreso, no fines en sí mismos. Y el gran error de nuestra civilización occidental ha sido invertir los términos haciendo de empresas, organizaciones, gobiernos y dinero fines a los cuales los seres humanos deben servir. Vivimos la dictadura del capital, de los monopolios y oligopolios, de gobiernos autoritarios y de los organismos internacionales de carácter económico; una dictadura tan cruel y despiadada como cualquier otra, pero mucho más sofisticada y compleja debido a la utilización de los medios masivos de comunicación, la maercadotécnia y la manipulación publicitaria y propagandística puetas a su servicio. Son tiempos oscuros que requieren una toma de conciencia de la humanidad para volver a poner las cosas de pie. Son tiempos de recobrar plenamente los aspectos más positivos de nuestra condición humana; de vernos de manera más integral y completa, no como entes consumistas, como cosas, como mercancías desechables menospreciadas o como factores de la producción. Pero hay que empezar ya, aquí y ahora, para que nuestras generaciones y las que lleguen más adelante, tengan un futuro esperanzador que les permita el desarrollo de todas sus capacidades y potencialidades orgánicas, intelectuales, emocionales y morales. No se le puede seguir apostando a un sistema socioeconómico que genera desigualdad, injusticia, pobreza, desesperanza, por más que el precio del dólar se mantenga estable y las reservas monetarias hayan aumentado sustancialmente blindando la economía De nada sirven los blindajes cuando el hambre, el desempleo, la inseguridad pública y social están a la vuelta de cada día. Y menos aún nos sirve culpar a los individuos de problemas que son de carácter social. Muchos son los inocentes que hoy pagan con sus vidas y su salud o el deterioro de sus familias el precio de mantener vigente un sistema que beneficia sólo a unos cuantos y sus empresas globalizadas. Un sistema que bandera la libertad de los pocos y la esclavitud de los muchos.
Es pues tiempo de cambiar, de planearse un mundo diferente en que se dignifique al ser humano hoy reducido a la calidad de facror del trabajo, consumidor, u objeto intercambiable. A nadie conviene que la situación de millones de personas se siga menoscabando. Se necesita retomar el camino del crecimiento económico con desarrollo, con progreso, con bienestar y prosperidad. Y ciertamente el neoliberalismo no es ese camino. Se necesita dedicar más recursos a la salud, la educación, la vivienda, la alimentación, el empleo, la generación de nuevas empresas y asociaciones civiles. En la medida en que esto no se haga, entonces habrá que dedicar dichos reursos a la policía, al armamento, a la represión, a la "inteligencia" dedicada a cazar inconformes. Se necesita más investigación científica y desarrollo tecnológico, pero aun más, se necesita la humanización de las actividades económicas y políticas. Ni el gobierno, ni las organizaciones ni el capital pueden tener prioridad sobre los seres humanos; estas no son sino instrumentos y herramientas para generar bienestar y progreso, no fines en sí mismos. Y el gran error de nuestra civilización occidental ha sido invertir los términos haciendo de empresas, organizaciones, gobiernos y dinero fines a los cuales los seres humanos deben servir. Vivimos la dictadura del capital, de los monopolios y oligopolios, de gobiernos autoritarios y de los organismos internacionales de carácter económico; una dictadura tan cruel y despiadada como cualquier otra, pero mucho más sofisticada y compleja debido a la utilización de los medios masivos de comunicación, la maercadotécnia y la manipulación publicitaria y propagandística puetas a su servicio. Son tiempos oscuros que requieren una toma de conciencia de la humanidad para volver a poner las cosas de pie. Son tiempos de recobrar plenamente los aspectos más positivos de nuestra condición humana; de vernos de manera más integral y completa, no como entes consumistas, como cosas, como mercancías desechables menospreciadas o como factores de la producción. Pero hay que empezar ya, aquí y ahora, para que nuestras generaciones y las que lleguen más adelante, tengan un futuro esperanzador que les permita el desarrollo de todas sus capacidades y potencialidades orgánicas, intelectuales, emocionales y morales. No se le puede seguir apostando a un sistema socioeconómico que genera desigualdad, injusticia, pobreza, desesperanza, por más que el precio del dólar se mantenga estable y las reservas monetarias hayan aumentado sustancialmente blindando la economía De nada sirven los blindajes cuando el hambre, el desempleo, la inseguridad pública y social están a la vuelta de cada día. Y menos aún nos sirve culpar a los individuos de problemas que son de carácter social. Muchos son los inocentes que hoy pagan con sus vidas y su salud o el deterioro de sus familias el precio de mantener vigente un sistema que beneficia sólo a unos cuantos y sus empresas globalizadas. Un sistema que bandera la libertad de los pocos y la esclavitud de los muchos.
La lectura y los precandidatos a la presidencia de la República
El asunto que ha ocupado a la opinión pública respecto a si los candidatos leen o no leen o si debieran o no hacerlo ha sido hasta cierto punto una discusión ociosa en la medida en que ya sabemos la respuesta, y esta es que sí debieran hacerlo. Wittgestein dijo: "los límites de mi lenguaje constituyen los límites de mi mundo." Así que en la medida en que mi vocabulario sea más amplio y completo, tendré una visión del mundo igualmente más amplia y completa, ya que es gracias al lenguaje que puedo nombrar las cosas y los hechos. También, gracias a éste, me es posible percibir mejor el mundo que me rodea. Entonces, el problema de la lectura resulta no ser un problema menor, sino por el contrario, de gran importancia. Adicionalmente, si se tiene un vocabulario extenso y matizado, seré capaz de expresarme con mayor exactitud y claridad. Si hoy la capacidad de transmitir lo que se piensa es tan limitada y es motivo de constantes aclaraciones y rectificaciones, lo vivimos dramáticamente con el expresidente Vicente Fox, es precisamente por la enorme carencia de un vocabulario rico y extenso que permita una comunicación más clara y precisa. Ya vemos actualmente con varios de los precandidatos actuales las enormes dificultades que tienen para transmitir sus pensamientos y que la gente los capte y entienda. y este fenómeno seguramente se acentuará al ir avanzando las precampañas primero y las campañas después. Como hemos visto, Enrique Peña Nieto, Ernesto Cordero van a la cabeza en su notoria incapacidad para establecer una buena comuinicación con la sociedad, y esto está bajando su popularidad. Quien quiera que realmente aspire a la presidencia de la República o cualquier otro cargo de elección popular, debe sin duda poner más cuidado en el manejo de su lenguaje. No se trata soalemente de no ser agresivo, grosero o vulgar, sino de tener la capacidad de comunicar su proyecto político de manera que la mayoría lo entienda. Así que el reto para los jovenes iletrados que aspiran a la candidatura presidencial y a residir en Los Pinos, es poder y saber comunicar. Por lo que en lugar de andar haciendo declaraciones apresuradas e irreflexivas con un lenguaje pobre y limitado, deberían ponerse a leeer algo más que la novela vaquera o el TV Novelas o simplemente dedicarse a ver televisión. Transmitir un proyecto político, comunicar una idea de nación, informar sobre las metas que se desean alcanzar requiere algo más que el limitado y pobre vocabulario que los señores candidatos nos han mostrado hasta el día de hoy, ¿lo entenderán y corregirán? Así que, en conclusión, señora Micha, para gobernar sí se necesita leer.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Ernesto Cordero, la cargada disfrazada
El día de ayer registró su precandidatura a la presidencia de la República el exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero. Al acto asistieron un buen número de funcionarios de alto nivel del gobierno de Felipe Calderón, leisladores, gobernadores de estados gobernados por el blanqúiazúl, presidentes municipales y simpatizantes del Sr. Cordero. Lo que no sucedió con los otros dos precandidatos, la Sra. Vazquez Mota y Santiago Creel. Lo que necesariamente permite pensar hipotéticamente que elacto de ayer, no fue una demostración de que los dados están ya cargados y que la consigna enviada desde Los Pinos es que se favorezca a Ernesto Cordero para que a final de cuentas él resulte el candidato electo supuestamente de manera "democrática". El que tantos funcionarios de alto nivel y legisladores asistieran al acto protocolario no deja de ser sintomático de que las cosas no van muy bien que digamos al interior del blanquiazúl, pues de alguna manera estaría interviniendo en la elección del candidato la mano de Felipe Calderón. De ser así, nos estaríamos encontrando con una PAN que ha acabado copiando los mecanismos, usos y métodos del PRI a quien tanto criticó cuando el PAN era partido de oposición. Si como todo parece indicar, los dados ya están cargados en favor del Sr. Cordero, mal harían la Sra. Vazquez Mota y el Sr. Creel en prestarse a ese perverso juego de simulación democrática dirigido desde la residencia presidencial. Lo de ayer, tiene todos los visos de una cargada orquestada por Felipe Calderón en favor de un precandidato en específico, su delfín, el Sr. Cordero y eso no es bueno ni para el PAN ni para el país, ni para la democracia.
