No son pocas las lecciones que nos ha dejado el gobierno de Felipe Caldrón, en relación a la lucha contra la delincuencia organizada y el narcotráfico. La primera de ellas es que no se puede ir a una "guerra" sin conocer a fondo la situación de las propias fuerzas públicas, especialmente en téminos de lealtad ióny fidelidad al Estado. Una segunda lección que nos ha dejado Calderón es que no basta con descabezar a los carteles, pues de inmediato surgen nuevos líderes o un cartel se divide en varios nuevos grupos delincuenciales. No sólo se trata de capturar a los líderes sino, como dijo alguien, de desenrraizar a esos grupos delincuenciales. Y una tercera lección es que la lucha no puede enfocarse únicamente en los narcotraficantes y los contrabandistas de armas, existen otros grupos, igualmente organizados que se dedican a otros tipos de actividades ilicitas, tales como , la trata de blancas, el robo de automóviles y transportes, el tráfico de indocumentados, el contrabando de mercancías para el mercado negro, etc. que también deben ser combatidos. Pero tal vez la lección más importante, es que a la delincuencia en sus más variadas formas, no se le combate sólo con policias y militares por eficientes que estos sean, sino con otro tipo de medidas de corte social que persuadan a la población, especialmente a los jóvenes, de que hay mejores maneras de salir adelante en la vida. Tales como el empleo seguro y con sueldos suficientes, la educación de calidad, la atención médica preventiva, la formación de organizaciones sociales solidarias que no sólo den trabajo sino que beneficien a la comunidad de muy diversas maneras. La conformación de micro, pequeñas y medianas empresas y coperativas que permitan satisfacer las necesidades de sus propietarios y colaborar al mejoramiento de la sociedad. Esros significa que el problema de la delincuencia no sólo debería haber estado enfocada en los efectos sociales negativos que produce, sino en las causas que originan que la gente busque alternativas de supervivencia fuera de la ley y el orden establecido.
Por último, una dolorosa enseñanza es que cuando la violencia se le combate con más violencia, cuando la justicia se trata de hacer con injusticia, cuando a la justicia se le sustituye con la venganza y el desquite, los resultados no pueden ser otros que los que tenemos el día de hoy en México.
La obligación que la sociedad tiene hoy es aprender esas lecciones para no volver a cometer los mismos errores, y para no prolongar en la propia sociedad, en sus hombres y mujeres, niños y niñas, el envilecimiento, como motor para las relaciones sociales y la convivencia. O dicho en otras palabras, para que en lugar de amenazar y usar la violencia para dirimir diferendos, seamos capaces del diálogo, la negociación y e lacuerdo en un espíritu de solidaridad y fraternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario