viernes, 11 de noviembre de 2011
Movimiento estudiantíl en Colombia
El movimiento estudiantil chileno, en favor de la educación universitaria pública y gratuita, se empieza a extender en Latinoamérica y ya alcanzó a Colombia, donde se trataba de imponer un proyecto de ley que a decir de los estudiantes, dejaría la educación en manos privadas y consecuentemente sólo al alcance de aquellos que pudieran pagar o endeudarse para recibirla. Cientos de miles de estudiantes, trabajadores, maestros y trabajadores se han unido para protestar ante semejante proyecto que de aprobarse dejaría sin oportunidad de estudios profesionales a muchos jóvenes colombianos, lo que ahondaría las diferencias sociales de manera dramática. Si se sigue pensando que la educación es un medio de ascenso social y que es un derecho legítimo, no la compra de una mercancía, el proyecto gubernamental que pone en manos privadas el mantenimiento del sistema educativo universitario, es una verdadero ataque a la sociedad. Los liberales -que no neoliberales- han defendido el derecho a la educación pública, gratuita y laica, como una de las herramientas para poner en práctica el principio de igualdad de oportunidades ya que sin esa educación es imposible crecer y desarrollarse dntro de un esquema que valora la competencia como uno de sus elementos centrales. No se puede competir cuando no hay una preparación y una instrucción que les de a todos los jovenes los mismos elementos para que cada quién según su inteligencia, esfuerzo, dedicación, compromiso, desarrolle todas sus potencialidades como ser humano, no sólo como profesionista. De ahí, entonces, que nos parezca del todo legítimo, positivo y bueno, el movimiento en favor de una educación superior pública, laica y gratuita. Y que bueno que los estudiantes han salido a las calles a protestar y a pedir lo que les corresponde, el derecho a recibir del Estado esa educación superior que, insistimos, es una maifestación concreta del principio de igualdad de oportunidades. No nos oponemos a la educación superior privada, pero ésta no puede ser la base sobre la que se construya el sistema universitario. La educación pública permite ir más allá de los intereses económicos inmediatos, para formar profesionistas en campos que no son negocio para los particulares; igualmente permite el desarrollo de la investigación científica básica y aplicada, el desrrollo de tecnología y la relación de estas actividades con la docencia y el aprendizaje. Igualmente, la Universidad pública es el espacio idóneo para el desarrollo de la cultura en todos los campos y su difusión. Cosa que generalmente le está vedado a las instituciones privadas que dependen de que sus productos y servicios sean comercializables, es decir, sean un negocio rentable. Estas instituciones raramente pueden dedicar recursos a cuestiones que están más allá del mercado. De ahí entonces, que el Estado no pueda renunciar a su obligación de educar, investigar, producir cultura y difundirla, así como de prestar sus servicios a la comunidad, a la sociedad en general, no sólo a aquellos que pueden pagar, que no son la mayoría ni mucho menos.
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