Conforme han venido apareciendo análisis sobre el gobierno de Felipe Calderón que recién llegó a su fin, la opinión de investigadores, analistas y opinión pública coincide en que México tuvo uno de los peores gobiernos de que se tenga memoria. No sólo en lo referente a la seguridad pública y a la fracasada "guerra" contra la delincuencia organizada, sino también a muchos otros aspectos de la vida nacional, como la educación, la cultura, la salud, la violación de derechos humanos, la intolerancia, la pérdida de inversiones, el empobrecimiento de la población, la inseguridad laboral, por sólo mencionar algunos. Los análisis han ido más a fondo y han considerado a las dos últimas administraciones públicas, ya conocidas popularmente como la "docena trágica." Y si que lo fue, no sólo por lo ya mencionada, sino porque a final de cuentas, las cosas se hicieron tan mal, que lo que más se temía por amplios sectores de la sociedad sucedió, es decir, el regreso del viejo priísmo al poder, a través de la persona de Enrique Peña Nieto. No hay que olvidar que tanto Vicente Fox, quien se suponía haría todo lo posible por desmantelar las estructuras de poder y control priísta, acabo apoyando y favoreciendo al candidato tricolor Enrique peña Nieto. Igual cosa hizo disfrazadamente el propio Felipe Calderón, al negarle su apoyo real y explicito a la candidata panista, Josefina Vázquez Mota. Así que en mucho más que un sentido se puede hablar del fracaso rotundo y trágico de los gobiernos panistas, que no supieron aprovechar la oportunidad histórica para trasformar al país, para su bien. Pero después de todo, no podía ser de otra manera. A la falta de oficio político, a la inexperiencia para gobernar, se sumó una visión del país pequeño burguesa, en gran parte ignorante de las realidades nacionales y en otras equivocada en su diagnóstico del país. Lo que llevó al panismo a cometer gravísmos errores que hoy todos pagamos a precio de oro. Pero tal vez la traición más grande del panismo fue cometida contra sí mismos, contra su proyecto demócrata cristiano para entregarse en manos de la tecnocracia neoliberal y de la oligarquía nacional e internacional. El PAN en general y Felipe Calderón no quisieron entender nunca que lo que es bueno para la oligarquía internacional y nacional, lo que se consideraba correcto por la tecnocracia neoliberal, no era, en verdad, necesariamente lo mejor para nuestro país. Ya no es ninguna secreto que el bienestar de la oligarquía y sus cortesanos tecnócratas, no significa el bien de las mayorías de la población, sino, por lo contrario, su mal, pues ese bien se construye en contra de, precisamente, la mayoría de los mexicanos.
La otra cara de la docena trágica, es sin duda, la incapacidad, de la izquierda para unirse y conformar una fuerza política capaz de llegar al poder e implementar un proyecto político económico y sociocultural orientado hacia la mayoría de los mexicanos. 12 años no fueron suficientes para construir un partido suficientemente cohesionado como para convocar a la ciudadanía a votar por ellos y llevarlos al poder. Y hoy ese objetivo se ve realmente lejano. Es cierto que la izquierda fue especialmente golpeada con dureza por los sectores conservadores de nuestra sociedad, que se encargaron de descalificar, intimidar y desacreditar a las fuerzas progresistas, pero también es cierto que la izquierda fue bastante lenta en responder y sus estratégias mediáticas y mercadológicas distaron mucho de ser las adecuadas en tiempo y forma. Morena puede ser una esperanza en la medida en que sea capaz de asumir un liderazgo de las izquierdas y de otros sectores sociales que no simpatizan de entrada con esta. Para ello debe ser capaz de establecer puentes de comunicación con otras fuerzas afines y otras aun distantes a la propia izquierda. Eso significa entre otras cosas, la elaboración de un nuevo discurso que sea capaz de llegar e impactar más allá de los sectores sociales a los cuales el discurso tradicional suele llegar y ser aceptado.