Vicente Fox y Adela Micha: la apología de la ignorancia
El expresidente Vicente Fox salió a la defensa de Enrique Peña Nieto , criticando las declaraciones del escritor Carlos Fuentes a quien acusó de soberbio "¿o qué se cree 'muy leído?" le preguntó el exmandatario al novelista y ensayista mexicano. El asunto movería simplemente a risa si no fuera por dos hechos: que la defensa de Peña Nieto la hace el exmandatario Vicente Fox, que es otro ilustre ignorante, y porque se defiende lo indefendible, que es que un candidato a la presidencia de la República acuse un tremendo vacío de cultura general y sobre la realidad política y económica contemporánea de nuestro país. ¿En que grado de deterioro sociocultural se encontrá la sociedad mexicana, para que en lugar de reclamarle al candidato un mayor conocimiento de la realidad nacional y una mayor y mejor cultura personal, se le trata de disculpar o por lo menos minimizar tal falta? Adela Micha, lectora de noticias de Televisa también salió en defensa de Peña Nieto sosteniendo que no se necesita haber leído para poder gobernar. Sí tal vez no se necesite haber leído la novela vaquera, o el best seller de año, pero sin duda, quien aspire a la primera magistratura debiera ser un profiundo conocedor de teoría política y la administración pública, así como un buen observador de la realidad nacional. Y hasta el momento Don Enrique no ha demostrado tener esos conocimientos y esa mirada aguda necesarios para captar lo que está sucediendo hoy en México. La defensa que de Peña Nieto ha hecho el expresidente Fox y Adela Micha, sólo por poner un par de ejemplos, no son sino signos de una gran mediocridad y de conformismo. Ignorantes defendiendo la ignorancia de otros; miopes defendiendo la miopía de otros. No se puede pensar en un buen gobierno cuando quien lo encabeza no sabe siquiera cual es el salario mínimo vigente en cada una de las tres zonas en que está dividido el país, o cuando no se sabe lo que cuesta un kilo de tortillas, que es un alimento básico de nuestra canasta básica alimenticia, o cuando, como el Sr. Cordero, se piensa que con 6 mil pesos se puede mantener una familia y pagar colegiaturas de una escuela particular.
He aquí 4 claros ejemplos del fracaso de la educación mexicana tanto pública como privada, tanto básica, media como superior; y del fracaso de los procesos de socialización. Son ejemplos dignos de ser estudiados por sociólogos y psicólogos sociales, sobre cómo operan los sistemas de socialización (educación informal, extraescolar), que forman personas ignorantes, impreparadas, miopes, mediocres, a tal grado que acaban defendiendo como si fueran virtudes personales y sociales lo que realmente son profundas carencias socioculturales y morales de nuestra sociedad. Cuando en lugar de exigir y demandar con el fin de mejorar, ser excusa, se justifica y se hace apología para mantenerse en la misma situación, poco o nada se puede esperar que mejore la patria y quienes la conforman.
He aquí 4 claros ejemplos del fracaso de la educación mexicana tanto pública como privada, tanto básica, media como superior; y del fracaso de los procesos de socialización. Son ejemplos dignos de ser estudiados por sociólogos y psicólogos sociales, sobre cómo operan los sistemas de socialización (educación informal, extraescolar), que forman personas ignorantes, impreparadas, miopes, mediocres, a tal grado que acaban defendiendo como si fueran virtudes personales y sociales lo que realmente son profundas carencias socioculturales y morales de nuestra sociedad. Cuando en lugar de exigir y demandar con el fin de mejorar, ser excusa, se justifica y se hace apología para mantenerse en la misma situación, poco o nada se puede esperar que mejore la patria y quienes la conforman.
martes, 13 de diciembre de 2011
Peña Nieto o la autodestrucción de una candidatura
Cuando todo parecía ser miel sobre hojuelas para el Partido Revolucionario Institucional, cuando parecía que cabalgaban en cabalo de hacienda hacia la residencia presidencial de Los Pinos, los focos rojos de alarma se encendieron peligrosamente. Y no es para menos ,pues el candidato de unidad, el exgobernador del estado de México, empezó a trastabillar en sus declaraciones públicas, debido a que sencillamente no esta preparado para responder adecuadamente a los cuestiones de los periodistas y la sociedad, tal como le sucedió en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara,o en una entrevista concedida a periodistas españoles. Ciertamente cualquiera nos podemos equivocar, es imposible saberlo todo, y tenerlo además fresco en la memoria, pero tampoco se puede navegar por el mundo en semejante grado de ignorancia sobre los que sucede en el mundo en general y en el país en particular. No se puede, ni se debe, hacer alarde público de los que es en realidad motivo de vergüenza, que es la ignorancia sobre temas y asuntos en los que el candidato debiera estar más que preparado. Peña Nieto debería saber que si asistiría a una feria de libros, se le podría cuestionar sobre sus lecturas personales, como también, al dar una entrevista a periodistas en su carácter de candidato a la más alta magistratura de la nación, se le preguntarían datos u opiniones sobre la realidad del país que dice querer gobernar. Y Don Enrique y sus asesores no parecen darse cuenta de esos mínimos detalles que deberían ser parte de la estrategia como candidato de facto, lo que significa de facto un menosprecio y una minusvaloración de la sociedad. Hecho imperdonable en el candidato de un partido de raíces populares, como se pretende el PRI.
Pero si las respuestas que no ha sabido dar ya lo ponen en una situación difícil, más lo hace su incapacidad para guardar prudente silencio en momentos en que eso sería la acción correcta a seguir. Pero muy por el contrario, sigue declarando de manera apresurada e irreflexiva, demostrando no sólo su ignorancia, sino su inmadurez y falta de oficio político. Decir que él no es el ama de casa, como manera de subsanar el desconocimiento que tiene sobre cuál es el salario mínimo en México, poco o nada ayuda a la construcción de una imagen pública favorable a su candidatura y aspiraciones. Enrique Peña Nieto tiene que darse cuenta de que un ciego no puede conducir a otros ciegos, y que no puede y no debe esperar ser un buen gobernante escudándose en la ignorancia de los demás. La difícil situación en la que nos ha metido Felipe Calderón, requiere de un ESTADISTA, así, con mayúsculas, y ciertamente Peña Nieto no lo es. El PRI se ha equivocado en su elección. Peña Nieto parece haberse empecinado en destruir su propia candidatura debido a su falta de madurez como político, el PRI no puede acusar ni al PAN ni a las izquierdas del desastre que se ve venir de continuar Peña Nieto por el camino de la autodestrucción que ha emprendido. Don Enrique se está haciendo cargo de tirar al bote de basura, una vez más, la esperanza de millones de mexicanos de que la cosas pueden cambiar para mejorar si el PRI regresa a gobernar el país. Los hechos no permiten pronosticar un buen fin para la nación con él encabezando el gobierno, como tampoco podrían hacerse buenos augurios con el Sr. Cordero del PAN. Tal vez todavía pueda haber un relevo en las filas tricolores para bien del país y ese instituto político, ¿serán capaces?, ¿tendrán el valor necesario?, ¿poseeran la altura de miras en el PRI para un relevo de candidato? Seguramente pronto las encuestas demostrarán que los errores de Peña Nieto, su inmadurez y falta de oficio, reducirán la aparentemente enorme ventaja que llevaba sobre sus contrincantes y si no fuere así, entonces sí que hay que preocuparse en serio. Si la sociedad permanece insensible y pasiva, ante los fallos de Don Enrique, en verdad que estamos en graves problemas y eso no es culpa de Peña Nieto sino de nosotros como ciudadanos. Y entonces no podremos quejarnos, tendremos los gobernantes que merecemos.
