martes, 29 de noviembre de 2011
Que queremos muchos mexicanos
Lo que muchos mexicanos queremos hoy va mucho más allá del restablecimiento del órden y la paz publicos. Queremos recobrar el camino del progreso y la prosperidad que tuvimos durante varias décadas dl siglo pasado, hasta los años 70´s pero sin el unipartidismo, y el centralismo y autoritarismo que lo acompañaron. Queremos recobrar la senda del progreso pero sin ese régimen político que concedía y daba a gotas, a su conveniencia, ciertos espacios de libertad y democracia. Hoy queremos órden, paz con democracia, con trabajo, con buenos salarios y prestaciones, con una economía floreciente ya no fundamentada en el capital y la tecnología extranjeras (trasnacionales), sino en un desarrollo propio. No creemos que la globalización necesariamente implique la dependencia ineludible de lo extranjero, sino más bien, una oportunidad de participación en el mundo desde nuestra cultura, nuestros saberes, habilidades y capacidades. México tiene mucho para dar al mundo, si lo sabemos hacer con inteligencia y astucia. Si promovemos nuestro desarrollo científico, tecnológico y económico. Si alentamos la constitución de centros de investigación y desarrollo a la par de empresas eficientes en el campo de los negocios. Y si, de una vez por todas, vamos al fondo en el campo cultural y educativo para cambiar esa cultura de la pasividad y el fracaso, y esa educación para el sometimiento no sólo a los poderes públicos y fácticos, sino a la oligarquía extranjera y sus representantes nacionales. En el campo educativo, como en el empresarial necesitamos entrar en un proceso de prueba, de ensayo, de corrección y de mejora del trabajo así como de la producción de bienes y servicios de todo tipo. Debemos quitarnos de encima el miedo al fracaso y olvidarnos del no se puede, porque en realidad sí se puede. Pero hay que trabajar duro y constante y sin rendirse, aunque a veces parezca que aramos en la arena del desierto alejados de cualquier oasis. Se trata pues, de todo un cambio de mentalidad y de ponernos en acción, independientemente de lo que el Estado o las grandes empresas nacionales o extranjeras hagan. Claro está que nadie va a venir caritativamente a resolver nuestros problemas, y las soluciones no van a caer del cielo así nomás. Hay que ser honestos y reconocer que por miedos muchas veces infundados, hemos privilegiado asumir las posturas conservadoras, reaccionarias y retrogradas que no nos han beneficiado. Por conservar lo poco y malo hemos dejado escapar lo mucho y bueno, y eso no debe seguir sucediendo, pues tenemos todo lo necesario para ser un país que de una vida honesta y digna a sus habitantes. La delincuencia organizada, el narcotráfico, la violencia, el egoísmo a ultranza, la mesquindad, la competencia desleal, no son sino signos de la enfermedad social e individual que padecedmos y nos tiene al borde de la muerte. Esa anomia que se define como retraimiento y nos hace ir reduciendo cada vez más nuestras expectativas de vida e irnos conformado con menos de lo que merecemos y aspiramos. Lo que implica un aumento significativo en la frustración, la desesperanza y la desmoralización social e individual. Así que ante la crisis que nos abruma no queda sino despertarnos y luchar por un futuro mejor, mucho mejor que el presente que hoy tenemos. Sí se puede, la historia así lo demuestra. No se puede progresar mirando hacia atrás, entonces dejando el pasado en el lugar que le corresponde, veamos esperanzadoramente hacia el futuro.
El dilema de las clases medias, entre el conservadurismo y el progreso
Hace poco menos de una semana, en el programa radial que conduce Juan José Miró, en radio 6.20, de la ciudad de México, se trataba el problema de las clases medias o clase media y su carácter declaradamente conservador. Ayer, en el programa Espiral, que conduce el periodista Ricardo Raphael en canal 11 del IPN, la investigadora Denise Dresser del ITAM veía justamente en esas mismas clases medias, la posibilidad de sacar adelante del país, justificando su opinión en que estas clases o clase están conformadas por sectores preparados y educados de la sociedad, que tiene la capacidad de influir en la vida económica y participar racionalmente en los procesos electorales en particular y en la arena política en general. Aunque aparentemente ambas opiniones pudieran resultar contradictorias, si es posible que pese a su conservadurismo cuasinatural, las clases medias puedan influir decisivamente en el rumbo que se de a la nación. Y este, como bien lo demuestra la historia reciente -recuérdese que las clases medias surgen a partir de la consolidación del régimen posrevolucionario- ha sido orientado a la conservación del órden establecido pese a que en muchas ocaciones, tal orden, no les ha favorecido. Sin embargo, en situaciones como la que hoy vivimos, de esas clases medias, pueden surgir movimientos políticosociales que no sólo reivindiquen causas y valores propios de los sectores medios, sino que empujen más allá de lo normalmente esperado, en favor de causas que abarcan un espectro social más amplio. Por ejemplo, la lucha contra los monopolios que no sólo afecta a las clases medias sino a las clases bajas de la sociedad, o las luchas en favor de la libertad de expresión, o las batallas en favor de empleos de calidad, que son temas que son especialmente importantes para gran parte de la sociedad. Así que si bien las clases medias en lo general tienden a tratar de conservar su patrimonio y privilegios duramente alcanzados, cuando estos van disminuyendo o cancelándose, pueden dar lugar a actitudes de rebeldía genuina en estos sectores sociales, que pueden tomar una dirección más bien progresista que conservadora. Por esa razón, son las clases medias las que asumen un papel central en la lucha política y pueden tener un carácter decisivo y definitorio en la misma. Y seguramente serán el punto focal al que se dirigira la atención en el proceso electoral que ya se ha iniciado, para ganar simpatías, el favor y los votos para tal o cual candidato. En la situación en que nos encontramos, con una o unas clases medias tan golpeadas por la delincuencia y el propio Estado, se puede essperar que una buena parte de esas clases o estratos medios, se incline en favor de posturas progresistas con tal de paradójicamente, recuperar sus bienes, propiedades y privilegios y abrirse nuevas oportunidades de progreso que el esquema actual no les permite obtener. Si esta hipótesis es correcta, la izquierda mexicana puede ganar muchos votos y simpatías, siempre y cuando sea capaz de elaborar una estratgia y construir un discurso adecuado para estas clases conformadas principalmente de pequeños empresarios, profesionistas independientes, funcionarios medios y altos de la admnistración pública, ejecutivos de empresas privadas, maestros universitarios, comeciantes establecidos entre otros. Pese a su conservadurísmo, aquí se aplica el dicho popular de que a todo se acostumbra el ser humano menos a no comer, y habiendo llegado el agua a lo aparejos, se tienen que tomar medidas que permitan a estas clases medias recuperarse para después seguir siendo motor del progreso nacional. Esto los partidos de izquierda no deben ignorarlo, sobre todo cuando el PAN (conservadores) los abandonó a su suerte.
lunes, 28 de noviembre de 2011
El sociólogo, subjetividad personal y objetividad profesional
Epocas como las que actualmente está viviendo nuestra nación, con sus conflictos y cotradicciones, con su violencia, con sus terribles cambios, polarizan a la sociedad y aparecen claramente tendencias sociopolíticas que muchas veces se contraponen a veces de manera radical. Pese a los dolores y sufrimientos, a los sinsabores y las amarguras que producen, se expresan tendencias que un sociológico no puede dejar de observar, pese a que muy probablemente, a nivel personal le afecten profundamente. En estos tiempos la mirada del sociólogo debe agudizarse al máximo. No es fácil pues se tienen que equilibrar la subjetividad personal con la objetividad profesional. Pero no hay otra opción posible, pues caer en cualquiera de los dos extremos, obstaculizará el trabajo sociológico irremediablemente. Ni se puede caer en el subjetivismo extremo dejando de lado la razón, el método, las técnicas de investigación, ni por el otro en la objetividad fria y muy científica que olvida que la sensibilidad, la emoción y el compromiso también juegan un papel determinante en el trabajo del sociólogo. Un sociólogo que no es capaz de responder sensiblemente a la realidad está perdido y difícilmente podrá dar cuenta de los hechos de su tiempo y menos aun proponer alguna solución viable. Un sociólogo que es incapaz de controlar sus pasiones tampoco. Lo fascinante y a la vez lo dramático del trabajo sociológico implica equilibrar dinámicamente ambas cosas en le marco de una realidad que se transforma continuamente a veces de una manera que hace correr la adrenalina vertiginosamente.