Habiendo regresado el PRI al poder, son muchas los temas sobre los que los blanquiazules y las izquierdas tienen que meditar y buscar alternativas de solución. A partir de mañana mismo hay que ponerse a trabajar.
lunes, 31 de diciembre de 2012
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Devolver la paz y el orden al país
Desafortunadamente la oleada de violencia y muerte continua después de que Felipe Calderón dejó el poder el primero de diciembre. Habrán de psar varios meses, incluso años, en que la violencia empiece a disminuir significativamente. Se necesita que empiecea operara la nueva estrategia del gobierno recién llegado y que ésta sea la acertada. Mientras tanto, seguiremos sufriendo los estragos de una política anticrimen errónea que se aplicó por casí 6 años en el gobierno calderonista. Si alguén esperaba que la violencia disminuyera con la simple salida de Calderón de la presidencia de la República, se equivocó. Calderón nos deja una herencia de la cual no va a ser nada fácil deshacerse de ella. El rencor, el odio, el ánimo de venganza, la intolerancia, la preopotencia, la arbitrariedad y la impunidad que Calderón propició siguen aquí, mientras el descansa en Madrid y se prepara a vivir en los Estados Unidos. Enrique Peña Nieto y su gabonete de seguridad, tienen
que poner desde hoy lo mejor de sus capacidades, de su inteligencia, se sus habilidades operativas para lograr amainar la tormenta que nos cae encima. Estas fechas decembrinas han estado plagadas de actos violentos, de agresiones y asesinatos, que nos recuerdan que las cosas no se areglan con simples buenas intenciones ni declaraciones por contundentes que sean, sino que hay que ponerse a trabajar en esa estrategia integral contra la delincuencia es sus múltiples formas y sus distintas caras.
Es urgente devolver la paz y el orden al país si se quiere avanzar en el progreso; pro también hay que repensar el modelo de nación, de sociedad y economía que hemos puesto en práctica desde Miguel de la Madrid hasta el momento presente. Repensarlo para dejar de atacar los efectos y combatir las verdaderas causas. Un modelo socioeconómico que produce estancamiento, desempleo y subempleo, bajos salarios, inestabilidad laboral, la eliminación de derechos y prestaciones a empleados y trabjadores; que propicia la competencia desleal entre empresas y alienta los monopolios; que debilita al Estado, es sin duda causante de toda este debilitamiento de las estructuras sociales, unos de cuyos más evidentes efectos son precisamente el aumento de la delincuencia y la violencia, las formas de economía informal, la marginación y el empobrecimiento colectivo. La política general del gobierno tiene que ir dirigida a fortalecer el tejido social, a crear lazos de cooperación, solidaridad, en un marco de paz y orden. No es, como pensaba Calderón, echándole más combustible al fuego, como éste se va a apagar.
que poner desde hoy lo mejor de sus capacidades, de su inteligencia, se sus habilidades operativas para lograr amainar la tormenta que nos cae encima. Estas fechas decembrinas han estado plagadas de actos violentos, de agresiones y asesinatos, que nos recuerdan que las cosas no se areglan con simples buenas intenciones ni declaraciones por contundentes que sean, sino que hay que ponerse a trabajar en esa estrategia integral contra la delincuencia es sus múltiples formas y sus distintas caras.
Es urgente devolver la paz y el orden al país si se quiere avanzar en el progreso; pro también hay que repensar el modelo de nación, de sociedad y economía que hemos puesto en práctica desde Miguel de la Madrid hasta el momento presente. Repensarlo para dejar de atacar los efectos y combatir las verdaderas causas. Un modelo socioeconómico que produce estancamiento, desempleo y subempleo, bajos salarios, inestabilidad laboral, la eliminación de derechos y prestaciones a empleados y trabjadores; que propicia la competencia desleal entre empresas y alienta los monopolios; que debilita al Estado, es sin duda causante de toda este debilitamiento de las estructuras sociales, unos de cuyos más evidentes efectos son precisamente el aumento de la delincuencia y la violencia, las formas de economía informal, la marginación y el empobrecimiento colectivo. La política general del gobierno tiene que ir dirigida a fortalecer el tejido social, a crear lazos de cooperación, solidaridad, en un marco de paz y orden. No es, como pensaba Calderón, echándole más combustible al fuego, como éste se va a apagar.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Las lecciones de la guerra de Felipe Calderón