Pero si las respuestas que no ha sabido dar ya lo ponen en una situación difícil, más lo hace su incapacidad para guardar prudente silencio en momentos en que eso sería la acción correcta a seguir. Pero muy por el contrario, sigue declarando de manera apresurada e irreflexiva, demostrando no sólo su ignorancia, sino su inmadurez y falta de oficio político. Decir que él no es el ama de casa, como manera de subsanar el desconocimiento que tiene sobre cuál es el salario mínimo en México, poco o nada ayuda a la construcción de una imagen pública favorable a su candidatura y aspiraciones. Enrique Peña Nieto tiene que darse cuenta de que un ciego no puede conducir a otros ciegos, y que no puede y no debe esperar ser un buen gobernante escudándose en la ignorancia de los demás. La difícil situación en la que nos ha metido Felipe Calderón, requiere de un ESTADISTA, así, con mayúsculas, y ciertamente Peña Nieto no lo es. El PRI se ha equivocado en su elección. Peña Nieto parece haberse empecinado en destruir su propia candidatura debido a su falta de madurez como político, el PRI no puede acusar ni al PAN ni a las izquierdas del desastre que se ve venir de continuar Peña Nieto por el camino de la autodestrucción que ha emprendido. Don Enrique se está haciendo cargo de tirar al bote de basura, una vez más, la esperanza de millones de mexicanos de que la cosas pueden cambiar para mejorar si el PRI regresa a gobernar el país. Los hechos no permiten pronosticar un buen fin para la nación con él encabezando el gobierno, como tampoco podrían hacerse buenos augurios con el Sr. Cordero del PAN. Tal vez todavía pueda haber un relevo en las filas tricolores para bien del país y ese instituto político, ¿serán capaces?, ¿tendrán el valor necesario?, ¿poseeran la altura de miras en el PRI para un relevo de candidato? Seguramente pronto las encuestas demostrarán que los errores de Peña Nieto, su inmadurez y falta de oficio, reducirán la aparentemente enorme ventaja que llevaba sobre sus contrincantes y si no fuere así, entonces sí que hay que preocuparse en serio. Si la sociedad permanece insensible y pasiva, ante los fallos de Don Enrique, en verdad que estamos en graves problemas y eso no es culpa de Peña Nieto sino de nosotros como ciudadanos. Y entonces no podremos quejarnos, tendremos los gobernantes que merecemos.
Políticos y sociedad
En un país que intenta por lo menos vivir dentro de un régimen democrático, lo menos que le puede pedir uno a los políticos es, por una parte, un conocimiento lo más cercano a la realidad política, económica y sociocultural; una idea clara de lo que ha sido la historia del país y; un conocimiento de las principales teorías políticas que se han creado a lo largo de la historia de la cultura occidental. Si conocen o no a novelistas, poetas, músicos y demás representantes del arte y la cultura, es hasta cierto punto secundario, pero no algo que se deba despreciar. Entre más culto y preparado sea un político, más posibilidades hay de que sea sensible a la realidad que le rodea, a sus problemas, a sus injusticias. Y dije posibilidades porque ser culto no significa automáticamente que habrá una preocupación genuina por los pobres y los marginados, por las mujeres, los niños o los ancianos, etc. Pero uno habría de esperar que por lo menos en parte de la clase política existiera esa sensibilidad para captar y entender el pensar popular, para distinguir sus problemas,para atender a sus necesidades. Y entre más inculto se sea, menos posibilidades habrá de que esto suceda, porque después de captar y percibir esos pensamientos, esos problemas, y necesidades, se requiere de un análisis crítico y de una reflexión que requieren, sin duda, de una preparación intelectual sólida. Cuestión que salvo raras excepciones muy notables, no se da en nuestra clase política. De ahí tantos desatinos nada afortunados; tantas declaraciones apresuradas e irreflexivas; tanta necesidad de aclarar una y otra vez, lo que el funcionario, legislador o candidato realmente quizo decir.
Mal hacemos como sociedad al no exigir de estos políticos una mayor y mejor preparación, una más fina sensibilidad, una percepción más aguda, del mundo que los rodea y al cual pretenden gobernar.
Porque visto está que no se puede gobernar dando palos de ciego aquí y allá, la experiencia así lo demuestra. Así que desde este espacio yo le pediría a los políticos que dejen de gobernar con la novela vaquera en las manos y la mente, así mismo le pediría a la ciudadanía ser más exigentes con los gobernantes. Hay que superar la etapa histórica de separar artificiosamente a los buenos (sociedad civil) de los malos (políticos) porque los últimos han surgido de la primera. Los políticos son el producto de lo que la sociedad es, y si la sociedad permanece sumida en la ignorancia, en la incultura, en la incivilidad, no hay porque esperar que los políticos sean otra cosa; ellos no son sino una expresión más de lo que es la sociedad que les dio origen. No habrá buenos políticos hasta que antes tengamos buenos ciudadanos; no habrá políticos preparados, hasta que la sociedad se prepare a sí misma; no habrá democracia hasta que no haya una sociedad democrática. No se acabará la violencia hasta que dejemos de ser violentos, Nos se acabará la drogadicción hasta que no dejemos de rehuir enfrentar la realidad y tratemos de cambiarla individual y colectivamente. No seremos una sociedad tan débil y vulnerable, tan influenciable y manipulable, hasta que nos fortalezcamos moral y materialmente. No tendremos los políticos que necesitamos (con visión de Estado) mientras sintamos desprecio por nuestra patria, mientas la devaluemos minusvaloremos y la veamos sólo como botín de guerra.
Mal hacemos como sociedad al no exigir de estos políticos una mayor y mejor preparación, una más fina sensibilidad, una percepción más aguda, del mundo que los rodea y al cual pretenden gobernar.
Porque visto está que no se puede gobernar dando palos de ciego aquí y allá, la experiencia así lo demuestra. Así que desde este espacio yo le pediría a los políticos que dejen de gobernar con la novela vaquera en las manos y la mente, así mismo le pediría a la ciudadanía ser más exigentes con los gobernantes. Hay que superar la etapa histórica de separar artificiosamente a los buenos (sociedad civil) de los malos (políticos) porque los últimos han surgido de la primera. Los políticos son el producto de lo que la sociedad es, y si la sociedad permanece sumida en la ignorancia, en la incultura, en la incivilidad, no hay porque esperar que los políticos sean otra cosa; ellos no son sino una expresión más de lo que es la sociedad que les dio origen. No habrá buenos políticos hasta que antes tengamos buenos ciudadanos; no habrá políticos preparados, hasta que la sociedad se prepare a sí misma; no habrá democracia hasta que no haya una sociedad democrática. No se acabará la violencia hasta que dejemos de ser violentos, Nos se acabará la drogadicción hasta que no dejemos de rehuir enfrentar la realidad y tratemos de cambiarla individual y colectivamente. No seremos una sociedad tan débil y vulnerable, tan influenciable y manipulable, hasta que nos fortalezcamos moral y materialmente. No tendremos los políticos que necesitamos (con visión de Estado) mientras sintamos desprecio por nuestra patria, mientas la devaluemos minusvaloremos y la veamos sólo como botín de guerra.
lunes, 12 de diciembre de 2011
La ignorancia de los dominantes
En unos cuantos días, Enrique Peña Nieto volvió a las andadas y repitió el incidente que tantas críticas le trajo, demostrando, como desafortunadamente sucede con garan parte de las clases altas, de los funcionarios del Estado mexicano y los sectores empresariales, que no leen ni por equivocación. Y que por lo tanto, en tanto líderes de la sociedad no son sino ciegos o cuando mucho tuertos guiando a millones de ciegos más hacia, lo más seguro, el precipicio. No se puede pensar que gente inculta e impreparada, apenas analfabetos funcionales de la política o la encomia, puedan guiar a este país al desarrollo político, económico y sociocultural, mucho menos a un aumento significativo de mejora en la calidad de vida individual y social. A gente así no le queda otra opción que copiar e imitar acríticamente lo que se hace en otras partes del mundo; obedecer sin chistar lo que los organismos internacionales les dicen que hagan y engañar a la ciudadanía diciendo que lo que hacen es o mejor para México y, peor aun, que es la mejor o única opción, que no hay de otra. Así que el problema de estos analfabetos funcionales no es pequeño, pues este tipo de gente está en todas partes, no sólo en el gobierno. También los encotramos en los medios de comunicación, en los comunicadores que nos informan y que en su supina ignorancia nos quieren editorializar las noticias. Así que junto a los Fox, los Calderones, los Peña Nieto o los Cordero, están las señoras Micha, los López Doriga, los Marín y demás apologistas de los poderes institucionales y fácticos. Y si bien es cierto que uno de los elementos claves de la dominación es la ignorancia de los dominados, ¿qué pasa cuando los dominadores son igual o peor de ignorantes? Sin duda gran parte de la situación de deterioro que vivimos actualmente en nuestro México se debe a la ignorancia de gobernantes y gobernados, de mandantes y mandatarios, de empresarios y empleados, de líderes y seguidores. Cuando la ignorancia está tan ampliamente difundida, no debe sorprendernos que al país le cueste tanto salir adelante, ya que la lectura, no sólo nos da información, sino que proporciona ideas y desarrolla la imaginación, todos ellos elementos necesarios para el análisis, la crítica y los procesos creativos. Un país que se conforma con crear ignorantes funcionales no va a ningún lado, salvo el precipicio.
Univeridades mixtas, una alternativa para llevar la educación superior a los sectores populares
Si bien pensamos que la educación superior debe estar fundamentalmente en manos del Estado, en la medida en que éste lleve a la educación a la gran mayoría de la población, de manera gratuita y laica, no nos oponemos a que sectores como el empresariado o las Iglesias, administren y operen instituciones de educación superior. La crítica iría entonces en el sentido de que tanto empresarios como iglesias han restringido este nivel de educación a los sectores privilegiados de la sociedad, las clases medias y altas.