El PRI, la democracia y la altenancia del poder
Josefina Vázquez Mota, precandidata del PAN a la presidencia de la República no ha hecho sino reflejar con sus palabras el miedo que ella en lo personal, su partido y muchos mexicanos tienen de que el PRI regresea gobernar México. Olvidan que la democracia tiene como uno de sus elementos constitutivo la alternancia en el poder, y que por lo tanto, puede eventualmente suceder que un partido que estuvo en el poder, vuelva de nuevo a gobernar. Y eso, claro, no significa de manera alguna que se vuelva a un estado de cosas, como el que vivíamos antes de la alternancia. Mal hace la Sra. Vázquez Mota en olvidar eso, que la democracia implica alternancia y que al electorado no se le convence infundiendole miedo o recordándole verdades a medias, puede que semejante estrategia funcione una o dos veces, pero no puede pensarse como la mejor vía para ganar adeptos y votos siempre que haya un proceso electoral en puerta. Si bien no se puede negar la corrupción y abusos que el priísmo cometió especialmente los últimos tres sexenios, y el autoritarismo que ejerció en 70 años, tampoco se puede negar que hubo un periódo bastante prolongado de progreso económico y material que ayudó a la conformación y consolidación de una clase media pujante, un sector público y obrero organizado, y otros beneficios que sería largo ennumerar. Así que si se trata de decir la verdad hay que decirla completa. Vázquez Mota tendría que reconocer que el PAN ha sido un fiasco, sencillamente no pudo con el paquete de gobernar un país que requiere de estadistas y no de aprendices de político. Como también tendrá que reconocer que no se ocultará el mal gobierno panista desviando la la atención hacia los supuestos males y defectos de los otros candidatos y partidos. Mucho mejor sería una actitud de honesta autocrítica que permitiera a la propia Vázquez Mota y a los panistas reflexionar sobre sus muchos errores cometidos en estos ya casí 11 años de gobiernos blanquiazúles. Finalmente habrá que reconocer que el México de hoy, tan duramente golpeado y agraviado por el panismo y la delincuencia organizada incotrolable, no es el mismo de hace dos sexenios y que aun si regresa el PRI a gobernar, las condiciones en que lo hará serán muy diferentes. Que el PRI regrese a gobernar no significa automáticamente la restauración del estado de cosas que existía hace 15, 30 ó 40 años, no lo olvide Sra. Vázquez Mota.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Vázquez Mota de nuevo a las andadas
Josefina Vázquez Mota, precandidata del partido Acción Nacional a la presidencia de la República, declaró que Enrique Peña Nieto y su partido representaban un peligro para la democracia. Si bien en parte no deja de tnener razón, su afirmación obvia que su propio partido y el gobierno emanado del mismo, encabezado por Felipe Calderón y antes por Vicente Fox, no sólo han sido un peligro para la democracia, sino verdaderos enemigos de la misma. Porque no se trata soolamente de que un partido se perpetúe en el poder como lo hizo el PRI por 70 años, se trata también de las políticas, programas y acciones que se toman en la administración pública que afectan a la ciudadanía en su conjunto. Y de esas políticas y acciones hay muchos ejemplos que podemos tener, desde la manera en que Vicente Fox ya instalado en el poder, se negó a dar pasoa adelante para la democratización de la vida nacional, hasta las políticas económicas que acabaron beneficiando a la alta burguesía nacional y extranjera en detrimento de las clases medias y bajas, pasando por el fomento a la vía violenta para resolverlos problemas nacionales relacionados con la delincuencia organizada y el narcotráfico, lo que ya sabemosd ha destruído el tejido social y debilitado las estructuras sociales, económicas y políticas en que se sostiene el país. Se atenta contra la democracia cuando como Felipe Claderón se miente y se tergiversa la verdad; se atenta contra la democracia cuando en lugar de reconocer el propio fracaso, la incapacidad e ineptitud, se pretende culpar a otros por lo que no se supo o no se quizo hacer bien, como lo hace la Sra. Vázquez Mota ahora ya no contra AMLO sino contra Peña Nieto. se atenta contra la democracia cuando se busca el contubernio de personajes tan oscuros como la profesora para aliarse y ganar votos a sabiendas de que la maestra y sus aliados poco o nada tienen de demócratas. Se atenta contra la democracia cuando se opta por amedrentar y atemorizar a la población satanizando a los enemigos políticos, y se atenta contra la democracia cuando se pretende privilegiar y apoyar los mesquinos intereses de unos cuantos queriendo hacerlosd pasar por intereses legítimos y benéficos para toda la sociedad. Y no nos hagamos los tontos, el PAN no es un partido de pobres, ni de trabajadores, campesinos u obreros, sino de pequeños burgueses consrvadores y reaccionarios. Siguiendo el principio de, "por sus obras los conoceréis" sabemos que el PAN protege intereses oligárquicos y monopólicos muy lejanos por cierto a sus supuestos principios doctrinales cuyo fundamento es la doctrina social cristiana (de la iglesia católica). Así que poco o más bien nada se puede esperar de un partido así, en favor de una democracia, abierta, plural, participativa y tolerante.
Creo que hay que pedirle ala Sra. Vázquez más prudencia en sus declaraciones y más conciencia de lo que ella es y lo que su partido representa en resalidad, y ciertamente no es la democracia en su más amplio y noble sentido.