No son pocas las lecciones que nos ha dejado el gobierno de Felipe Caldrón, en relación a la lucha contra la delincuencia organizada y el narcotráfico. La primera de ellas es que no se puede ir a una "guerra" sin conocer a fondo la situación de las propias fuerzas públicas, especialmente en téminos de lealtad ióny fidelidad al Estado. Una segunda lección que nos ha dejado Calderón es que no basta con descabezar a los carteles, pues de inmediato surgen nuevos líderes o un cartel se divide en varios nuevos grupos delincuenciales. No sólo se trata de capturar a los líderes sino, como dijo alguien, de desenrraizar a esos grupos delincuenciales. Y una tercera lección es que la lucha no puede enfocarse únicamente en los narcotraficantes y los contrabandistas de armas, existen otros grupos, igualmente organizados que se dedican a otros tipos de actividades ilicitas, tales como , la trata de blancas, el robo de automóviles y transportes, el tráfico de indocumentados, el contrabando de mercancías para el mercado negro, etc. que también deben ser combatidos. Pero tal vez la lección más importante, es que a la delincuencia en sus más variadas formas, no se le combate sólo con policias y militares por eficientes que estos sean, sino con otro tipo de medidas de corte social que persuadan a la población, especialmente a los jóvenes, de que hay mejores maneras de salir adelante en la vida. Tales como el empleo seguro y con sueldos suficientes, la educación de calidad, la atención médica preventiva, la formación de organizaciones sociales solidarias que no sólo den trabajo sino que beneficien a la comunidad de muy diversas maneras. La conformación de micro, pequeñas y medianas empresas y coperativas que permitan satisfacer las necesidades de sus propietarios y colaborar al mejoramiento de la sociedad. Esros significa que el problema de la delincuencia no sólo debería haber estado enfocada en los efectos sociales negativos que produce, sino en las causas que originan que la gente busque alternativas de supervivencia fuera de la ley y el orden establecido.
Por último, una dolorosa enseñanza es que cuando la violencia se le combate con más violencia, cuando la justicia se trata de hacer con injusticia, cuando a la justicia se le sustituye con la venganza y el desquite, los resultados no pueden ser otros que los que tenemos el día de hoy en México.
La obligación que la sociedad tiene hoy es aprender esas lecciones para no volver a cometer los mismos errores, y para no prolongar en la propia sociedad, en sus hombres y mujeres, niños y niñas, el envilecimiento, como motor para las relaciones sociales y la convivencia. O dicho en otras palabras, para que en lugar de amenazar y usar la violencia para dirimir diferendos, seamos capaces del diálogo, la negociación y e lacuerdo en un espíritu de solidaridad y fraternidad.
Por último, una dolorosa enseñanza es que cuando la violencia se le combate con más violencia, cuando la justicia se trata de hacer con injusticia, cuando a la justicia se le sustituye con la venganza y el desquite, los resultados no pueden ser otros que los que tenemos el día de hoy en México.
La obligación que la sociedad tiene hoy es aprender esas lecciones para no volver a cometer los mismos errores, y para no prolongar en la propia sociedad, en sus hombres y mujeres, niños y niñas, el envilecimiento, como motor para las relaciones sociales y la convivencia. O dicho en otras palabras, para que en lugar de amenazar y usar la violencia para dirimir diferendos, seamos capaces del diálogo, la negociación y e lacuerdo en un espíritu de solidaridad y fraternidad.
Comisiones de Derechos Humanos, tres líneas de trabajo
Los derechos humanos siguen siendo un tema de gran polémica en México. Quienes los atacan argumentan que lo único para lo que han servido es para proteger a los delincuentes dejando descuidadas a las víctimas de los abusos de autoridad. Se trata de dos quejas que nos parecen completamente válidas, pero que no por ello implican que se abandone su ejercicio. Sin duda parte del trabajo de civilizar una sociedad radica en que haya respeto a los derechos humanos de todos los ciudadanos por parte del Estado. Sin duda alguna, que las Comisiones de Derechos Humanos deben estar abocados a la protección del ciudadano y sus derechos y en caso necesario, debe de trabajar para que se restituya el daño sufrido por un ejercicio abusivo e impune del poder. Pero también deben de trabajar en el sentido de evitar que el delincuente sufra abusos, vejaciones, humillaciones, degradaciones por parte de la autoridad. Si lo que realmente se quiere es reintegrar al delincuente a la sociedad, si se quiere readaptarlo a la misma, esto no va a suceder si se excede la autoridad en el uso de sus atribuciones legales. Tal abuso no hará, como no la ha hecho nunca, sino de exaservar el odio, el resentimiento, el deseo de venganza, el afán de desquite. Tratar bien a un delincuente no significa pues ser permisivo con él, no significa tampoco que la ley no se aplicará de la manera debida, sino que se le dará un trato adecuado a su dignidad como ser humano en su procesamiento legal. No se puede hacer justicia cometiendo injusticias y no se puede reformar a un delincuente culpable abusando de él, sometiéndolo a malos tratos, si lo que se intenta es reintegrarlo a la sociedad.