Vale decir los sectores "diretivos" de la propia sociedad, excluyendo a una gran parte de la misma de los beneficios de la educación superior, salvo escasas y notables exepciones. Así que en ese sentido es necesario ser más creativos e imaginativos con el fin de llevar la educación superior a aquellos sectores sociales medios y bajos, que pueden encotrar en este nivel educativo, sobre todo cuando desde la Iglesia se afirma la opción preferencial por los pobres, los marginados, los excluídos. En ese sentido epecialmente la Iglesia católica tiene una deuda muy grande con la sociedad mexicana. Debe esforzarse por llevar a la educación a todos los sectores de la sociedad y a todos los rincones del país, sin demértito del papel ineludible del Estado en este rubro de la vida nacional, si no es posible gratuitamente, sí a costos accesibles para quienes aun hoy no pueden pagar dicha educación. Hay que trabajar en el sentido de bajar los costos de colegiaturas y materiales necesarios para el estudio de los estudiantes, y al mismo tiempo, en la creación de fuentes de financiamiento que hagan factible la creación y operación de las universidades e institutos de enseñanza superior de manera eficiente y eficaz. Se puede pensar en univeridades mixtas en las que concurran el Estado, la Iglesia(s) y sectores empresariales así como egresados,para su financiación y operación. Es una alternativa que no se ha explorado en México en sus posibilidades y alcances por lo que invitamos a los interesados a analizar y criticar esta idea. En el fondo de la misma está la idea de llevar los servicios universitarios a los más amplios sectores de la sociedad, sin excluir a ninguno.
Vale decir los sectores "diretivos" de la propia sociedad, excluyendo a una gran parte de la misma de los beneficios de la educación superior, salvo escasas y notables exepciones. Así que en ese sentido es necesario ser más creativos e imaginativos con el fin de llevar la educación superior a aquellos sectores sociales medios y bajos, que pueden encotrar en este nivel educativo, sobre todo cuando desde la Iglesia se afirma la opción preferencial por los pobres, los marginados, los excluídos. En ese sentido epecialmente la Iglesia católica tiene una deuda muy grande con la sociedad mexicana. Debe esforzarse por llevar a la educación a todos los sectores de la sociedad y a todos los rincones del país, sin demértito del papel ineludible del Estado en este rubro de la vida nacional, si no es posible gratuitamente, sí a costos accesibles para quienes aun hoy no pueden pagar dicha educación. Hay que trabajar en el sentido de bajar los costos de colegiaturas y materiales necesarios para el estudio de los estudiantes, y al mismo tiempo, en la creación de fuentes de financiamiento que hagan factible la creación y operación de las universidades e institutos de enseñanza superior de manera eficiente y eficaz. Se puede pensar en univeridades mixtas en las que concurran el Estado, la Iglesia(s) y sectores empresariales así como egresados,para su financiación y operación. Es una alternativa que no se ha explorado en México en sus posibilidades y alcances por lo que invitamos a los interesados a analizar y criticar esta idea. En el fondo de la misma está la idea de llevar los servicios universitarios a los más amplios sectores de la sociedad, sin excluir a ninguno.
Educación superior mexicana
Si duda uno de los principales problemas que afronta México es la educación en todos sus niveles y variantes. Si bien es una obligación del Estado dar al pueblo una educación laica de calidad, fundamentada en la ciencia, la tecnología, la razón y el humanismo que porduzca buenos ciudanos y profesionistas. Esto está muy lejos de suceder en la realidad. Desafortunadamente, por muchos motivos que sería largo enumerar aquí, esto no ha sucedido y hoy vemos de manera muy dramática los reultados de esa insufciencia. Dado que es imposible profundizar en lo que sucede en cada nivel educativo del sistema educativo, centraremos nuestra atención en el la educación superior univeritaria, que es nuestra preocupación particular. Y podemos decir que pese al gran esfuerzo de las universidades públicas por brindar educación superior de calidad a todos los sectores sociales, no se ha llegado a alcanzar la cobertura necesaria para satisfacer esta necesidad por los estudios profesionales de una importante proporción de la población. Tal meta no se ha logrado ni con el apoyo y colaboración de instituciones privadas laicas y religiosas cuyo alcance es muy limitado y se enfoca a los sectores privilegiados de la sociedad, las clases medias y altas de la misma.
A esta insuficiencia de la cobertura se suman la falta de calidad en muchas institiciones y programas y la falta de una educación moral como la llamaba Emile Durkheim uno de los padres de la sociología y un intelectual francés preocupado por la educación y la moral en la sociedad.
Faltan instituciones educativas de nivel superior que atiendan a los sectores más bajos de la sociedad. Es una deuda pendiente del Estado que sólo se puede subsanar con más escuelas, pero también con una mejora sustancial en las áreas de acción universitaria: la docencia, la investigación, la creación y reproducción de conocimientos, la difusión y el servicio a la comunidad. Y esas instituciones pueden ser tanto públicas, privadas, comunitarias, como mixtas. En una sociedad democrática, liberal y abierta, los distintos sectores de la sociedad interesados en la educación superior, pueden y deben participar de la misma. El Estado y la propia sociedad civil deben cuidar del desempeño de las universidades e institutitutos tecnológicos para que presenten los servicios que la sociedad espera de ellas, con la calidad debida, pues, sin duda, gran parte del peso de la economía, la política, el desarrollo cultural, recae en las espaldas de los universitarios, que deben estar lo mejor preparados y actualizados.
Tradicionalmente la educación superior mexicana ha estado en manos del Estado y la Iglesia católica, aunque ya también los empresarios participan con instituciones creadas por ellos mismos, aun así es a todas luces las universidades son insuficientes en cantidad y calidad, por ello hay que redoblar esfuerzos. No es cuestión únicamente de más dinero y de edificios bien equipados, sino de compromiso y corresponsabilidad social; de investigadores, profesores, alumnos, directivos, personal de apoyo al interior de las universidades, y de las autoridades, empresas, empleadores públicos y privados y la sociedad en general desde fuera de las instituciones de educación superior.
Si en verdad queremos levantar al país y hacerlo más justo y equitativo, con mejores niveles y calidad de vida, hay que trsladar a la educación superior de ser un problema, a ser parte de la solución de la problemática nacional.
A esta insuficiencia de la cobertura se suman la falta de calidad en muchas institiciones y programas y la falta de una educación moral como la llamaba Emile Durkheim uno de los padres de la sociología y un intelectual francés preocupado por la educación y la moral en la sociedad.
Faltan instituciones educativas de nivel superior que atiendan a los sectores más bajos de la sociedad. Es una deuda pendiente del Estado que sólo se puede subsanar con más escuelas, pero también con una mejora sustancial en las áreas de acción universitaria: la docencia, la investigación, la creación y reproducción de conocimientos, la difusión y el servicio a la comunidad. Y esas instituciones pueden ser tanto públicas, privadas, comunitarias, como mixtas. En una sociedad democrática, liberal y abierta, los distintos sectores de la sociedad interesados en la educación superior, pueden y deben participar de la misma. El Estado y la propia sociedad civil deben cuidar del desempeño de las universidades e institutitutos tecnológicos para que presenten los servicios que la sociedad espera de ellas, con la calidad debida, pues, sin duda, gran parte del peso de la economía, la política, el desarrollo cultural, recae en las espaldas de los universitarios, que deben estar lo mejor preparados y actualizados.
Tradicionalmente la educación superior mexicana ha estado en manos del Estado y la Iglesia católica, aunque ya también los empresarios participan con instituciones creadas por ellos mismos, aun así es a todas luces las universidades son insuficientes en cantidad y calidad, por ello hay que redoblar esfuerzos. No es cuestión únicamente de más dinero y de edificios bien equipados, sino de compromiso y corresponsabilidad social; de investigadores, profesores, alumnos, directivos, personal de apoyo al interior de las universidades, y de las autoridades, empresas, empleadores públicos y privados y la sociedad en general desde fuera de las instituciones de educación superior.
