martes, 10 de julio de 2012

Compra de votos y democracia

De resultar ciertas y poderse comprobar las acusaciones sobre compra de votos en favor de Enrique Peña Nieto,  quedaría en evidencia que la promesa de un nuevo PRI y una nueva forma de gobernar serían promesas vacías, palabrería barata sin contenido real, cuya finalidad habría sido engañar a la cada vez más despierta ciudadanía. De ser ciertas las acusaciones, no sólo quedaría fuertemente cuestionada la eleción presidencial sino que la democracia mexicana en general sería igualmente cuestionable. Tdo parecería inidcar que la clase politica mexicana se las habría arreglado para construir un escenario teatral que simulara un régimen democrático en donde no lo hay en realidad, me refiero a nuestro país, claro está. Escenario cuya unica razón de sr sería dar una falsa imagen ante el mundo y la propia sociedad mexicana. La realidad sería y es otra, que la pseudo democracia nacional seía un costosisimo aparato construido para que en realidad siguiera existiendo un régimen autoritario y prepotente controlado por la propia clase político y por los poderes fácticos, cuya presencia en la arena política e ya inocultable. En esa situación, las campañas electorales y las elecciones no sería sino ficciones armadas con el fin de avalar lo ya decidido de antemano por esa oligarquía en el poder que como pulpo pretende controlarlo todo. Las encuestas, construidas como profesías que se cunplen a sí mismas, no tendrían como finalidad recabar la opinión o las tendencias sociales, sino decirle al pueblo como resultarían los procesos electorales, como decíamos, ya decididas de antemano. Se trata de una terible realidad que nos pondría  de regreso en el México de principios del siglo XX  en un régimen autoritario y absolutista, en el que la diversidad del pueblo mexicano no cabría. De ahí la urgente necesidad de que se esclarezca por completo lo que pasó previo a la elección. No sólo por limpiar la elección, sino incluso, si fuere necesario, anularla y repetir una nueva elección limpia y trasnparente. El principal mal no está en que un priísta vuelva a gobernar el país, puesto que en un régimen democrático la alterrnancia puede ser posible, el problema está en la maera en que ese candidato "gana" las elecciones. Pues la manera en que las gane dice ya mucho de sus intenciones y formas de gobernar. Buenos fines requieren de buenos medios. No se puede pensar que se gobernará con trasnparencia, tolerancia, respeto a la diversidad, cuando se llega a la silla presidencial por el camino de la coación y la compra masiva de votos. Así que por el bien del país, no sólo hay que contar votopor voto, sino que hay que dejar en clao si hubo o no compra de votos y de que magnitud fue la misma. No se trata de darle el tirunfo a las izquierdas para con ello decir que se limpió la elección, pues seía continuar con la misma política viciosa, de lo que se trataría es de nuevas elecciones que de amnera libre elijan a quién ha de gobernar y administrar este país por los próximos 6 años.

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