Creo que hay que pedirle ala Sra. Vázquez más prudencia en sus declaraciones y más conciencia de lo que ella es y lo que su partido representa en resalidad, y ciertamente no es la democracia en su más amplio y noble sentido.
martes, 15 de noviembre de 2011
AMLO y Ebrard ejemplo de civilidad y unidad
El día de hoy se dieron a conocwer los resultados de las encuentas mediantes las cuales se decidiría si Andrés López Obrador o Marcelo Ebrard seían los candidatos de las izquierdas a la presidencia de la República en los comisiós a realizarse a mediados del 2012. En un acro inédito, ante la presencia de los dos posibles candidatos, se dieron a conocer los resultados que acabaron favoreciendo al tabasqueño. Después de lo cual ambos se dirigieron a los asistentes al acto y a la opinión pública, mostrando un alto grado de madurez, congruencia y lealtad de uno para el otro. Se trata de un gran paso adelante para conformar una candidatura de unidad de las izquierdas, que les posibilite ser competitivas en las elecciones venideras. Si bien había muchos temores de un rompimiento y alejamiento entre los dos postulantes, estos se desvanecieron en el evento, ante la cordialidad y acuerdo que mostraron los dos importantes personajes. Es una muy buena señal para la opinión pública nacional y, a la vez, un duro revés para quienes desde fuera, especialmente la derecha, se han dedicado a golpear a AMLO en particular y a las izquierdas en general. No menos importante es que en este país, donde la democracia sigue siendo más una aspiración que un hecho consumado, debe contarse con una izquierda cohesionada que sea competitiva y propositiva. México necesita de unas izquierdas que promuevan un nuevo modelo de nación, Estado y sociedad, más justo y equitativo, y con sentido patriótico. Especialmente en estos momentos en que la derecha blanquiazúl demostró ser el verdadero peligro para México. Lo cual es más que evidente. Así las cosas, los trabajos de AMLO y Ebrard son construir una candidatura viable y competitiva junto con un amplio movimiento social prodemocrático que además de impulsar y apoyar la candidatura de AMLO, proponga un proyecto de nación acorde a la realidad y las urgentes necesidades del país, que demandan solución. En horabuena por lo sucedido el día de hoy, son buenas noticias que invitan a renovar esfuerzos en pro de un mejor México.
domingo, 13 de noviembre de 2011
El sexenio de la fatalidad
Desde principios de la administración de Felipe Calderón, su régimen ha venido acompañado por la fatalidad. Desde el principio, cuando Calderón y lo suyos se negaron a aceptar un recuento voto por voto, para asegurar que él había ganado legitimamente la presidencia de la República como se lo propuso Andrés manuel López Obrador, de tal manera que todos pudieran haber quedado conformes con el resultado de la elección, hasta la muerte de Francisco Blake, secretario de Gobernación y el anuncio del pacecimiento del padecimiento de un cáncer en la médula de su secretario de educación, el Sr. Lujambio, quien aspiraba a la candidatura por el Partido Acción Nacional a la presidencia de la República. Y ni que decir del infortunio que han significado los más de 50 mil muertos en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada y que han sido considerados friamente como "daños colaterales", a los que hay que sumar todos los hogares y familias destruidos, los cientos de desaparecidos, los torturados, y a los que se han violado sus derechos humanos por parte del Estado mexicano, todo lo que ha contribuído a la degradación de las relaciones sociales y la destrucción del entramado social, en sisntesis, el debilitamiento de la estuctura social mexicana. Es la desgracia de un régimen que se ha convertido en la desgracia del pueblo que hoy vive en la deseperanza, en el miedo, en la anómia, en la parálisis moral en la confusión y el desconcierto. Es la fatalidad producida por la fatuidad del jefe del poder ejecuivo y sus colaboradores, que ya ha costado la vida de varios de ellos en situaciones por demás preocupantes. fatuidad que tiene su origen en no sólo una notable falta de entendimiento sobre la realidad y los problemas nacionales, sino por un fanatismo religioso fundamentalista, que asumido por Calderón se tradujo en los supuestos, muy dudodoso por ciero, de que no fueron los votos sino el desgnio de Dios quien lo puso al frente de la nación y que le ordenó llevar a cabo esta aberrante guerrra frontal contra la delincuencia organizada y el narcotráfico. Motivo por el cual el presidente se ha negado sistemáticamente a aceptar hace cambio alguno a sus supuesta estratégia de lucha, por más razonables que sean los planteamientos que se le hagan. Después de todo, nos diría Calderón, por qué escuchar las razones humanas cuando Dios ya ordenó lo que hay que hacer y cómo hacerlo. 3 funcionarios de alto nivel, dos sde ellos secretarios de gobernación, el ministerio más importante del gobierno federal y otro relacionado con la seguridad pública, han muerto trágicamente en supuestos accidentes aéreos. Son suin duda los símbolos de la fatalidad de un gobierno que empezó mal y que no tiene visos de terminar bien. Calderón ha sido la encarnación de la fatalidad, de la tragedia, de la desgracia producidas por la fatuidad.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Movimiento estudiantíl en Colombia
