El periódo de campañas electorales que finalizó el día de ayer a las 23.59, temina con escandalos en el Partido Revolucionario Institucional, relacionados con la compra de votos así como pagos ilegales ecesivos para que la empress Televisora hablara bien de Enrique Peña Nieto y mal de los demás candidatos. Pero en el PRI en general, y en el equipo de campaña dichos escándalos parecen ho haber causado mayor preocupación, pues se dieron el lujo de cerrar campaña, jutamente en el Estadio Azteca, que pertene a Emilio Azcárraga y grupo Televisa, que por cierto no lograron llenar. Se trata de un acto de soberbia extrema, de desprecio a las múltiple críticas que se han hecho a la estrecha relación existente entre el Revolucionario Institucional y la televisora de Chapultepec 18. Más bien parecen enorgulleserse de una relación que en nada beneficia a los mexicanos y que traerá seguramente jugosas ganancias para Azcárraga y compañía, y un debilitamiento del Estado mexicano paralelamente. Pero eso en el PRI antes abanderado de las cuasas nacionales, por lo menos de dientes para afuera, ahora ya no importa. Para el nuevo PRI lo único valioso es la recuperación de la presidencia de la República, aun a costa de debilitar al Estado y mantener a grandes sectores de la población estupidizados con la programación de la televisora del hijo del Tigre.
Así que los augurios sobre lo que podría ser el gobieno de Peña Nieto no son precisamente para echar las campanas al vuelo, sino más bien para preocuparse por el país que este señor y sus colaboradores tienen en mente; un país con más tecnocracia, neoliberalismo, monopolios y oligopolios y, ya lo dijimos un Estado severamente debilitado. ¿Es ese el México adecuado para las nuevas generaciones? Nos parece peronalmente que no. Queremos un México mucho muy diferente, con más libertad y justicia; con buena educación, servicios públicos, atención médica, buenos empleos, salarios y prestaciones, y mucho menos violencia. Y es muy dudodso que con monopolios y oligopolios eso se pueda conseguir. Menos aun con la renuncia del Estado a cumplir con sus funcione y tareas.
Me pregunto, como se puede bien informar a la ciudadanía cuando dos empresas controlan la televsión abierta de todo el país, dos empresas a las que se les autorizó finalmente asociarse por la vía de la telefonía celular. Y como puede una sociedad mal informada, de acuerdo a los intereses de las televisoras y el PRI votar y tomar decisiones correctas para el país. Aquí dejo mi preocupación. Y con ella mi invitación a un voto lo más razonado y libre posible dentro de lo que las circiunstancias lo permiten.
No hay comentarios:
Publicar un comentario