martes, 26 de febrero de 2013

Dos graves errores en materia de comunicaciones y transportes

Dos graves errores en el inicio de esta nueva administración pública federal en materia de comunicaciones y transportes se hacen ya notorios, por un lado, la negatuva del gobierno a hacerse cargo de la administración de Mexicana de Aviación de manera temporal, en lo que se encuentra un comprador apropiado que garantice la sobrevivencia de la línea aerea y; por otra parte, el establecimiento de una nueva política de telecomunicaciones que permita la aparición de nuevas cadenas nacionales de televisión abierta que ampíen la oferta para el público y roman con el duopolio actualmente existente. Además se necesita la aparición de una cadena nacional pública que haga televisión de Estado y permita que voces que aun no tienen medio de expresión encuentren una forma de difundir sus ideas políticas, económicas, culturales, etc. No se trata de televisión de gobierno sino de Estado. Pues si bien el gobierno también tiene pleno y legítimo derecho a difundir la información respecto a sus actos administrativos, a sus obras públicas,  a sus políticas gubernamentales, también la ciudadanía tiene igualmente derecho a expresar y difundir sus preocupaciones, sus quejas  y propuestas, así como sus acciones civiles de órden público. El gobierno de Enrique Peña Nieto debe abrir esos nuevos espacios de comunicación, para que esta sociedad plural se exprese y encuentre puntos de diálogo, confrontación de ideas, pero también acuerdos logrados por la vía democrática. El México de este siglo así lo requiere.
En cuanto al caso de Mexicana de Aviación, sin duda, hay má posibilidades de una buena venta a empresarios en verdad responsables y comprometidos, si la línea está operando. Tener a los aviones varados y deteriorándose, y las operaciones caídas no ayuda a nadie, ni siquiera al propio gobierno federal que quiere deslindarse del asunto. Lo único que hace es complicar más la situación de dicha empresa y su trabajadores. Lo que sí debe hacer es llamar a cuentas a su anterior dueño y su socios para deslindar responsabilidades y restituir a la empresa lo que a ésta le pertenece y ejercer las normas penales aplicables al caso. Lo peor que el Estado puede hacer es seguir la perversa política de el anterior presidente Felipe Claderón encubriendo a los verdaderos culpables de la quiebra de la empresa y dejando que la línea aérea se vaya al bote de la basura..

No hay comentarios:

Publicar un comentario