El movimiento estudiantil chileno, en favor de la educación universitaria pública y gratuita, se empieza a extender en Latinoamérica y ya alcanzó a Colombia, donde se trataba de imponer un proyecto de ley que a decir de los estudiantes, dejaría la educación en manos privadas y consecuentemente sólo al alcance de aquellos que pudieran pagar o endeudarse para recibirla. Cientos de miles de estudiantes, trabajadores, maestros y trabajadores se han unido para protestar ante semejante proyecto que de aprobarse dejaría sin oportunidad de estudios profesionales a muchos jóvenes colombianos, lo que ahondaría las diferencias sociales de manera dramática. Si se sigue pensando que la educación es un medio de ascenso social y que es un derecho legítimo, no la compra de una mercancía, el proyecto gubernamental que pone en manos privadas el mantenimiento del sistema educativo universitario, es una verdadero ataque a la sociedad. Los liberales -que no neoliberales- han defendido el derecho a la educación pública, gratuita y laica, como una de las herramientas para poner en práctica el principio de igualdad de oportunidades ya que sin esa educación es imposible crecer y desarrollarse dntro de un esquema que valora la competencia como uno de sus elementos centrales. No se puede competir cuando no hay una preparación y una instrucción que les de a todos los jovenes los mismos elementos para que cada quién según su inteligencia, esfuerzo, dedicación, compromiso, desarrolle todas sus potencialidades como ser humano, no sólo como profesionista. De ahí, entonces, que nos parezca del todo legítimo, positivo y bueno, el movimiento en favor de una educación superior pública, laica y gratuita. Y que bueno que los estudiantes han salido a las calles a protestar y a pedir lo que les corresponde, el derecho a recibir del Estado esa educación superior que, insistimos, es una maifestación concreta del principio de igualdad de oportunidades. No nos oponemos a la educación superior privada, pero ésta no puede ser la base sobre la que se construya el sistema universitario. La educación pública permite ir más allá de los intereses económicos inmediatos, para formar profesionistas en campos que no son negocio para los particulares; igualmente permite el desarrollo de la investigación científica básica y aplicada, el desrrollo de tecnología y la relación de estas actividades con la docencia y el aprendizaje. Igualmente, la Universidad pública es el espacio idóneo para el desarrollo de la cultura en todos los campos y su difusión. Cosa que generalmente le está vedado a las instituciones privadas que dependen de que sus productos y servicios sean comercializables, es decir, sean un negocio rentable. Estas instituciones raramente pueden dedicar recursos a cuestiones que están más allá del mercado. De ahí entonces, que el Estado no pueda renunciar a su obligación de educar, investigar, producir cultura y difundirla, así como de prestar sus servicios a la comunidad, a la sociedad en general, no sólo a aquellos que pueden pagar, que no son la mayoría ni mucho menos.
Sordera presidencial ante el informe de Human Rights Watch
Como lo esperabamos, la reacción del presidente Felipe Calderón ante el informe de Human Rights Watch (HRW), fue de rechazo y de intolerancia. y el día de ayer en San Luis Potosí, ante empresarios locales, reafirmó una vez más que su estrategia es la correcta y que se trata de una estrategia integral. Dicen que es de sabios rectificar, y ciertamente el empecinamiento del inquilino de Los Pinos, demuestra que en la casa presidencial no hay mucha imaginación y creatividad. Así que lo que queda del sexenio no sucederá nada más que seguir adelante con la estrategia militarista que está debastando a la nación, dejándola en condiciones de una gran debilidad y precariedad. Los daños que los gobiernos panistas, en especial el del Sr. Calderón son tan grandes que habrán de pasar muchos sexenios para que el país retome el camino del desarrollo, la paz social, la justicia, la equidad y esto siempre y cuando el nuevo presidente que entra en funciones en diciembre del 2012, cambie de rumbo y siga una estrategia más inteligente, más humanista y más efectiva, cuyos resultados sean visibles y palpables a corto, mediano y largo plazo. Calderón nunca ha querido entender, tal vez, sencillamente no pueda, que no es destruyendo la nación como va aresolver el problema de la delincuencia organizada y el narcotráfico; no es generando un "daño colateral" de enormes proporciones, como va a resolver una serie de problemas que, como hemos dicho en este espacio, son de