Si en verdad queremos levantar al país y hacerlo más justo y equitativo, con mejores niveles y calidad de vida, hay que trsladar a la educación superior de ser un problema, a ser parte de la solución de la problemática nacional.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Centralización irracional de la información deportiva
Cambiando un poco la temática,hoy me encontrado con la sopresa de que existen tres ligas profesionales de baloncesto en México, que agrupan a 30 equipos. También me he encontradocon que varios equipos nacionales partticipan en una competencia internacional llamada Liga de las Américas. Sorpresa porque los medios de comunicación electrónicos e impresos no les prestan la menor atención. Lo ual es lamentable. Aventurando una explicación al respecto, apunto a decir que es muy probable que la desatención al deporte rafaga profesional, como al besibol invernal obedezca a que las políticas de información sobre los deportes, se toman detrás de un escritorio, por un ejecutivo que da por supuesto, que los gustos de los mexicanos en materia de deporte son los mismos en todo el país. Aun más que esos gustos son los mismos que los de la gente que vive en México D.F. Y resulta en verdad que no es así y que hay amplias regiones de la nación, donde otros deportes superan en popularidad alfutbol soccer. Pero eso no es posible detectarlo si uno no sale de su oficina en la ciudad de México. Se trata de un fenómeno producido por la enorme centralización que todavía existe en México en lo referente a información deportiva. Y también pareciera ser, al cumplimiento de ese principio que dice que, al que tiene se le dará más y al que no tiene aun lo poco que tiene le será quitado. Y al que se le da, hasta el exceso es al futbol y a los que se les quita es a otros deportes que no son del interés de los directivos de los medios, como el caso del basquetbol o el beisbol y otros más. Así, existe una política orientada parcialmente a favorecer al futbol que es muy inequitativa. Y eso se debe en gran medida a los intereses de las dos grandes televisoras de alcance nacional, que medios más pequeños copian e imitan acríticamente. Se ha llegado a tal grado que scierta estción de radio que dice que informa la verdad, Radio 13 (1290 A.M. México d.f.), confunde deportes con futbol, y no habla sino solamente de eso, y cree que eso es bien informar. El asunto no sería tan grave sino fuera porque esta mala política de información deportiva también se produce en los ámbitos de la política, la economía, la cultura,la educación, la salud y la vida nacional. Esa centralización también confunde a la ciudad de México con todo el país, de tal manera que la información que llega de provicia es tan limitada y parcial que da una idea totalmente distorcionada de lo que realmente sucede en muchos estados y municipios de la nación. Y se cre que las únicas cosas valiosas e importantes suceden en la capital de la República, con muy pocas y notables excepciones. Y ciertamente una política tan centralizada, parcial y distorcionada, tan irracional, no sirve para gran cosa. No todo es futbol, hay muchos más deportes que merecen una atención más ciuidadosa y un trato más equitativo, pero los periodistas tiene que salir de sus cubículos u oficinas a buscar la nota y no esperar que les llegue del cielo, así como tampoco deben seguir confundiendo su gusto personal con el interés del público, ni el gusto de los chilangos con el de todo el país.
Se solicita Estadista para gobernar México
La garrafal pifia cometida por Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro celebrada en la ciudad de Guadalajara, se ha converido en un verdero escándalo que como una bola de nieve se hace cada día más grande. A esto ha colaborado sin duda la notable falta de prudencia y oficio político del propio Peña Nieto, el error de su hija, las declaraciones igualmente tontas del Sr. Cordero, precandidato de Accción Nacional y las de otros más, que han atizado el fuego desde los medios de comunicación, especialmente Televisa supuestamente queriendo defender al precandidato priísta. Lo que parede quedar claro es que Don Enrique es una analfabeto funcional de la política, y que de llegar a la presidencia de la República carecerá de los conocimientos y habilidades para ser un jefe de Estado como el país necesita actualmente. Con una amplia visión de la política, del Estado mexicano, de las peculiaridades de la sociedad mexicana, de los problemas y necesidades que hoy demandan pronta atención de los gobernantes. El error de Peña Nieto no es un error menor, es un asunto que requiere de un análisis y reflexión seria sobre el personaje que eventualmente podría dirigir los destinos de la nación por los próximos 6 años. Pues no sólo nos preocupa que el señor Peña Nieto no se acuerde de los títulos y autores de los libros que dice haber leído, lo que ya es suficientemente malo. Lo peor es que además de la Biblia se haya referido a novelas y no a textos de los clásicos de la politica que se puede dar por sentado desconoce. Y entonces las preguntas son: ¿cómo gobernar una nación tan grande y compleja como México cuando se ignoran las ideas, teorías y propuestas de los grandes politólogos de la historia humana? ¿cómo gobernar este país cuando se desconocen sus características más esenciales del mismo, así como su historia política y social? ¿cómo puede llegar a ser un buen gobernante alguién que por el vacío de conocimientos que demuestra, es incapaz de proponer políticas y proyectos pertinentes para la patria más allá de lo que sus asesores le aconsejen? Entonces el peligro no es que regrese el PRI a asumir el gobierno federal, pues eso cabe dentro de las posibilidades de la alternancia, sino que clase de priísta encabezará ese gobierno. Y ciertamente lo que necesita México no es una persona impreparada con poca o nula cultura y oficio políticos, aunque tenga una imagen agradable en los medios de comunicación. Igual vale decir del Sr. Cordero. Ya con Vicente Fox tuvimos la amarga experiencia de tener una persona de las mismas características que los actuales precandidatos del PRI y el PAN. Lo que se necesita es un Estadista, ¿no habrá por ahí uno entre los más de 100 millones de mexicanos que somos?
martes, 6 de diciembre de 2011
Religión, moral social y sociedad
No es nuestra intención convertir este espacio en un lugar de prédica en favor o en contra de religión alguna, pues no somos ministros de culto, ni fieles de ninguna religión. Pero creo que hay que tocar el asunto de la religión en la medida en que esta influye en la vida económica, política, cultural, moral y social de la sociedad. Se da por sentado que uno de los aportes fundamenlaes de toda religión es proveer un código moral para que los hombres puedan convivir, relacionarse, trabajar, estudiar, comerciar, etc. Un código moral que haga posible la vida en sociedad de manera más o menos pacífica y armónica, y con respeto a los demás. Si en ese sentido la religión falla, entonces realmente de poco sirve la misma.
En el caso de México, como el del mundo occidental en general, la religión cristiana es la religión mayoritaria y hegemónica, y habría que esperar de ella, que fuese capaz de promover una serie de valores morales en el sentido que hemos señalado. Debiera ser capaz de persuadir y convencer a la gente de laas virtudes de su código moral y de las consecuencias positivas que le traería a personas y grupos seguir en sus conducta dicho código moral. Pero desafortunadamente no es así y hemos llegado a una situación de parálisis moral, de relativismo, que esta minando la sociedad y carcomiendo el tejido social. Y si bien la religión cristiana no tiene toda la responsabilidad y culpa de dicho fenómeno, no puede negarse que tiene un alto porcentaje de responsabilidad en tal hecho. Muchaas veces, especialmente el cristianismo católico se ha hecho el disimulado con su responsabilidad de cuidar de su grey, de orientarla y conducirla. Otras, en una actitud defensiva irracional, se ha negado a reconocer los signos de los tiempos y se ha negado a cambiar. Y no se trata, como a veces denuncian los prelados, de que renuncien a sus más caros valores y principios, pero sí a que sepan adaptarse a los tiempos y usen las modernas armas de la comunicación para llegar de manera más eficiente con su mensaje a la ciudadanía, especialmente a aquella parte del pueblo más golpeada en lo espiritual y en lo económico y material que es la más necesitada de apoyo y de una mano solidaria. Como ya anticipabamos en nuestra participación anterior, no basta con ofrecer misas sino que hay que actuar decidida y responsablemente a partir del amor y la corresponsabilidad.Y ahí, el cristianismo católico ha fracasado. Y no es cualquier fracaso, es uno mayúsculo pensando en que la Iglesia Católica tien control directo sobre un número muy grande de escuelas que van desde la preprimaria hasta universidades, así que oportunidades para hacer llegar su mensaje no le faltan, lo que ha fallado es la estrategia, aunque tal vez de lo que se trata es de ausencia de una estrategia de educación y comunicación efectiva. No menos importante, en la determinación de las causas del fracaso del cristianismo son los escándalos producidos por algunos sacerdotes por pederastía, homosexualidad y una ilegítima actividad sexual que produce muchas madres solteras y "sobrinos" que las más de las veces quedan desprotegidos. Con semejantes errores no es difícil explicarse que cada día más fieles se salgan de la iglesia católica a buscar otras alternativas o de plano renuncien a pertenecer a una igesia cristiana. Así que hay que llamar la atención sobre la urgente necesidad de que la iglesia católica y otras evangélicas protestantes no exentas de problemas similares hagan una autocrítica de fondo y se planteen nuevas alternativas de acción tanto en el ámbito de la evangelización, como en le terreno de la vida mundana, dos campose en relalidad inseparables en la vida real.
