Conforme se acerca el final del trágico sexenio de Felipe Calderón más salen a la luz los gravísmos problemas que ha creado su gobierno y que han incidido negativamente en la sociedad general y en su propio partido político. En el Partido Acción Nacional (PAN), se destapan las cloacas de corrupción en las elección de candidatos a senadores, diputados, jefes delegacionales, etc. en el estados de Chihuahua, Sinaloa y el el Distrito Federal ahora. El PAN acabó copiando y reproduciendo lo que tantas veces ese partido le criticó y cuestionó al Partido Revolucionario Institucional (PRI), como son los acarreos, las decisiones cupulares, el dedazo, la traición, y demás vicios. Y en ese copiar ha cavado su propia tumba política. Visto desde el punto de vista de la candidatura de Josefina Vázquez Mota, cada vez se vuelve más urgente que Doña Josefina, se deslinde de todos esos actos de corrupción e irresponsabilidad. Vázquez Mota necesita tomar control de su patido, y a estas alturas debía haber pedido la cabeza de Gustavo Madero cuyo quehacer deja mucho que desear. También deberá tomar clara distancia del presidente Calderón, cuyos errores y destinos se están convirtiendo en un pesado lastre para la Sra. Vázquez Mota y para el partido en general, que en el PAN perdió una opción para hacer política de manera diferente, una política con ética, democrática, incluyente.
Los que sobreviven aun de la vieja guardia panista tienen todas las razones del mundo para estar descontentos y sentirse traicionados, por esta generación de blanquiazules que transitó de los viejos valores y principios que dieron vida y sentido al partido, al más crudo pragmatismo cínico, de los tecnócratas neoliberales. Así que en menduo lio se ha metido el PAN en este fin de sexenio. Pues habiendo sido la esperanza de un cambio verdadero y profundo de la nación para muchos mexicanos, acabó convirtiendose en una continuación y profundización de las prácticas priístas de los últimos tres sexenios, es decir, de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. Vicente Fox con todo y Martita, y Felipe Claderón no han sido sino más de lo mismo y eso no ha sido bueno para México. Lo lamentable es que Josefina Vázquez Mota no promete hasta ahora nada diferente, como tampoco lo hace desde el PRI Enrique Peña Nieto.
Y para colmo de males, la historia política de la Sra. Vázquez Mota, no habla tampoco muy bien de su labor como administradora y organizadora, no parece tener mucho control sobre su equipo de campaña. El desastre del estadio azul ha sido un duro descalabro justo cuando las campañas están por arrancar. Mal augurio sin duda para ella y para su partido pero también para México.
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