cararácter estructural y sistémico y que tienen que ver con la manera en que se ha implantado el capitalismo salvaje en la nación, con la desigualdad injusta y la explotación brutal que prevalecen y se ahondan cada día más. Calderón no se ha dado cuenta que la destrucción moral a que ha dado lugar su estratégia, lo que nos ha llevado a una verdadera situación de anómia, de vacío, que evidentemente las armas y los balazos no van a resolver ni siquiera mínimamente. Ese vacío moral puede ser mucho muy peligroso para la convivencia social armónica,para la estabilidad interna del país. Lo cual no es poca cosa si se considera que el presidente es abiertamente católico y que el cristianismo enseña la paz no la guerra. Pero para colmo de males, las autoridades religiosas católicas han avalado y apoyado la destructiva estratégia militarista de Calderón, en un inentendible contrasentido. Hasta donde yo se Jesús, su supuesto líder moral no invitó a semejantes demostraciones de violencia, brutalidad y crueldad, que bien sabemos no sólo ejercen los delincuentes en nuestro país, sino las fuerzas que se supone estan para cuidar y proteger a la ciudadanía. Esperemos que la visita del Papa en el 2012 no venga también a apoyar esta absurda e irracional manera de resolver las cosas. Esperaríamos del líder religioso católico un mensaje de paz y esperanza y no un aval a a la violencia y la destrucción del tejido social que la guerra de Calderón ha provocado. El fuego no se apaga echándole gasolina, eso es seguro, y eso es lo que Calderón ha hecho desafortunadamente, ¿alguién en Los Pinos podrá entender esto? Que bueno que Human Rights Watch vino a poner el dedo en la herida, ojalá los hoy precandidatos no hagan caso omiso de los dicho en el informe de esa organización internacional, pues Calderón sencillamente es incapaz de la menor rectificación. ¿Cuantos muertos más habrá de aquí al día en que Calderón entregue el poder, y cuantos más habrá después de su salida de Los Pinos?
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Human Rights Watch: Calderón fracasa en su guerra contra narcotráfico
El informe entregado por José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), ál gobieno mexicano el día de hoy es contundente: La guerra emprendida por Felipe Claderón en 2006 contra los narcotraficantes y la delincuencia organizada ha fracasado. Más de 40 mil muertes, ha sido lo demuestran, así como secuestros, desapariciones, torturas y ejecuciones extrajudiciales, llevadas a cabo por los cuerpos de seguridad, cuyo aumento no se detiene. Calderón fue incapaz, en su afán mesiático,confesado ante un grupo cristiano pentecostal, de llevara cabo una guerra cuyos pronósticos no eran muy favorables, dada la corrupción de los cuerpos de seguridad. Y como las previsiones más pesimistas lo suponían, a 5 años de inciada, la lucha se ve pedida, lo que significa que Caldeón dejará la presidencia del país, habiéndole incumplido al pueblo de México, y al Dios que según él, le ordenó llevar a cabo esta lucha, así que será perdedor por dos lados, el social y humano, y el divino. Así que cualquiera de los hoy precandidatos que eventualmente llegue al la primera magistratura habrá que darse a la tarea de modificar de fondo la estrategia en que se empecinó Calderón. Y eso supone no sólo una reorganización de las policias, una redefinición del papel de las fuerzas armadas, una limpieza de los cuerpos de seguridad, sino también un cambio en lo referente a los fines y metas que se traten de alcanzar. No basta con atrapar y encarcelar capos y líderes de los carteles, ni siquiera aplicarle la pena capital como sugieren los vedes menos verdes del planeta, sino atacar la raíz de estos problemas. El narcotráfico, como el tráfico de personas, armas, mercancía ilegal, es el efecto, no una causa. Por lo tanto hay que atacar los factores que han dado lugar a la degradación de nuestra sociedad y la destrucción del entramado social. Y ahí están la pobreza endémica, el desempleo, la inseguridad laboral, los bajos salarios, las altas tasas de explotación del trabajador, la falta de acceso a servicios de salud y educativos de calidad para toda la población, la ideología de la competencia salvaje, el debilitamiento de las instituciones sociales y del Estado. En síntesis, la decadencia del sistema capitalista, donde un individualismo mal entendido, donde el egoísmo y el afán de lucro desmedido han sentado sus reales; donde la maquina y los objetos han suplantado al hombre, como lo más importante y valioso. Ante tal panorama deshumanizado no es de extrañar que la gente busque evadirse de la realidad por cualquier modo y acuda a los vicios y adicciones o las experiencias extremas, como salidas ante una realidad preexistente que lo supera y aplasta brutalmente. Así que lo primero que hay que hacer es restaurar al hombre, reconocer y defender sus valores y derechos, como individuo y como parte de colectividades, grupos, asociaciones del más variado tipo.