Considerando la necesidad de una vida espritual para la persona humana, necesidad tan básica e importante como la satisfacción de las necesidades corporales y sociales, el cristianismo tiene que cambiar su actitud. No es negando la realidad, no es ocultando sus graves fallos, no es protegiendo a delincuentes disfrazados de sacerdotes, ministros o pastores, no es asumiendo una actitud conservadora a ultranza, como va a lograr el cristianismo evangelizar y ganar almas. Los cristianos deben imitar a aquellas primeras comunidades cristianas que aun siendo perseguidas y combatidas ferozmente, no renunciaron a llevar su mensaje atendiendo a cuanta persona requirio de su ayuda fuera espiritual o material, fuera o no creyente el solicitante. Es lo menos que se le puede pedir a una iglesia que incluye a más del 90% de los pobladores del país incuyendo tanto a católicos, como anglicanos ortodoxos, protestantes y evangélicos y las nuevas sectas.
Desde una perspectiva laica, sería ideal una moral igualmente laica, en la que quienes tienen religión o carecen de ella tuvieran cabida, pero dado el peso enorme del cristianismo, no se puede evitar que esta religión ejerza su influencia. Lo que hay que evitar es que esa influencia se vuelva tan grande que se convierta en religón oficial, en paradigma único, en moral indiscutible, en verdad absoluta. Un régimen liberal como el que se ha pretendido instaurar en México, requiere una defensa de la pluralidad de pensamiento y creencias, así como de libertad de expresión y difusión, en el marco de esas libertades, bienvenidos los aportes cristianos, igual que los musulmanes, así como de las filosofías ateas. De lo que se trata es de que la sociedad no se nos desmorone entre las manos debido a la pérdida de una moral social. Ésta es hoy muy necesaria para combatir los flegelos de la delincuencia, el narcotráfico, los secuestros, la trata de personas, la violencia en todas sus formas y variantes, la intolerancia, el autoritarismo, la impunidad ... el vacío moral. Sin un talante ético en la sociedad, no queda sino precipitarse en la decadencia y eventualmente la autodestrucción. Así que no se trata de un asunto menor.
En el caso de México, como el del mundo occidental en general, la religión cristiana es la religión mayoritaria y hegemónica, y habría que esperar de ella, que fuese capaz de promover una serie de valores morales en el sentido que hemos señalado. Debiera ser capaz de persuadir y convencer a la gente de laas virtudes de su código moral y de las consecuencias positivas que le traería a personas y grupos seguir en sus conducta dicho código moral. Pero desafortunadamente no es así y hemos llegado a una situación de parálisis moral, de relativismo, que esta minando la sociedad y carcomiendo el tejido social. Y si bien la religión cristiana no tiene toda la responsabilidad y culpa de dicho fenómeno, no puede negarse que tiene un alto porcentaje de responsabilidad en tal hecho. Muchaas veces, especialmente el cristianismo católico se ha hecho el disimulado con su responsabilidad de cuidar de su grey, de orientarla y conducirla. Otras, en una actitud defensiva irracional, se ha negado a reconocer los signos de los tiempos y se ha negado a cambiar. Y no se trata, como a veces denuncian los prelados, de que renuncien a sus más caros valores y principios, pero sí a que sepan adaptarse a los tiempos y usen las modernas armas de la comunicación para llegar de manera más eficiente con su mensaje a la ciudadanía, especialmente a aquella parte del pueblo más golpeada en lo espiritual y en lo económico y material que es la más necesitada de apoyo y de una mano solidaria. Como ya anticipabamos en nuestra participación anterior, no basta con ofrecer misas sino que hay que actuar decidida y responsablemente a partir del amor y la corresponsabilidad.Y ahí, el cristianismo católico ha fracasado. Y no es cualquier fracaso, es uno mayúsculo pensando en que la Iglesia Católica tien control directo sobre un número muy grande de escuelas que van desde la preprimaria hasta universidades, así que oportunidades para hacer llegar su mensaje no le faltan, lo que ha fallado es la estrategia, aunque tal vez de lo que se trata es de ausencia de una estrategia de educación y comunicación efectiva. No menos importante, en la determinación de las causas del fracaso del cristianismo son los escándalos producidos por algunos sacerdotes por pederastía, homosexualidad y una ilegítima actividad sexual que produce muchas madres solteras y "sobrinos" que las más de las veces quedan desprotegidos. Con semejantes errores no es difícil explicarse que cada día más fieles se salgan de la iglesia católica a buscar otras alternativas o de plano renuncien a pertenecer a una igesia cristiana. Así que hay que llamar la atención sobre la urgente necesidad de que la iglesia católica y otras evangélicas protestantes no exentas de problemas similares hagan una autocrítica de fondo y se planteen nuevas alternativas de acción tanto en el ámbito de la evangelización, como en le terreno de la vida mundana, dos campose en relalidad inseparables en la vida real.
Considerando la necesidad de una vida espritual para la persona humana, necesidad tan básica e importante como la satisfacción de las necesidades corporales y sociales, el cristianismo tiene que cambiar su actitud. No es negando la realidad, no es ocultando sus graves fallos, no es protegiendo a delincuentes disfrazados de sacerdotes, ministros o pastores, no es asumiendo una actitud conservadora a ultranza, como va a lograr el cristianismo evangelizar y ganar almas. Los cristianos deben imitar a aquellas primeras comunidades cristianas que aun siendo perseguidas y combatidas ferozmente, no renunciaron a llevar su mensaje atendiendo a cuanta persona requirio de su ayuda fuera espiritual o material, fuera o no creyente el solicitante. Es lo menos que se le puede pedir a una iglesia que incluye a más del 90% de los pobladores del país incuyendo tanto a católicos, como anglicanos ortodoxos, protestantes y evangélicos y las nuevas sectas.
Desde una perspectiva laica, sería ideal una moral igualmente laica, en la que quienes tienen religión o carecen de ella tuvieran cabida, pero dado el peso enorme del cristianismo, no se puede evitar que esta religión ejerza su influencia. Lo que hay que evitar es que esa influencia se vuelva tan grande que se convierta en religón oficial, en paradigma único, en moral indiscutible, en verdad absoluta. Un régimen liberal como el que se ha pretendido instaurar en México, requiere una defensa de la pluralidad de pensamiento y creencias, así como de libertad de expresión y difusión, en el marco de esas libertades, bienvenidos los aportes cristianos, igual que los musulmanes, así como de las filosofías ateas. De lo que se trata es de que la sociedad no se nos desmorone entre las manos debido a la pérdida de una moral social. Ésta es hoy muy necesaria para combatir los flegelos de la delincuencia, el narcotráfico, los secuestros, la trata de personas, la violencia en todas sus formas y variantes, la intolerancia, el autoritarismo, la impunidad ... el vacío moral. Sin un talante ético en la sociedad, no queda sino precipitarse en la decadencia y eventualmente la autodestrucción. Así que no se trata de un asunto menor.
Cristianismo para los tiempos de hoy
Hace unos días, el canal 11 de televisión, perteneciente al Instituto Politécnico Nacional (IPN) presentó un programa sobre la historia del cristianismo en sus primeros siglos de existencia. En el programa se decía que una de las características de los cristianos, además de defender su fe religiosa con gran celo frente a las persecuciones de las autoridades del imperio romano, era su solidaridad con todos los que atravesaban un mal momento en sus vidas, ya fuera espiritual, material, económico, etc. Ayudaban por igual a los cristianos que a los no cristianos y así se ganaron el favor y la buena voluntad de mucha gente. Cuando posteriormente el cristianismo fue aceptada como la religión oficial del Imperio, por parte del emperador Constantino, mucho de esa solidaridad y apoyo a los necesitados y desprotegidos se empezó a perder, pues los cristianos ya no eran perseguidos, ni apresados, ni torturados, ni asesinados. Roma salió ganando con esa oficialización del cristianismo, pero éste último salió perdiendo. Muchos siglos después hoy nos encontramos con que para muchos cristianos, especialmente católicos, ese celo por apoyar al prójimo se ha perdido. Varias veces he oído a católicos quejarse amargamente de que ciertas iglesias evangélicas y protestantes, ganan adeptos, pues ayudan a la gente, dándoles de comer, o consiguiéndoles un techo bajo el cual dormir, o los ayudan a conseguir trabajo, y eso lo ven mal. Esos católicos ya olvidaron lo que las primeras comunidades cristianas clandestinas y marginales hacían, que era preocuparse por ganar almas tratando de resolver las problemáticas reales de cada persona que se acercaba a ellos. Se han olvidado que la práctica religiosa va unida a la solución de los problemas y necesidades de este mundo, si no, se convierte en predica muerta, vacía y sin sentido. Cierto que no todos los católicos actúan así, pero muchos sí, y se sorprenden de que ser seguidores de Cristo implique ser solidarios y apoyadores de los necesitados, hacerse corresponsables de los que sufren y padecen por enfermedades, falta de empleo, violencia intrafamiliar, delincuencia, etc. Creen equivocadamente que eso era de tiempos antigüos, no un asunto presente. Cristo dijo que si no le creían a él por sus palabras, lo hicieran por sus obras, con lo que indicaba claramente que el cristiano está llamado a la acción decidida para mejorar en la medida de sus posibilidades por lo menos a aquellos que están en su entorno inmediato. Comento esto porque a la luz de la profunda crisis por la que atraviesa México, de violencia, inseguridad, de pobreza económica y material, de falta de educación, uno de los primeros grupos llamados a actuar en favor de una sociedad más justa, equitativa y armónica, son los cristianos más allá de denominaciones y divisiones internas. Si algo se puede hacer por este país desde la religión cristiana, es recuperar ese afán de ayuda, esa preocupación solidaria por los demás, esa corrsponsabilidad por el destino de millones de seres humanos amedrentados y atemorizados, que también han caído en un vacío moral y en la desesperanza. Así lo hacían aquellas primeras comunidades cristianas, perseguidas y combatidas, pero llenas de fe, esperanza y caridad.
