No hay que ser marxista para darse cuenta, por lo sucedido ayer en España, con la huelga general que vivió el país, y con las protestas en Grecia e Italia, que el sistema capitalista etá entrando en una de sus crisis más severas. Tampoco hay que ser un genio de la economía, para caer en la cuenta, que son los poderosos organismos internacionales, como el Fondo Monetrio Internacional (FMI), o el Banco Mundial (BI) o la Organización Mundial de Comercio (OCDE), quienes están provocando esta crisis con sus medidas leoninas, que están afectando a millones de trabajadores y ciudadanos. Medidas tales como recortes de personal, baja de salarios, recortes de prestaciones sociales, inseguridad laboral, y un abierto y descarado -también descarnado- apoyo a los grandes grupos empresariales trasnacionales, no sólo no va a solucionar a corto o mediano plazo la cada vez más profunda crisis mundial, sino que la agravarán irremediablemente al grado de hacerla irresoluble. Se está tratando de salvar a la gran empresa globalizada y a la clase burguesa mundial a costa de la vida, la salud, el ieinestar de millones de seres humanos. Y eso no puede sino acabar produciendo resultados cotraproducentes. La medicina no sólo es muy costosa, sino que además es inapropiada. No se puede tratar de salvar los traseros de unos pocos a costa de la mayoría. Nose puede pensar que las grandes empresas trasnacionales salvarán el pellejo a costa de la pobreza y la marginación de muchos. Nos encontramos a las puertas de una nueva epoca oscurantista en la que se instarure la dictadura de esas grandes empresas y los organismos mundiales que las representan. No os espera sino muerte y desolación, y ese no es un buen presagio.
Y esto está sucediendo porque una vez más se ha puesto el interés de unos pocos y sus mercados, tecnologías y fetiches, sobre el ser humano, sobre la persona, sobre el ciudadano. La ideología de este pequeño grupo dominante burgües, su egoísmo, su desmedido afán de lucro, su mesquindad, su ruindad, se quieren convertir en verdades absolutas incuestionables e irrefutables. pero cada persona que pierde su trabajo y cae en la economía informal o el paro, como dicen en España, cada perona que ve reducido su sueldo y cancelado sus derechos laborales, cada trabajador que vive con la soga del desempleo en el cuello y no sabe si al día siguiente tendrá trabajo, refuta ese orden absolutista burgués que se quiere imponer sobre los pueblos, las naciones, los gobiernos democráticos. No es sin duda ese el camino a seguir, pues por esa vía vamos al suicidio masivo de la sociedad occidental. De la menera tan torpe como pretende salvarse, no está sino acelerando su propio desenlace fatal y eso va acostar millones de valiosas vidas humanas que jamás deberían perderse por ningún motivo, menos por la codicia del avaro y ruin empresario ególatra y la casta de "economistas" que cual sacerdotes del dios mamón (dinero), defienden sus sórdidos intereses.
No hay comentarios:
Publicar un comentario