Aroldo Rodrigues, psicólogo social brasileño, sostiene la tesis de que "las decisiones grupales son más arriesgadas que las decisiones individuales." (Rodrigues,2004, p. 57) fundamentando sus postura en las investigaciones del también psicólogo norteamericano Irving Janis de la Universidad de Yale, quien descubrió que las decisiones equivocadas fueron tomadas por grupos de personas que en lugar de recurrir a una análisis fondo de una situación específica, preferían, "crear una atmósfera falsa y autorealizadora" (Rodrigues,2004, p. 57), que satisficiera su propio ego en la que se despreciaban o minusvaloraban los datos verdaderos de la realidad. Janis dice que se trata de un deterioro de la eficiencia mental, de la evaluación de la realidad y del juicio moral que surge por la presión grupal. El poceso psicosocial que descubrió Janis fue el siguiente:
a) El grupo limita su decisión a unas pocas opciones nada más, despreciando todo el espectro de posiblidades.
b) El grupo se niega a reexaminar el curso de acción seguido originalmente por sus miembros.
c) El grupo ignora las opciones que en un principio fueron consideradas inadecuadas y se niega a reexaminarlas cn el fin de modificarlas o corregirlas.
d) Los miembros del grupo no están dispuestos a consultar a expertos que están fuera del grupo, desprecian sus opiniones y propuestas.
e) El grupo actúa prejuiciadamente respecto a información que se contrapone con el curso de acción seguido por ellos preferentemente.
f) El grupo dedica poco tiempo para evaluar factores que pueden sabotear el curso de acción elegido, por lo que no toman las precauciones para enfrentar eventualidades, como inercia burocrática, traiciones, deslealtades y sabotajes.
La lista de puntos que acabamos de reseñar y que propuso Irving Janis (y que denominó, "víctimas del pensamiento grupal"), nos parecen muy adecuadas para señalar algunos de los puntos por los que fracaso tan rotundamente la estrategia de Felipe Calderón en su lucha (guerra sostuvo inicialmente) contra la delincuencia organizada. En primer lugar el presidente Claderón y su gabinete de seguridad, se opusieron a considerar más opciones que el Plan Mérida propuesto por Estados Unidos y que era copia del Plan Colombia aplicado en aquella manera nación hermana (a). Cuando las críticas empezaron a surgir desde muy diversos sectores y grupos de la sociedad, el gobierno calderonista se negó a reexaminar el curso de acción tomado, como lo ha hecho hasta la fecha (b). De igual manera, el gobierno se negó a consultar a expertos ajenas a su gabinete de seguridad o a sus asesores norteamericanos cuyas opiniones fueron despreciadas, ignoradas y descalificadas (d). No menos cierto es que el gobierno se ha negado a considerar información que demuestra que el curso de acción elegido y los resultados obtenidos son equivocados. El gobierno de Calderón insiste en que tomó el mejor camino y ha considerado que más de 50 mil víctimas de la violencia desatada son sólo un "daño colateral"(e). Finalmente, respecto al último punto (f), el gobierno actuó apresuradamente sin considerar el grado de ineficiencia y corrupción en que se encontraban los cuerpos de seguridad. Se lanzó a una guerra sin saber si contaba con el número de elementos necesarios para enfrentar la lucha, y sin saber si esos cuerpos de seguridad le eran realmente leales, estaban suficientemente preparados física y mentalmente, así como adecuadamente armados para enfrentar a la delincuencia. Calderón y su gabinete de seguridad fueron víctimas del pensamiento grupal group thinking), con las terribles consecuencias que hoy vivimos todos los mexicanos y que seguramente seguiremos padeciendo mucho tiempo después del que el señor y sus colaboradores se hayan ido a sus casas. Sobre todo, si en los siguientes administraciones, se siguen comentiendo los mismos errores y persiste en el mismo curso de acción para enfrentar a la delincuencia y el narcotráfico.
Lo que nos lleva a la conclusión de que no porque las decisiones se tomen colegiadamente son democráticas, y producto de un preoceso comrensivo. Un grupo puede estar tan cohesionado ideológicamente, que se vuelva tan intolerante y tan cerrado como un individuo a cualquier opinión que provenga del exterior, máxime si es crítica y propositiva y señala un rumbo de acción diferente.
Para que realmente las decisiones sean grupales, y se reduzcan las posibilidades de error se requiere que haya apertura, tolerancia, libertad y aceptación de opiniones discordantes (internas y externas).
Por cierto que habrá que ver como trata de resolver el presidente Calderón la disonancia que se va a dar entre la estrategia elegida de lucha y los resultados deseados y esperados, y los datos que arroja la realidad al respecto. De ello nos ocuparemos más adelante, en este mismo espacio.
Rodrigues, Aroldo. 2004. Psicología social para principiantes. México, ed. Trillas.
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