No basta pues, en estos tiempos con ir a misa o el servicio religioso, o dar la limosna y el diezmo, hay que ir al encuentro del necesitado sea o no cristiano, se convierta o no al cristianismo en cualquiera de sus vertientes. Pues hay que reducir la violencia, el odio, el resentimiento, la desesperanza que hoy nos agobian, la explotación brutal económica, la imposición política disfrazada de democracia también. El cristiano no puede pretender ser ajeno a este mundo y a su realidad lacerante, muy por el contrario, debe participar de ella buscando sí salvar almas, pero también aliviando las necesidades materiales de este mundo. Un cristiano debe ir más allá de las diferencias de clase y de los prejuicios sociales, no se puede dar el lujo de permanecer comodamente aislado de la sociedad fingiendo que nada pasa y que si algo sucede no es su responsabilidad. Cristo no lo hizo, sus seguidores tampoco deben hacerlo. Si como dice la Biblia y la predica, Jesús murió por cada uno de los seres humanos, no es admisible que el cristiano de hoy abandone su responsabilidad y su llamando a ser solidario con el prójimo. En un país donde casí el 83.5% de la población es católica y alrededor del 10% evangélica protestante, no pueden existir tanta violencia, delincuencia y corrupción, sin no es reconociendo el fracaso en la evangelización y la conversión, y el fallo en convencer a la gente que la vía cristiana es el mejor camino para una vida plena y satisfactoria. Esto es especialmente cierto para el catolicismo que fue la primera forma de cristianismo llegada a América. Así que este es un momento para una seria y profunda reflexión sobre el cómo se han hecho las cosas y sobre cómo afrontar el presente y el futuro venidero, pues los resultados no son precisamente alagüeños. Reflexión no sólo de las autoridades religiosas, de sacerdotes, monjas o pastores y ministros, no sólo de teólogos y académicos, sino de los creyentes en general. Hecha la misma hay que ponerse en acción decidida, solidaria y corresponsablemente. El prójimo espera una respuesta rápida, eficaz de quienes se autodefinen como seguidores y discípulos de Cristo. Es momento en que la inercia que se viene acarreando desde tiempos de Constantino se deje de lado. Los pobres, los necesitados, los enfermos, los marginados así lo demandan con toda razón. No hay mejor predica que la acción ejemplar. Y muchos creyentes y no creyentes esperamos ese ejemplo práctico.
No basta pues, en estos tiempos con ir a misa o el servicio religioso, o dar la limosna y el diezmo, hay que ir al encuentro del necesitado sea o no cristiano, se convierta o no al cristianismo en cualquiera de sus vertientes. Pues hay que reducir la violencia, el odio, el resentimiento, la desesperanza que hoy nos agobian, la explotación brutal económica, la imposición política disfrazada de democracia también. El cristiano no puede pretender ser ajeno a este mundo y a su realidad lacerante, muy por el contrario, debe participar de ella buscando sí salvar almas, pero también aliviando las necesidades materiales de este mundo. Un cristiano debe ir más allá de las diferencias de clase y de los prejuicios sociales, no se puede dar el lujo de permanecer comodamente aislado de la sociedad fingiendo que nada pasa y que si algo sucede no es su responsabilidad. Cristo no lo hizo, sus seguidores tampoco deben hacerlo. Si como dice la Biblia y la predica, Jesús murió por cada uno de los seres humanos, no es admisible que el cristiano de hoy abandone su responsabilidad y su llamando a ser solidario con el prójimo. En un país donde casí el 83.5% de la población es católica y alrededor del 10% evangélica protestante, no pueden existir tanta violencia, delincuencia y corrupción, sin no es reconociendo el fracaso en la evangelización y la conversión, y el fallo en convencer a la gente que la vía cristiana es el mejor camino para una vida plena y satisfactoria. Esto es especialmente cierto para el catolicismo que fue la primera forma de cristianismo llegada a América. Así que este es un momento para una seria y profunda reflexión sobre el cómo se han hecho las cosas y sobre cómo afrontar el presente y el futuro venidero, pues los resultados no son precisamente alagüeños. Reflexión no sólo de las autoridades religiosas, de sacerdotes, monjas o pastores y ministros, no sólo de teólogos y académicos, sino de los creyentes en general. Hecha la misma hay que ponerse en acción decidida, solidaria y corresponsablemente. El prójimo espera una respuesta rápida, eficaz de quienes se autodefinen como seguidores y discípulos de Cristo. Es momento en que la inercia que se viene acarreando desde tiempos de Constantino se deje de lado. Los pobres, los necesitados, los enfermos, los marginados así lo demandan con toda razón. No hay mejor predica que la acción ejemplar. Y muchos creyentes y no creyentes esperamos ese ejemplo práctico.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Precandidatos e ignorancia funcional
Este fin de semana hemos tenido la oportunidad de conocer algo sobre la cultura y educación de los candidatos a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto (PRI) y el Sr. Cordero de Acción Nacional, y la verdad sea dicha, nos quedamos con un sabor bastante agrio. Cualquiera de los dos adolece de una falta de cultura general que además parecen querer exhibir sin el menor recato ni pudor, vamos, como si fuera una gracia. Y ciertamente no lo es. El asunto es que a partir de tal demostración de ignorancia poco o nada se puede esperar de esto señores como gobernantes. Y no es que se necesite de ser un experto en literatura clásica o contemporánea para poder saber gobernar, es que lo más seguro es que desconozcan de la misma manera a los clásicos de la política, de Aristóteles y Platón hasta nuestros días. Y abría que pedirles que por lo menos en esa área, la política y/o la economía fueran medianamente conocedores. Pero como claramente no lo son, entonces no se les puede pedir sino una actitud pragmática irreflexiva y de muy corto plazo ante los problemas económicos, políticos y socioculturales, lo cual no cuestionaríamos si no es porque tal actitud es producto de la ignorancia, más que de una convicción política y económica asumida después de una reflexión seria y profunda. Así las cosas, o más bien dicho, así de mal las cosas, no importa finalmente que partido político o coalición los lleve al poder, el resultado será el mismo. Semejan a un tuerto conduciendo a ciegos. La falta de una educación general y profesional hace de personajes como Peña Nieto o Cordero gente vulnerable y fácilmente influenciable y convencible de cualquier cosa, pues no sólo no tienen la fuerza para defender sus ideas sino que sencillamente carecen de ellas y, por lo tanto, cualquiera puede venderles espejitos sin mayor problema. Por si no fuera suficiente la vulnerabilidad que demuestran también hay que preocuparse por esa actitud engreída que les permite creer que todos los demás estamos en la misma condición y que nos pueden vender cualquier idea que se les ocurra al calor de la emoción y la irracionalidad. Como aquello de los seis mil pesos que según Cordero alcanzan para mantener una familia y pagar colegiaturas en una escuela privada. Cordero acusó a Peña Nieto de ser un figurín del Canal de las Estrellas de Televisa, es decir, una imagen sin contenido, pero desafortunadamente él tampoco está muy lejos de lo mismo, dada la evidencia que nos ha dado de hacer declaraciones apresuradas e irreflexivas. En cuanto a Peña Nieto declaró que combatirá a los monopolios, lo que nos parece muy bien, pero antes haría muy bien de deslindarse de Televisa y Azteca, duopólio de las comunicaciones electrónicas al cual parece demasiado cercano por decir lo menos.
México no se puede permitir que llegue a la silla presidencial otro Fox, cuya única lectura era la novela vaquera. Estos tres personajes no son sino el resultado del fracaso de la educación nacional, desde la primaria hasta la universitaria, con pocas y notables excepciones, una educación que en mucho produce, no buenos ciudadanos y profesionistas, sino ignorantes funcionales al capital y los poderes de facto. Así es muy difícil pensar realmente en desarrollo, en progreso y prosperidad.