Así que lo que hay que hacer es acabar con esa política bipolar de la autoridad que, o se vuelve en exceso permisiva y complaciente, o que aplica la ley de manera igualmente excesiva y a veces brutal, en contra de un supuesto culpable. Ni lo uno ni lo otro.
De igual manera, se debe defender el derecho de la víctima a recibir un buen trato por parte de la autoridad, un servicio eficiente, pero sobre todo una restittución del daño sufrido en la medida de lo posible. La víctima no tiene por qué acabar siendo objeto de abusos de la autoridad, especialmente la negligencia y la irresponsabilidad en la aplicación de la ley, así como la corrupción que impide se haga justicia.
Las Comisiones de Derechos Humanos deben pues trabajar en ambos sentidos, protegiendo tanto a víctimas como a delincuentes de los abusos de autoridad, en cualquiera de los sentidos señalados.
Y valga decir aquí, que hay que trabajar arduamente en la transformación de la cultura de la legalidad y la justicia, en la ciudadanía, que muchas veces confunde justicia con venganza, o cree que el hecho de cometer un ilícito convierte al delincuente en una especie de ser subhumano, y por lo tanto, en aras de la justicia se le puede ultrajar, denigrar, agredir. Tres líneas de trabajo igualmente importantes.
Así que lo que hay que hacer es acabar con esa política bipolar de la autoridad que, o se vuelve en exceso permisiva y complaciente, o que aplica la ley de manera igualmente excesiva y a veces brutal, en contra de un supuesto culpable. Ni lo uno ni lo otro.
De igual manera, se debe defender el derecho de la víctima a recibir un buen trato por parte de la autoridad, un servicio eficiente, pero sobre todo una restittución del daño sufrido en la medida de lo posible. La víctima no tiene por qué acabar siendo objeto de abusos de la autoridad, especialmente la negligencia y la irresponsabilidad en la aplicación de la ley, así como la corrupción que impide se haga justicia.
Las Comisiones de Derechos Humanos deben pues trabajar en ambos sentidos, protegiendo tanto a víctimas como a delincuentes de los abusos de autoridad, en cualquiera de los sentidos señalados.
Y valga decir aquí, que hay que trabajar arduamente en la transformación de la cultura de la legalidad y la justicia, en la ciudadanía, que muchas veces confunde justicia con venganza, o cree que el hecho de cometer un ilícito convierte al delincuente en una especie de ser subhumano, y por lo tanto, en aras de la justicia se le puede ultrajar, denigrar, agredir. Tres líneas de trabajo igualmente importantes.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Conneticut, exprsión de una sociedad enferma y armada
La matanza de estudiantes en una escuela primaria de Conneticut, en la que murieron 27 personas, sacó del cajón un problema que los Estado Unidos de America no ha querido afrontar seriamente. El problema del derecho de los nortamericano a poseer y portar armas. No es un problema nada fácil de resolver, pero finalmente es un tema que no puede dejarse de lado indefinidamente, mientras masacres como la del día de ayer, ser repiten una y otra vez a lo largo y ancho del territorio estadounidense. Son muchos los muertos ya de este tipo de violentos incidentes que principalmente se han dado en las escuelas de todos los niveles. Aquí se plantea el asunto de quien puede comprar un arma y si esta puede ser portada como cualquier otro objeto, en los espacios públicos. Se entiende que se permite la adquisición de armas con fines defensivos, especialmente de la familia y el hogar, ante posibles ataques de la delincuencia o incluso de las autoridades si abusan de su poder, o en caso de guerra, pero no se entiende como una persona que no está sana mentalmente o un menor de edad puedan llevar consigo arma para agredir a otros, las ´más de las veces inocentes, como los niños que acaban de ser brutalmente asesinados. Estados Unidos debe repensar el tema del armamento, tanto el que permite se vende a delincuentes y es enviado al exterior, como es el caso de México, como el que se vende a menores de edad, enfermos mentales y es utilizado destructivamente dentro de ese país. Pero para pensar seriamente en el asunto, debe reconocerse que los propios Estados Unidos son una sociedad violenta históricamente hablando. Y esa violencia se ejerce contra otras naciones a las que se considera hostiles a USA, como en el interior del país, contra supuestos enemigos de su way of life. Permitir la apropiación, portación y uso de armas para defender el modo de vida americano, que se considera mejor a cualquier otro, es una manifestación de una gran ceguera, de una incapacidad para verse a sí mismos con una actitud autocrítica, de intolerancia y por que no decirlo de soberbia imperial. Y nos atreveríamos a proponer, de una aguda enfermedad psicosocial, producida por un modo de vida que sin dejar de reconocer que tiene sus aspectos positivos, también tiene lados muy oscuros y negativos. Uno de los primeros pasos en el sentido de resolver la grave problemática que el caso de la escuela en Conneticut plantea, es sin duda desarmar a la sociedad, o por lo menos restringir severamente la posesión, portación y uso de armas, especialmente armas de fuego por parte de la sociedad civil.
