viernes, 11 de noviembre de 2011
Sordera presidencial ante el informe de Human Rights Watch
Como lo esperabamos, la reacción del presidente Felipe Calderón ante el informe de Human Rights Watch (HRW), fue de rechazo y de intolerancia. y el día de ayer en San Luis Potosí, ante empresarios locales, reafirmó una vez más que su estrategia es la correcta y que se trata de una estrategia integral. Dicen que es de sabios rectificar, y ciertamente el empecinamiento del inquilino de Los Pinos, demuestra que en la casa presidencial no hay mucha imaginación y creatividad. Así que lo que queda del sexenio no sucederá nada más que seguir adelante con la estrategia militarista que está debastando a la nación, dejándola en condiciones de una gran debilidad y precariedad. Los daños que los gobiernos panistas, en especial el del Sr. Calderón son tan grandes que habrán de pasar muchos sexenios para que el país retome el camino del desarrollo, la paz social, la justicia, la equidad y esto siempre y cuando el nuevo presidente que entra en funciones en diciembre del 2012, cambie de rumbo y siga una estrategia más inteligente, más humanista y más efectiva, cuyos resultados sean visibles y palpables a corto, mediano y largo plazo. Calderón nunca ha querido entender, tal vez, sencillamente no pueda, que no es destruyendo la nación como va aresolver el problema de la delincuencia organizada y el narcotráfico; no es generando un "daño colateral" de enormes proporciones, como va a resolver una serie de problemas que, como hemos dicho en este espacio, son de cararácter estructural y sistémico y que tienen que ver con la manera en que se ha implantado el capitalismo salvaje en la nación, con la desigualdad injusta y la explotación brutal que prevalecen y se ahondan cada día más. Calderón no se ha dado cuenta que la destrucción moral a que ha dado lugar su estratégia, lo que nos ha llevado a una verdadera situación de anómia, de vacío, que evidentemente las armas y los balazos no van a resolver ni siquiera mínimamente. Ese vacío moral puede ser mucho muy peligroso para la convivencia social armónica,para la estabilidad interna del país. Lo cual no es poca cosa si se considera que el presidente es abiertamente católico y que el cristianismo enseña la paz no la guerra. Pero para colmo de males, las autoridades religiosas católicas han avalado y apoyado la destructiva estratégia militarista de Calderón, en un inentendible contrasentido. Hasta donde yo se Jesús, su supuesto líder moral no invitó a semejantes demostraciones de violencia, brutalidad y crueldad, que bien sabemos no sólo ejercen los delincuentes en nuestro país, sino las fuerzas que se supone estan para cuidar y proteger a la ciudadanía. Esperemos que la visita del Papa en el 2012 no venga también a apoyar esta absurda e irracional manera de resolver las cosas. Esperaríamos del líder religioso católico un mensaje de paz y esperanza y no un aval a a la violencia y la destrucción del tejido social que la guerra de Calderón ha provocado. El fuego no se apaga echándole gasolina, eso es seguro, y eso es lo que Calderón ha hecho desafortunadamente, ¿alguién en Los Pinos podrá entender esto? Que bueno que Human Rights Watch vino a poner el dedo en la herida, ojalá los hoy precandidatos no hagan caso omiso de los dicho en el informe de esa organización internacional, pues Calderón sencillamente es incapaz de la menor rectificación. ¿Cuantos muertos más habrá de aquí al día en que Calderón entregue el poder, y cuantos más habrá después de su salida de Los Pinos?
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