Los resultados del conteo rápido dados la noche de ayer fueron contundentes respecto a Josefina Vázquez Mota y su partido, Acción Nacional. El PAN se derrumbó estrepitosamente hasta un tercer lugar en las votaciones nacionales, y además perdió la gubernatura de Jalisco, que era uno de los cotos de poder blanquiazul. Sin duda son muchas las cuasa de esta debacle, pero las dos básicas creo que son, la traición del propio panismo a sus tradicionales ideales y las 58 mil muertes que provocó la "guerra" calderonista contra la delincuencia organizada, lo que ha sido una verdadera masacre. la primer causa es la más profunda; el PAN traicionó sus ideales cristiano demócratas, sus lucha contra las corporaciones y los monopolios, su humanismo, su respeto a los derechos humanos, la defensa del individuo y sus libertades. El PAN se montó sobre la vieja estructura corporativa tricolor y en lugar de desmantelarla, la mantuvo y tarnzó con ella y con eso mantuvo privilegios indebidos. Igualmente, deslumbrados por el poder se olvidaron d su origen clase mediero y se vinculó a las élites gobernantes, especialmente a los hoy llamados poderes fácticos, como son las grandes corporaciones trasnacionales.
Por otro lado el PAN se manchó las manos de sangre al seguir ciegamente una estrategia diseñada por los Estados Unidos, que en realidad no ha beneficiado a nadie, empezando por los propios norteaericanos. México ha pagado un precio altísimo por una guerra que está perdida, siempre lo estuvo, desde el principio.
Así que la derrota del PAN, de Felipe Claderón, de Gustavo Madero, de Josefina Vázquez Mota y seguidores no es nada sorpresivo, sino más bien lo esprable después de tanto error, de tantas equivocaciones, de tanta corrupción.
Sólamente bastaron 12 años para que el PAN y sus gobienos se corrompieran por completo. El poder se los comió vivos. Sus dulces cantos los embelezaron y los embrutecieron, al grado de perder todo sentido de realidad, de justicia, de rectitud, y la sociedad les pasó la factura correspondiente, haciéndoles caer a un denigrante tercer puesto en las preferencias electorales.
Ahora el PAN tiene que entrar en un profundo proceso de autocrítica, análisis, y reestructuración, que les permita aprender de las lecciones que la vida les ha dado, si es que aspiran algún día volver a gobernar este país. El PAN no puede ser tan ciego ni tan sordo ante las necesidades de la sociedad, como tampoco puede olvidarse así como así de sus principios y valores, entre los que figura el valor de la verdad . Y la verdad no es una mentira repetida mil veces, es la verdad a la primera en congruencia con la realidad.
Finalmente, tampoco se puede pensar que 58 mil muertes pueden ser reducidas al concepto de daño colateral y segur tan campantes por la vida como si nada hubiera sucedido. Felipe Calderón merece juicio político y penal y el PAN debe afrontar esa situación, no evitarla, si quiere limpiar su imagen ante la historia, ¿querrán?
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