jueves, 6 de diciembre de 2012
AMLO y MORENA, 3 posibilidades a optar
El próximo mes de enero del 2013, el Movimiento de Regeneración Nacional lidereado por Andrés Manuel López Obrador, tendrá que presentar en el Instituto Federal Electoral un documento en que manifieste su intención de convertirse en partido político. En ese documento deberá constatar que cuenta con el númro suficiente te afiliados que pide la ley, su posible nombre oficial, sus colores distintivos, sus principios ideológicos. Auqnue serías hasta 2014 cuando presentaría oficialmente su solicitud de registro, de acuerdo a la ley, en este enero del 2013 se debe dar un primer importante paso en el sentido de definir que quieren AMLO y sus seguidores respecto a MORENA. La historia de México nos enseña que hay varias posibilidades: convertirse en un partido legalmente constituido; optar por ser un partido en la clandestinidad, o continuar como movimiento social al margen del sistema de partidos. La definición mayoritaria del movimiento ha sido por la primera opción. De continuar en ese sentido, tanto López Obrador como sus seguidores tendrán que aceptar de facto, pertenecer a un orden institucional que muchas veces en el discurso han rechazado. Sin embargo este parece ser el mejor camino para ganara adeptos y posiciones dentro de la estructura del sistema político mexicano. Permanecer en la clandestiinidad limitaría mucho las posibilidades de incidir en la vida política nacional, aunque daría más espacios para ejercer una actitud crítica contra "sus" instituciones de la oligarquía dominante, custionar sus fines, métodos y procediientos. Finalmente, permanecer como movimiento social limitaria a MORENA en su capacidad de influir e incidir en los espacios institucionales de poder; MORENA no sería sino eventualmente un grupo de presión contra ciertas medidas tomadas por el Estado o en favor de determinados intereses populares. Ante esos escenarios, la vía legal institucional pararece ser la mejor, aunque como en todo en la vida, supone pagar un precio, aceptar el órden institucional, y correr el riesgo de, como ha sucedido con otros institutos políticos, caer en la corrupción y degastarse internos y caer en la desacreditación muy rápidamente. Sea cual fuere la opción por la que se decida MORENA a seguir, lo que debe tener muy claro es que muchos de sus afiliados, seguidores y simpatizantes, esperan de MORENA no que sea un partido político más que fraccione y divida a la izquierda, sino, y esto es muy importante, un referente moral a través e una nueva forma de hacer política con un marcado talante ético. En el que los buenos fines requieren de medios idóneos basados en la justicia social, la legalidad y la moral.
AMLO y MORENA deben pues meditar que es lo que sigue a continuación en bien de México.
