lunes, 26 de marzo de 2012
La deuda de Benedicto XVI para con los mexicanos
El día de hoy terminó la visita del Papa Benedicto XVI, y a pesar de toda la alegria y la esperanza que provocó su visita, no todo fue miel sobre hojuelas, no todo fue de color de rosa. Bendedicto XVI se va dejando una deuda muy grande para las víctimas de los reprobables actos del Padre Marcial Masiel. Lejos de afrontar virilmente el asunto, de manera honesta y sincera, se prefirió guardar silencio y con ello, lo que se quería ocultar se hizo más evidente que nunca. Así para las víctimas, para los católicos indignados, para la sociedad mexicana ofendida, no hubo ninguna explicación, ninguna disculpa ni solicitud de perdón. Grave equivocación del Papa y su círculo más cercano. Había que haber aprovechado el viaje como una oportunidad para desagraviar a los lastimados y sus familias. Hubiera hablado muy bien del Papa, pero no se hizo así, sabe Dios por qué, seguramente las intrigas de palacio. Tal vez los ofendidos tendrán que esperar la llegada de un nuevo Papa para recibir las aclaraciones y dsiculpas correspondientes. Mientras eso sucede, todo seguirá igual, y eso, es un infortunio. La Iglesia no puede quejarse de los miles de mexicanos que abandonan la Iglesia por el motivo de los abusos y excesos del Padre Masiel. También acaban abandonando la fe crsistiana porque ven la enorme incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre el discurso y las acciones, negando así a su Maestro, quien si en algo fue congruente fue en la coherencia entre sus dichos y sus hechos. La Iglesia parece estar perdiendo el sentido y el significado de su labor en la tierra, que no es ganar adeptos para ella, sino para Jesús. la Iglesia es el medio no el fin. Siervos inútiles, ni el Papa ni los cardenales, obispos, presbiteros, sacerdotes, monjas, no están para ser adorados ni venerados, sí su Señor y nadie más que él, así que bien harían en reconocer su imperfección, sus pecados, sus fallas y limitaciones y pedir perdón al resto de los seres humanos que en ellos buscan guía, consejo, orientación y no la reciben o la reciben equivocada. Mal haría Benedicto XVI en irse creyendo que los aplausos, demostraciones de afecto hacia a él, le otorgan permiso para guardar silencio y hacerse de la vista gorda ante un asunto tan difícil y delicado como la pederastía y otros abusos del Padre Maciel y otros religiosos.
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Deberías informarte más, la Iglesia enseña todo sore el Señor Jesús y tiene sus sacramentos en ella, pues Él la mantiene viva. La Iglesia no es un club que se preocupe en ganar adeptos, sino convertir los corazones hacia la Verdad, que es Cristo. Solo te recomiendo que te informes más, hay mucho que no sabes.
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