El informe de HRW es dramático y llama a una revisión de fondo de los fines que como Estado y sociedad nos hemos propuesto, así de los medios para alcanzar dichos propósitos. Visto está que no todo se vale, porque no todo conviene, y el primer paso es defender a la ciudadanía, su cultura, su sociedad, del acecho de las fuerzas fácticas que hoy atentan contra ella. El Jefe del Estado así debe entenderlo; así debió comprenderlo Felipe Calderón y no precipitar al país a una guerra absurda e irracional cuyo fin aun se ve muy lejano y cuyo aldo será sin duda negativo, como de hecho ya lo es.
El informe de HRW es dramático y llama a una revisión de fondo de los fines que como Estado y sociedad nos hemos propuesto, así de los medios para alcanzar dichos propósitos. Visto está que no todo se vale, porque no todo conviene, y el primer paso es defender a la ciudadanía, su cultura, su sociedad, del acecho de las fuerzas fácticas que hoy atentan contra ella. El Jefe del Estado así debe entenderlo; así debió comprenderlo Felipe Calderón y no precipitar al país a una guerra absurda e irracional cuyo fin aun se ve muy lejano y cuyo aldo será sin duda negativo, como de hecho ya lo es.
viernes, 4 de noviembre de 2011
La Corrupción
Sin duda alguna el mal de nuestro tiempo es la corrupción generalizada que hoy corroe nuestra sociedad. El diccionario define a la corrupción, como la acción de viciar o pervertir algo, de, en suma, hecharlo a perder. Y ciertamente es lo que de muy distintas maneras y formas nos ha venido sucediendo prácticamente desde la Colonia hasta nuestros días. Pero tal vez, en gran medida debido a los modernos medios de comunicación, este mal endémico se ha hecho más evidente y ha alcanzado grados superlativos de crecimiento en la sociedad. Es el eje sobre el cual se apoyan todas las formas de delincuencia, desde las más sencillas hasta las más complejas y sofisticadas. Desde el robo hormiga de mercancías en un supermercado o el robo de papelería en una oficina, hasta los grandes fraudes financieros o el tráfico ilegal de personas, bienes, armas o drogas. Varios parecen seer los factores que han propiciado ese gran desarrollo de la corrupción en nuestro país. En primer lugar, el establecimiento de un Estado colonial cuyo "orden" se nos impuso a la fuerza, y frente al cual la corrupción es una forma de respuesta opositora de parte de los subordinados, quienes buscan escapar al control de ese Estado cuya legitimidad y legalidad niegan; y, por otro lado, en una forma de explotación de la ciudadanía de parte de las autoridades que consideran su puesto público como una propiedad de la que pueden disponer a discreción. En segundo término, una mentalidad colonial que veía al estado novohispano primero, y después a la República independiente como un botín para ser saqueado, actitud que aun persiste en gran parte de los funcionarios y empleados públicos; lo que no es de alguien en particular, es de todos, y por lo tanto un objeto de apropiación a la buena o a la mala por parte de quien tenga acceso a dicho objeto en un momento y situación determinados. En tercer puesto, una mentalidad egoísta y mezquina, que además de considerar los bienes públicos como botín, no busca sino su beneficio inmediato, sin la menor consideración de los daños a largo plazo que produce su actitud, y sin la menor solidaridad para con la sociedad, de la cual no se siente parte debido a un individualismo extremo y mal entendido, totalmente contrario a lo que las filosofías que han defendido el individualismo (como realización plena de la persona) han propuesto. En cuarto sitio, está en últimos tiempos ael afán de lucro continuamente promovido y alentado por los medios de comunicación masiva. Afán que no tiene fin, ni medida, ni contención alguna; consumir, consumir, consumir, esto o aquello, pero siempre más, hasta los excesos, hasta la saturación, hasta el agotamiento de fuerzas y recursos, por que en esta sociedad la felicidad y la realización humana se identifican con el lucro, el consumo, y la posesión de "bienes" de todo tipo, ante una insatisfacción y frustración, que producen un sentimiento de vacío cada vez mayor y más hondo. El único límite a esos afanes conumistas y depredadores, lo establece la muerte el día que llegua aunque el individuo espera que esee día nunca llegue, y los medios masivos lo invitan a olvidarese de la misma, pues es del todo contraria a las finalidades de una vida hedonista y consumista, pues, ¿quién puede consumir ya muerto?