AMLO y MORENA deben pues meditar que es lo que sigue a continuación en bien de México.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Gustavo Madero o la defensa de lo indefendible
Gustavo Madero presiente del Partido Acción Nacional declaró que en los 12 últimos años, gracias a las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón el país había avanzado sustancialmente; que México era una mejor nación de lo que era en el año 2000. Son declaraciones por demás irrisorias e irresponsables, que dicen mucho de la incapacidad de Madero en particular y de su partido en general para leer la realidad y para ejercer la autocrítica. Sí el PRI ha vuelto al poder no ha sido por causa de la casualidad o el azar, sino porque el PAN no supo o, peor aún, no quiso cumplir con lo que había prometido y porque el partido mismo y las administraciones federales de Fox y Calderón particularmente se sumieron en el océano de la corrupción y la soberbia, olvidando sus postulados, principios y valores. No se puede olvidar que el PAN muy lejos de intentar deconstruir las estructuras de poder corporativo priísta, se montó en ellas para gobernar; no se puede olvidar como las administraciones panistas se aliaron a la oligarquía internacional y nacional, favoreciendo desacaradamente sus intereses, en contra del pueblo mexicano. Y claro, no se puede olvidar la ola de violencia y destrucción en que hundieron a la nación. Y eso sin contar con las miles de mentiras con que intentaron crear una cortina de humo que ocultara sus rapacerías e injusticias y que fueron dichas una y otra vez, con el contubernio de las dos grandes televisoras del país principalmente, hasta el último minuto de la administración calderonista. No señor Madero, el avance del que usted habla no es más que una manera de defender lo indefendible; no es sino una manera de ocultar el baño de sangre que Felipe Calderón provocó con su torpeza y su sumisión a los Estados Unidos de América a través del plan Merida. Bien haría usted en renunciar a la presidencia de Acción Nacional salvo que usted quiera seguir siendo un compinche de quienes subsumieron al país en la desgracia que hoy padecemos. La verdad, señor Madero, no se oculta con palabrería vana, vacía, insensata e irresponsable. A veces la mejor política es el silencio prudente.
Obrar con legalidad, justicia y prudencia
Las violentas protestas en contra del gobierno entrante de Enrique Peña Nieto resultan inquietantes, pues aunque las autoridades de la ciudad de México, han identificado a los participantes de los actos violentos, como pertenecientes a grupos disidentes anarquistas, no queda nada claro quién o quienes los enviaron a llevara cabo esos deplorables actos. Lo que sí parece ir aclarándose es que no se trata de acciones improvisadas o sucesos al azar, sino de actos premeditados y planeados. Los primeros afectados negativamente han sido los integrantes del grupo "Yo soy 132", que fue a los primeros a quienes se atribuyeron los actos violentos. Y aunque ya el grupo se deslindo de los hechos, para una porción de la población ellos resultarán los culpables, lo sean o no en la realidad. La conformación misma de "Yo soy 132" permite que en un momento dado cualquiera se diga miembro del mismo, sin realmente serlo ni compartir sus ideales y luchas. Habrá que esperar el transcurso de los próximos días para ver si se identifican a los verdaderos responsables de esos violentos actos. Lo cual, dadas las circunstancias por las que atraviesa el país, es una urgencia. Nadie queremos un nuevo 68 o 71 en este 2012. Y dada la manera en que sucedieron los actos vandálicos es imposible no recordar los eventos del 68 y 71 y sus dolorosas consecuencias para la nación completa. Hay que encontrar a los culpables, no fabricarlos ni inventarlos; no se trata de atribuir culpabilidades irresponsablemente y a la ligera, sin bases reales para demostrar su culpabilidad. Justicia y legalidad exigen una investigación a fondo, intensiva, para no culpabilizar a quien ni la debe ni la teme, sean personas o grupos sociales. Por ello, tampoco son aceptables las declaraciones más vicerales que recionales que señalan culpables y piden cabezas y renuncias en momentos en que una nueva administración apenas ha iniciado sus trabajos. Hay que ir más allá de esas actitudes y conductas endémicas que tanto daño han hecho a México y la única manera de hacerlo sin recurrir a la violencia indebida es mediante la aplicación de la ley con un espíritu de justicia, no de venganza ni desquite, o revancha. La nueva administración federal tiene la oportunidad de hacer las cosas diferentes a lo que ha sido desafortunadamente la costumbre, obrar con legalidad, justicia y prudencia se impone como prerequisito para que esta administración federal pueda navegar en aguas tranquilas. Igual cosa hay que decir para el gobierno de la ciudad de México que está por entrar en funciones a partir del día 5 de este mes de diciembre.
domingo, 2 de diciembre de 2012
AMLO, ir más allá de la ambigüedad
Siepre he admirado a a quelos que han luchado tenzmente por sus ideales, por sus objetivos y metas.
