El desprestigio de la clase política mexicana ha alcanzado niveles nunca antes vistos. Sin embargo dista mucho de ser un fenómeno reciente, en realidad es tan viejo que sus antecedentes bien pueden remontarse al régimen colonial, desde donde se extendió hast nuestros días. Reflexionando sobre el asunto, he llegado a genrar la hipótesis d que tal desprestigio fue un acto premeditado de la propia clase política, mediante el cual buscó cierto alejamiento y hasta diría aislamiento der resto de la sociedad, que les permitiera tener manos libres para hacer y deshacer a su antojo. Producto de esta intencionada acción política, se fue creando, al paso del tiempo, la idea de que la gente "bien", la gente decente no se metía en política ya quien optaba por dedicarse a las actividades políticas era un corrupto y un sinvergüenza. Esta separación entre la "clase" política y la sociedad, ha generado una serie de vicios y problemas que cada día se vuelven más graves y han puesto a la sociedad en su conjunto en crisis. Crisis porque desde su aislamiento de la sociedad la clase política no sólamente he hecho lo que quiere sin vigilancia ni control alguno de la sociedad, sino también porque ese mismo aislamiento ha impedido a los políticos ver con cercanía y objetividad los problemas de la sociedad mexicana. Así que en realidad, ese alejamiento ha sido tan malo para la sociedad como para los políticos que pretenden dirigirla. Deahí entonces, que plantiemos la necesidad de explorar la hipótesis propuesta para verificar su veracidad en primer término y para que, en caso de ser validada, se tomen las medidas necesarias para acercar a ambas partes hoy, presumiblemente alejadas una de la otra.
En ese mismo talante nos encontramos con el fenómeno de la sobresaturación de porpaganda político lectoral que sufre la sociedad a causa de la política de comunicación del Instituto Federal Electoral (IFE). La hipótesis que plantaemos es que se busca sobresaturar al aosciedad de mensajes propagandísticos del propio Instituto y los candidatos a la presidencia de la República, no con el fin de promover la participación ciudadana en el proceso electoral, sino con la intención de desalentarla promoviendo el hartazgo por el exceso de mensajes con que se ha literlmente bombardeado a la ciudadanía. Hartazgo que, logicamente, conduce al ciudadano a optar por no participar en las elecciones de julio del 2012.
Se trata pues de dos triquiñuelas bien planeadas para evitar el ejercicio democrático real y quedarse con la simulación democrática, con el fingimiento cínico, que ayuda a la clase política a perpetuarse indefinidamente en el control del poder, sin tener que rendirle cuentas a nadie por ningún asunto. Que importa que se les llame corruptos, sinvergüenzas, transas, etc. si de todas maneras la sociedad no hace nada por vigilarlos, controlarlos y llamarles a cuentas.
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