viernes, 1 de febrero de 2013

Trágica explosión en las oficinas de Pemex

Una trágica explosión en las oficinas generales de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha causado hasta el momento de escribir estas líneas, 32 muertes y 121 heridos. El hecho sucedido a las 15.50 horas del día de ayer en el edicio B-2 del complejo administrativo de la empresa paraestatal fue del todo sopresivo para propios y extraños. Sin embargo hay que reconocer la agilidad y rapidez con que los cuerpos de seguridad internos, del gobierno de la ciudad de México, ele stado de México y federales, se movilizaron para atener tan doloroso evento. También ha habido mucha mesura en las declaraciones, desde el presidente de la República, hasta el rescatista que trabaja entre los escombros, han evitado hacer declaraciones estruendosas e iiresponsables, y se han abstenido de hacer conjeturas sobre las cusas del incidente. A diferencia de lo sucedido en lso gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, cuya insesnsibilidad ante las desgracias humanas fue más que evidente, el presidente Enrique Peña Nieto estuvo presente en el lugar de la tragedia y en por lo menos uno de los hospitales en donde hay herdidos producto de esta desgracia. El actual primer mandatario de la nación, ha estado muy al pendiente de lo que ha estado sucediendo en las instalaciones de Pemex y ha estado girando las instrucciones necesarias para cumplir con la primera prioridad que ha sido salvar vidas de lso trabajadores de la empresa petrolera. Los gabinetes de seguridad locales y federales están coordinando tareas y esfuerzos con la esperanza de encontra más sobrevivientes y rescatarlos para darles la atención médica que merecen. Ha sido una primera dura prueba para el presidente de los Estados Undidos Mexicanos, Enrique Peña Nieto así como para el titular del gobierno del Distrito Federal, el Dr. Mancera y su capacidad para entenderse y coordinarse en bien de los trabajadores petroleros, cuestión impensable durante los dos sexenios anteriores, donde el encono, los golpes bajos, los odios injustificados y el miedo, fueron las reglas del juego en la relación entre el gobierno federal y el correspondiente a la capital de la República. Felicitaciones pues, a ambos niveles de gobierno asentados en la ciuada de México, así como a la invaluable ayuda del gobierno del estado de México que han colaborado eficientemente en esta dura situación. Y desde estee pacio nuesto más sentido pésame y solidaridad a las familias de los trabajadores petroleros afectadas por esta tragedia.
Esperemos que los heridos y lastimados se repongan muy pronto y que quienes hayan perdido la vida, esten ya descansando en paz.

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