Pero como todo en la vida, hay momentos en que esa tenacidad se puede converir en necedad y con un ello en un obstáculo que atenta contra los fines buscados, en lugar de facilitar su alcance. Esa me parece que es hoy la actitud de Andrés Manuel Lopez Obrador, que una vez más se niega a reconocer el gobierno de Enrique Peña Nieto, acusando de ilegal e ilegítimo su mandato. El asunto no sería tan problemático, si no fuera porque por otra parte, Andrés Manuel Lopez Obrador aspira a que su Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) se convierta en un partido político reconocido, lo que de facto significa teenr que aceptar a las Instituciones políticas que hoy pone en duda y en algun otro momento ha negado, ¿o es que MALO aspira a crear un partido que viva en la clandestinidad permanentemente? Ciertamente la sociedad mexicana necesita de partidos que legal y legítimamente la representen en su pluralidad ideológica, y MORENA puede y debe de ser uno de esos partidos, pero para ello, López Obrador debe resolver esa contradicción que lo mantiene en el filo de la navaja y que pone en peligro su proyecto partidista tanto como su liderzgo personal. No dudamos de los nobles ideales que guían la conducta de Don Manuel, pero si cuestionamos ese afán d mantenerse en una posición por demás ambigua que resta credibilidad a su postura y lo hace balnco de atques por parte de sus enemigos políticos. Si MORENA ha de representar legal y legítimamnete los intereses y aspiraciones de millones de mexicanos, debe hacerse dentro del orden legal institucional no fuera de él, o peror aun, con un pie dentro y otro fuera. Así que no se trata de llamar a López Obrador a renunciar a sus principios, valores, aspiraciones, sino a encotrar el mejor camino para él y su movimiento puedan expresarlos y llevarlos a la práctica real. Que los intereses de esos millones de mexicanos que lo siguen queden bien representados y con posibilidades de converir esas aspiraciones en hechos concretos que mejoren sus niveles y calidad de vida. Toda estrategia, toda política, toda práctica de MORENA no puede tener otra finalidad que mejorar sustantivamente la situación de millones de mexicanos que hoy viven en la pobreza y la marginación, en la ignorancia y el desempleo, en el miedo y la violencia, la enfermedad y la deseperanza. En tal situación no quedan sino dos caminos la pela revolucionaria o la lucha desde el orden institucional, lo que no se puede es seguir en la ambigüedad. Y si se quiere contruir la sociedad "amorosa", no hay opción por la vía violenta y destructiva. Sí para la vía constructiva y propositiva que tal vez requiera de mucha más inteligencia, creativida e imaginación, mucha más capacidad de dialogar y convencer, que la lucha en la marginación y la clandestinidad. López Obrador y MORENA están en muy buen momento para elegir el camino a seguir en ien no sólo de ellos como institución política y movimiento social, sino para México.
Pero como todo en la vida, hay momentos en que esa tenacidad se puede converir en necedad y con un ello en un obstáculo que atenta contra los fines buscados, en lugar de facilitar su alcance. Esa me parece que es hoy la actitud de Andrés Manuel Lopez Obrador, que una vez más se niega a reconocer el gobierno de Enrique Peña Nieto, acusando de ilegal e ilegítimo su mandato. El asunto no sería tan problemático, si no fuera porque por otra parte, Andrés Manuel Lopez Obrador aspira a que su Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) se convierta en un partido político reconocido, lo que de facto significa teenr que aceptar a las Instituciones políticas que hoy pone en duda y en algun otro momento ha negado, ¿o es que MALO aspira a crear un partido que viva en la clandestinidad permanentemente? Ciertamente la sociedad mexicana necesita de partidos que legal y legítimamente la representen en su pluralidad ideológica, y MORENA puede y debe de ser uno de esos partidos, pero para ello, López Obrador debe resolver esa contradicción que lo mantiene en el filo de la navaja y que pone en peligro su proyecto partidista tanto como su liderzgo personal. No dudamos de los nobles ideales que guían la conducta de Don Manuel, pero si cuestionamos ese afán d mantenerse en una posición por demás ambigua que resta credibilidad a su postura y lo hace balnco de atques por parte de sus enemigos políticos. Si MORENA ha de representar legal y legítimamnete los intereses y aspiraciones de millones de mexicanos, debe hacerse dentro del orden legal institucional no fuera de él, o peror aun, con un pie dentro y otro fuera. Así que no se trata de llamar a López Obrador a renunciar a sus principios, valores, aspiraciones, sino a encotrar el mejor camino para él y su movimiento puedan expresarlos y llevarlos a la práctica real. Que los intereses de esos millones de mexicanos que lo siguen queden bien representados y con posibilidades de converir esas aspiraciones en hechos concretos que mejoren sus niveles y calidad de vida. Toda estrategia, toda política, toda práctica de MORENA no puede tener otra finalidad que mejorar sustantivamente la situación de millones de mexicanos que hoy viven en la pobreza y la marginación, en la ignorancia y el desempleo, en el miedo y la violencia, la enfermedad y la deseperanza. En tal situación no quedan sino dos caminos la pela revolucionaria o la lucha desde el orden institucional, lo que no se puede es seguir en la ambigüedad. Y si se quiere contruir la sociedad "amorosa", no hay opción por la vía violenta y destructiva. Sí para la vía constructiva y propositiva que tal vez requiera de mucha más inteligencia, creativida e imaginación, mucha más capacidad de dialogar y convencer, que la lucha en la marginación y la clandestinidad. López Obrador y MORENA están en muy buen momento para elegir el camino a seguir en ien no sólo de ellos como institución política y movimiento social, sino para México.
