miércoles, 14 de marzo de 2012

La descomposición de Acción Nacional

Los casos de Corral, Clouthier y Paoli Bolio, exmilitantes  los dos últimos del Partido Acción Nacional, así como otros muchos casos de descontento y protestas, por los procedimientos que ha seguido ese partido para la selección de candidatos a la Cámara de Senadores, nos hablan claramente del proceso de descomposición interna del instituto blanquiazul. Descomposición que está dando lugar a graves conflictos internos y a que muchos militantes decidan abandonar ese partido. No menos importante ha sido la falta de oficio político que han demostrado las autoridades del PAN y que quedó evidenciada el domingo pasado cuando se llevó a cabo la oficialización de la candidatura de Josefina Vazquez Mota a la presidencia de la República, que al llevar a cabo su protesta se quedaba sola en el inmueble que es sede del equipo de futbol Cruz Azul. Todo parece indicar que al Gustavo Madero y Felipe Calderón el PAN se les deshace entre las manos por su impericia y sus errores. Los peores vicios del sistema político mexicano se han enquistado en Acción Nacional, y de manera muy particular en su dirigencia nacional. El presidente Calderón ha tenido su cuota de responsabilidad al querer intevenir torpe y fallidamente  en la imposición de su candidato personal a la presidencia del país. El partido pequeño burgües, amante de la democracia y la libertad de los individuos (ciudadanos), está quedando  relegado a un segundo plano ante un PAN neoliberal, tecnócrata y corporativista, que poco o nada quiere saber de demcoracia, apego a la ley y ciudadanos libres y pensantes. Un PAN que prefiere aferrarse al poder conseguido al precio que sea, y al cual no quiere renunciar por ningún motivo o razón. Ese poder que corrompe por igual a individuos y organizaciones  y que hoy lo ha hecho especialmente bien con Acción Nacional.
En ese contexto, pocas son las esperanzas de que Josefina Vázquez Mota, quiera y pueda dar un golpe de timón para cambiar el rumbo que hoy lleva irremediablemente al PAN al abismo. Aunque las circunstancia así lo requieren, Vázquez Mota sufre la miopía propia del grupo al que pertenece, que es el mismo de Calderón, Cordero, etc. ese grupo que le dió la espalda a los más caros valores del panismo original en aras de una muy cuestionable modernidad partidista.  Cambiaron el Humanismo cristiano por una deshumanización que ya ha causado más de 50 mil víctimas muertas, más heridos, secuestrados, desparecidos y demás daños colaterales.  Nadie es más culpable que Felipe Calderón y Gustavo Madero de haber llevado al PAN a la debacle que le hará perder previsiblemente la presidencia de la nación y muchos más puestos de elección popular. La rebelión de  Corral, de Clouthier, de Paoli Bolio, son claros indicadores de que el PAN atraviesa la crisis más severa de su historia, crisis que puede llevar al PAN a un relegado tercer lugar en la vida política nacional.      

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