sábado, 15 de diciembre de 2012
Conneticut, exprsión de una sociedad enferma y armada
La matanza de estudiantes en una escuela primaria de Conneticut, en la que murieron 27 personas, sacó del cajón un problema que los Estado Unidos de America no ha querido afrontar seriamente. El problema del derecho de los nortamericano a poseer y portar armas. No es un problema nada fácil de resolver, pero finalmente es un tema que no puede dejarse de lado indefinidamente, mientras masacres como la del día de ayer, ser repiten una y otra vez a lo largo y ancho del territorio estadounidense. Son muchos los muertos ya de este tipo de violentos incidentes que principalmente se han dado en las escuelas de todos los niveles. Aquí se plantea el asunto de quien puede comprar un arma y si esta puede ser portada como cualquier otro objeto, en los espacios públicos. Se entiende que se permite la adquisición de armas con fines defensivos, especialmente de la familia y el hogar, ante posibles ataques de la delincuencia o incluso de las autoridades si abusan de su poder, o en caso de guerra, pero no se entiende como una persona que no está sana mentalmente o un menor de edad puedan llevar consigo arma para agredir a otros, las ´más de las veces inocentes, como los niños que acaban de ser brutalmente asesinados. Estados Unidos debe repensar el tema del armamento, tanto el que permite se vende a delincuentes y es enviado al exterior, como es el caso de México, como el que se vende a menores de edad, enfermos mentales y es utilizado destructivamente dentro de ese país. Pero para pensar seriamente en el asunto, debe reconocerse que los propios Estados Unidos son una sociedad violenta históricamente hablando. Y esa violencia se ejerce contra otras naciones a las que se considera hostiles a USA, como en el interior del país, contra supuestos enemigos de su way of life. Permitir la apropiación, portación y uso de armas para defender el modo de vida americano, que se considera mejor a cualquier otro, es una manifestación de una gran ceguera, de una incapacidad para verse a sí mismos con una actitud autocrítica, de intolerancia y por que no decirlo de soberbia imperial. Y nos atreveríamos a proponer, de una aguda enfermedad psicosocial, producida por un modo de vida que sin dejar de reconocer que tiene sus aspectos positivos, también tiene lados muy oscuros y negativos. Uno de los primeros pasos en el sentido de resolver la grave problemática que el caso de la escuela en Conneticut plantea, es sin duda desarmar a la sociedad, o por lo menos restringir severamente la posesión, portación y uso de armas, especialmente armas de fuego por parte de la sociedad civil.
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