Nueva administración federal
El día de ayer, Enrique Peña Nieto asumió el día de hoy la Presidencia de la República, en un ambiente muy contradictorio, si bien las cosas sucedieron sin sobresalto alguno en los primeros minutos del día, el nuevo titular del ejecutivo enfrentó más tarde, las protestas y cuetionamientos en el Congreso de la Unión, por parte de los partidos de izquierda. Y en las calles circundantes a la sede de la Cámara de Diputados y el centro de la capital, las protestas de parte de pseudorepresentantes del grupo estudiantíl "Yo soy 132" y anarquistas, que se enfrentaron con las fuerzas policiacas locales y federales. Igulamente por parte de Andrés Manule López Obrador, que se negó a reconocer al nuevo gobierno y llamó a la resistencia pacífica activa. Así pues el presidente Enrique Peña Nieto no recibe la presidencia en los mjeores términos deseables, por lo que lo más prudente para él y su nuevo equipo gobernante, es ponerse a trabajar de inmediato, en las 13 decisiones para el bienestar nacional. La primera y más importante de ellas, responder a la exigencia del pueblo mexicano de vivir en paz.
Para ello ha propuesto el ejécutivo un programa transversal que involucta a varias secretarías de Estado y acciones a varos niveles, lo que siemprre Calderón se nego siquiera a escuchar. En la medida en que la estartegia del presidente Peña Nieto funcione, sin duda se acallaran muchas voces discidentes pero sobre todo, se dirigirá el país hacia el progreso y el bienestar, que son dos grandes urgencias nacionales. Bien ha dicho el presidente Peña Nieto que cuperación de la paz y el combate al rezago social son los principales imperativos de su administración. Como bien dijo el titular del ejecutivo, "Es imprescindible que el Estado emprenda un esfuerzo integral para reconstruir el tejido social." Y en esa reconstrucción es muy importante el ejercicio de la justicia, sólo con ella se puede tener seguridad; sólo mediante la justicia se puede cerrar la brecha entre ricos y pobres y mejorar para todos los niveles y la calidad de vida.
Concediendo el beneficio de la duda y abriendo las puertas a la esperanza, esperemos pronto los primeros frutos positivos de la nueva administración federal. Lo que no significa esperar pasivamente y menos aun abandonar una actitud critica y propositiva.
Para ello ha propuesto el ejécutivo un programa transversal que involucta a varias secretarías de Estado y acciones a varos niveles, lo que siemprre Calderón se nego siquiera a escuchar. En la medida en que la estartegia del presidente Peña Nieto funcione, sin duda se acallaran muchas voces discidentes pero sobre todo, se dirigirá el país hacia el progreso y el bienestar, que son dos grandes urgencias nacionales. Bien ha dicho el presidente Peña Nieto que cuperación de la paz y el combate al rezago social son los principales imperativos de su administración. Como bien dijo el titular del ejecutivo, "Es imprescindible que el Estado emprenda un esfuerzo integral para reconstruir el tejido social." Y en esa reconstrucción es muy importante el ejercicio de la justicia, sólo con ella se puede tener seguridad; sólo mediante la justicia se puede cerrar la brecha entre ricos y pobres y mejorar para todos los niveles y la calidad de vida.
Concediendo el beneficio de la duda y abriendo las puertas a la esperanza, esperemos pronto los primeros frutos positivos de la nueva administración federal. Lo que no significa esperar pasivamente y menos aun abandonar una actitud critica y propositiva.
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