martes, 31 de julio de 2012

Signos preocupantes para la libertad de expresión

Las continuas equivocaciones y torpezas del presunto presidente electo Enrique Peña Nieto y la política de silencar a los opositores con el fin de acallar las voces disidentes, son signos muy preocupantes como no habían tenido igual en sexenios anteriores. Tal parece que Enrique Peña Nieto y sus equipo y partido están dispuestos a acceder a la silla presidencial a la buena o a la mala. No se ve mucho espíritu democrático de parte de él fuera de algunas declarciones  que bien pueden ser sólo palabras vacías. A ello hay que sumar imprudentes declarciones de miembros del Tribunal Federal Electoral en el sentido de que la elección no será anulada. Declaraciones hechas a destiempo, pues lo que debería estar haciéndose en estos momentos es estudiar las pruebas presentadas por la oposición con el fin de determinar si efectivamente se incurrió, como afirma la izquierda, en una masiva compra de votos. Así que lo que vemos es que se está dibujando un sombrio horizonte para México, que invita a hacer pesimistas predicciones para los 6 años por venir.  Justo cuando el país debía dar otro paso hacia adelante en la deocratización todo indica que más bien se dará paso atrás, rumbo de nuevo al autoritarismo y la centralización del poder político. Lo que sin duda atrasara aún más del desarrollo del pais en términos económicos, políticos, sociales y culturales. México, desde la imposición forzada del modelo neoliberal con Miguel De La Madrid y posteriormente Carlos Salinas de Gortari, ha tenido un severo retroceso, perdiendo el liderazgo que caracterizaba a México en América Latina. Dando lugar a una nada saludable vinculación a Estados Unidos y Canadá. Nada saludable por su inequidad y disparidad y por la creciente dependencia que ha creado de México hacia esas dos naciones. Lo cual no sería tan malo si con ello hubiese crecido la economía nacional, y con ella aumentada el desarrollo y bienestar de la población. Pero ha sucedido lo contrario y México se desbarranca perdiendo presencia y competitividad en el ámbito internacional, especialmente en su territorio natural, América Latina.  A cambio pobreza, marginación, explotación, así como delincuencia, tráfico y consumo de alcohol y drogas va en vertiginoso aumento. Y aparejado a ellos una política de represión de la libertad de expresión ya por parte de la delincuencia organizada, ya parte del gobierno. Y lo que es aún peor, por el candidato y el partido que aspira a gobernar el país en los próximos 6 años. Silenciar las voces que hoy alzan la voz y citican los desaciertos del gobierno actual y del supuesto ganador de la elección no es la mejor opción, salvo para una nación y una sociedad que se niegan a ser libres y a actuar libremente en ejercicio de sus derechos naturales.
Por eso, pensando en que nuestra sociedad aspira a ser libre, democrática y equitativa, nos preocupa los signos que en estos momentos parecen en los medios de comunicación social, y que llaman a una reflexión seria y a una acción responsable individual y colectiva. 
   

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