México no se puede permitir que llegue a la silla presidencial otro Fox, cuya única lectura era la novela vaquera. Estos tres personajes no son sino el resultado del fracaso de la educación nacional, desde la primaria hasta la universitaria, con pocas y notables excepciones, una educación que en mucho produce, no buenos ciudadanos y profesionistas, sino ignorantes funcionales al capital y los poderes de facto. Así es muy difícil pensar realmente en desarrollo, en progreso y prosperidad.
El papel activo de la sociedad civil, requisito para la democracia
los hechos en los Estados Unidos, y gran parte del mundo, en contra de los abuoso y excesos de los ricos y poderosos, nos están demostrando que sólo cuando la sociedad civil despierta y asume la responsabilidad de exigir sus derechos, las cosas pueden realmente cambiar. Sean los indignados que se oponen a los ricos dde Wall Street, o los que piden educación gratuita en Chile, o los que se oponen a las medidas económicas brutales que pretende imponer el Fondo Monetario Internacional, la situación sólo puede cambiar cuando la gente se organiza y se moviliza. Y lo que sucede en Estados Unidos, gran parte de Europa o Chile debe enseñarnos que no hay porque delegar y menos aun esperar a que la "clase" política decida acturar en favor de los intereses de la sociedad, pues como se está viendo, los gobiernos, los poderes legislativos y judiciales son bastante proclives a actuar en favor de intereses claramente cuestionables, pertenecientes a los grupos privilegiados de la sociedad. De ahí que para tener buenos administradores, legisladores, ministros y jueces, no haya que recurrir en verdad a mecanismos tan retrógrados, tan engañosos y perversos como la reelección de gobernantes, ya que dicho mecanismo no sirve sino para perpetuar al grupo en el poder, simulando una actitud democrática que no pasa de ser un fingimiento. El mundo actual nos demuestra que es el pueblo, la sociedad la que tiene que exigir a los gobernantes y políticos los cambios que requiere y necesita. Por ello, si realmente queremos una democracia y que esta no se pliegue dócilmente a los intereses de ricos y poderosos, dentro y fuera de los poderes públicos, hay que dar a la sociedad civil cada vez más poder y más instrumentos para ejercer su soberanía y tener el gobierno y las formas políticas, económicas y sociales que desea. Y en esta situación, las clases medias tienen un papel fundamental que llevar a cabo, en la medida en que ciertos sectores de la misma, tienen niveles educativos y políticos que les permiten participar en la vida política activamente. Si bien sabemos las clases medias se caracterizan por su conservadurismo, existen dentro de ellas sectores progresistas que no hay que despreciar. Cosa que no significa que se excluyan a los sectores obrero y campesinos quienes tienen intereses muy claros y específicos que defender y proteger. Dada la compleja composición de las sociedades contemporáneas, todos los sectores de la misma están llamados a participar sin tardanza no esperando a que la clase política decida tomar cartas en los asuntos públicos . Hoy los cambios sociales han de impulsarse desde la sociedad civil, a partir de las necesidades y problemas reales y urgentes de la misma.
Los Indignados en Estados Unidos, el fin del sueño americano
Estados Unidos se ha caracterizado por ser la vanguardia del sistema capitalista, pero los recientes acontecimientos provocados por la crisis inmobiliaria en aquel país parecen anunciar el fin de un liderazgo hasta hace muy poco incustionable. También se ha venido a tierra toda esa ideología que defendía y endiosaba a la clase media y la colocaba en el punto central del modelo económico y de vida nortaemaericano. Hoy es esa clase media la que ha salido a las calles, plazas y parques a protestar por la protección a los ricos a costa precisamente de las clases medias y los pobres, cuyo número está creciendo aceleradamente. La protesta es el resultado de uan legítima indignación frente a un gobierno que salva a los más ricos que cada vez se hacen más ricos, en lugar de castigarlos por sus abusos, excesos y errores. Fallos que están dando lugar a que las desigualdades socioeconómicas se hagan más grandes en un país que se preciaba de tener una enorme clase media y un pequeño grupo de pobres no tan pobres si se les comparaba con los de otros países. Pero la lógica capitalista se está acabando de imponer aun al interior del país más poderoso del mundo. Y están saliendo a la vista de todos, que la explotación del trabajador, es igual o peor que en los demás países del mundo. Que la protección a los ricos es también la misma que en cualquier otra parte del mundo occiental, malamente llamado libre. Y que la venración casí religiosa a la clase media y su manera de vivir no ha sido sino puro discurso vacío. La crisis inmobliaria norteamericana, abrió las ventanas para que cualquiera que se asome se de cuenta que Estados Unidos en su interior, sufre los mismos males y contradicciones que cualquier otro país capitalista, y que a la hora de la verdad, de los dificultades, la supuesta democracia americana, se puede doblar en favor de los más poderosos sin que le importe los millones de clasemedieros y pobres que serán afectados negativamente. La pantalla que ocultaba la cruda realidad se ha desgarrado, y si bien el nvel de vida de los norteamericanos es muy superior al de cualquier país de América Latina y muchos europeos, eso no significa que también allí prive la injusticia que beneficia a unos pocos a costa de la mayoría. Tal vez, esta crisis inmobiliaria sea ya una clara señal de que el american dream is over, es decir, que el sueño americano ya está llegando a su fin. Y con eso el fin de una democracia que se idealizó tanto como la manera de vida norteamericana y las libertades civiles que hoy se ven atacadas brutalmente con el fin de defender a los ricos y poderosos. En el país de la libertad, de la clase media, del cristianismo protestante, de la democracia, las libertades civiles, poíticas y económicas se están debilitando peligrosamente y a su gobierno toca tomar las medidas para defender a las mayorías del egoísmo, la mesquindad y los privilegios de unos pocos enriquecidos a costas del pueblo y con la complasencia del Estado. Esa clase media tan marcadamente conservadora paradójicamente, hoy puede convertirse en agente del cambio para por lo menos atenuar los negativos efectos de los excesos de una clase rica bastante poco solidaria para con su propia sociedad.
viernes, 2 de diciembre de 2011
La impopularidad creciente de Felipe Claderón
Al twerminar su quinto añode gobierno Felipe Calderón se encuentra con una notable merma de su popularidad y con una desaprobación a su ejercicio como mandatario de México. Las tendencias indican claramente que estas opiniones negativas en la opinión pública tenderán a acentuarse en los próximos meses, lo que significa que Felipe Calderón pasará a la historia con un record negativo muy marcado en prácticamente todos los rubros de su administración, tal vez con excepción a la macroeconomía, la construcción de carreteras o el seguro popular. Pero a felipe Calderón no se le recordará por esas buenas obras, sino por los más de 50 mil muertos calificados como "daño colateral", o por la opinión de que su "guerra" contra la delincuencia organizada más bien está perdida, o quizá por casos tan graves como la portección a su amigo Gastón Azcárraga pese a los evidentes delitos cometidos en contra de Mexicana de Aviación, y ni que decir del caso de la Compañía de Luz y Fuerza, que provocó que 45 mil empleados se quedaran en la calle. También quedará en su historial su contubernio con la profesora Elba Esther Gordillo, quien ahora parece haber "negociado" con los archienemigos del PAN, es decir, con el PRI, para las próximas elecciones presidenciales, ya en puerta. Calderón se queda solo, y esa soledad no sólo es parte del ocaso natural de su mandato, sino fruto de siu ineficiencia y corrupción, así de su mesianismo fallido. Calderón y su sexenio no deben quedarse en el olvido, sino ser ejemplos de lo que la marcadotécnia electoral produce, hombres incapaces de gobernar, sin la talla de estadistas, que es lo que México requiere con urgencia. Quienes llegan al poder por medio de mentiras y verdades a medias, por medio de los artificios de la propaganda, de las imagenes creadas artificialmente por los supuestos "expertos" de la comunicación y la mercadología. Felipe Claderón como su antecesor desaprovechó la oportunidad que daba la alternancia en el poder para avanzar en el camino de la democracia, de la justicia, del bienestar y el progreso, pero, dicho de frente y sin tapujos, no podía ser de otra manera, pues Calderón es todavía hoy un fiel representante de las fuerzas más retrogradas del país, del conservadurismo más acentuado. No se le puede pedir que camine hacia adelante, hacia el progreso a quién empuja el arado viendo hacia atrás, pensando en mantener los privilegios de sí mismo y sus amigos y amigas, que, por cierto, cada vez son menos.
Para los precandidatos panistas, todo esto significa, les guste o no, lo reconozcan o no, la necesidad urgente de deslindarse de la obra calderonista y de Don Felipe, si es que realmente aspiran a ser competitivos en el proceso electoral venidero, ¿serán capaces? Lo dudo.
Para los precandidatos panistas, todo esto significa, les guste o no, lo reconozcan o no, la necesidad urgente de deslindarse de la obra calderonista y de Don Felipe, si es que realmente aspiran a ser competitivos en el proceso electoral venidero, ¿serán capaces? Lo dudo.
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