Así, la corrupción es el producto de esa situación anómica en que debido a la fuerza con que se han impuesto ciertas normas socicoculturales y a la imposibilidad de acceder a ellas por las vías legales y legítimas (por ejemplo por bajos salarios o por desempleo) ; el individuo totalmente convencido de su validez universal y particular (para su caso) se ve, por así decirlo, obligado a conseguir esas metas socioculturalmente impuestas a la buena o a la mala. Y es cuando la corrupción aparece y florece cual frondoso árbol, que expande sus ramas y raíces por toda la sociedad, hasta llegar a los grados que hoy podemos observar a simple vista en cualquier parte, sean espacios públicos, organismos públicos, empresas privadas o asociaciones civiles de supuesto interés social. Todos se han convertido en oportunidades para el ejercicoio de todo tipo de corruptelas.
En tal situación, lo que se requiere en verdad es una verdadera revolución cultural que cambie de manera radical la manera de entender el mundo y la sociedad, y la vida propia (biografía personal) inmersa en ese mundo. Eso incluye necesariamente una reforma del Estado, que realmente lo legitime a los ojos de la sociedad y del ciudadano, un Estado que se entienda como una organización macrosocial cuys reglas son aceptadas no sólo formalmente sino también en los niveles de la legitimidad y lo afectivo. El Estado, y especialmente su gobierno, tienen que dejar de verse como una imposición de origen incierto, como entes ajenos y distantes a la vida personal de los ciudadanos. Un Estado en que lo público y lo social dejen de verse como no lugares, es decir, como espacios que son tierra de nadie, de la que no hay responsables, y que están allí solamente para la apropiación privada ilegítima, o como decimos en México, para el "agandalle", del más "vivo", el más audaz, más aventado, o sea, el más corrupto.
El problema de la corrupción no se va a resolver entonces con meter a los corruptos a la cárcel, esos microespacios que acaban magnificando los vicios y la degradación humanas. Se resoleverá en gran parte, en la refundación de un Estado moderno legal legítimo producto de un pacto social acordado y consensuado; con un sistema económico que genere crecimiento y desarrollo sin explotación despiadada y salvaje del trabajador y el empleado. Y sin que los medios masivos de comunicación pormuevan únicamente el hedonismo, y el individualismo entendido como egoísmo miope y mezquino. Y ni que decir sobre la necesidad de una moralidad y espiritualidad laicas que rescaten lo mejor de los valores humanos que se han manifestado a lo largo de la historia humana en las religiones y filosofías.
Así, la corrupción es el producto de esa situación anómica en que debido a la fuerza con que se han impuesto ciertas normas socicoculturales y a la imposibilidad de acceder a ellas por las vías legales y legítimas (por ejemplo por bajos salarios o por desempleo) ; el individuo totalmente convencido de su validez universal y particular (para su caso) se ve, por así decirlo, obligado a conseguir esas metas socioculturalmente impuestas a la buena o a la mala. Y es cuando la corrupción aparece y florece cual frondoso árbol, que expande sus ramas y raíces por toda la sociedad, hasta llegar a los grados que hoy podemos observar a simple vista en cualquier parte, sean espacios públicos, organismos públicos, empresas privadas o asociaciones civiles de supuesto interés social. Todos se han convertido en oportunidades para el ejercicoio de todo tipo de corruptelas.
En tal situación, lo que se requiere en verdad es una verdadera revolución cultural que cambie de manera radical la manera de entender el mundo y la sociedad, y la vida propia (biografía personal) inmersa en ese mundo. Eso incluye necesariamente una reforma del Estado, que realmente lo legitime a los ojos de la sociedad y del ciudadano, un Estado que se entienda como una organización macrosocial cuys reglas son aceptadas no sólo formalmente sino también en los niveles de la legitimidad y lo afectivo. El Estado, y especialmente su gobierno, tienen que dejar de verse como una imposición de origen incierto, como entes ajenos y distantes a la vida personal de los ciudadanos. Un Estado en que lo público y lo social dejen de verse como no lugares, es decir, como espacios que son tierra de nadie, de la que no hay responsables, y que están allí solamente para la apropiación privada ilegítima, o como decimos en México, para el "agandalle", del más "vivo", el más audaz, más aventado, o sea, el más corrupto.
El problema de la corrupción no se va a resolver entonces con meter a los corruptos a la cárcel, esos microespacios que acaban magnificando los vicios y la degradación humanas. Se resoleverá en gran parte, en la refundación de un Estado moderno legal legítimo producto de un pacto social acordado y consensuado; con un sistema económico que genere crecimiento y desarrollo sin explotación despiadada y salvaje del trabajador y el empleado. Y sin que los medios masivos de comunicación pormuevan únicamente el hedonismo, y el individualismo entendido como egoísmo miope y mezquino. Y ni que decir sobre la necesidad de una moralidad y espiritualidad laicas que rescaten lo mejor de los valores humanos que se han manifestado a lo largo de la historia humana en las religiones y filosofías.
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