En una conversación informal un amigo, él me hizo notar la importancia de la educación partidaria. Me comentaba como muchas veces los funcionarios municipales toman decisiones que trascienden deus atribuciones legales y meten al municipio en serioe problemas, ya sea con el estado o con la federación. Esto se debe en gran medida al desconocimiento de las funciones que les toca llevar a cabo y del marco legal dentro del cual deben actuar. ¿A quién le toca enseñar ta capacitar para dichas tareas de gobierno y administración pública? Sin duda a los partidos políticos que postulan a los candidatos. Si partimos del hecho de que la democracia, entendida de la manera más liberal posible, sostiene que cualquier ciudadano puede tener acceso a un puesto gubernamental siempre y cuando gane la elcción, sea mexicano y sea mayor de edad, entonces hya que pensar que se debe capacitar a dicho ciudadano para que esté bein preparado para el ejerccicio de las funciones que correponden al puesto electivo ganado. Nos se puede seguir esperando a que el funcionario o legislador aprenda sobre la marcha, que improvice o sencillamente se quede con los brazos cruzados pues es incapaz de llevar a cabo las tareas para las que fue, por cierto, elegido.
Por tal motivo, corresponde al partido político, dar a sus aspirantes los conocimientos, habilidades y destrezas para el buen ejercicio de su función pública. Formación que se compementará con una sólida formación político ideológica y ética. La ética no puede seguir siendo excluida de la educación partidaria. En este sentido todos los partidos políticos tienen mucho trabajo que hacer y una deuda muy grande con México.
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