miércoles, 27 de febrero de 2013

La detención de Elba Esther Gordillo

La detención de Elba Esther Gordillo en el aeropuerto internacional de la ciudad de Toluca, capital del estado de México, simbró al sistema político mexicano. La hasta ayer considerada intocable, fue detenida, acusándola de la utilización de millonarias cantidades de dinero, de los trabajadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en su favor particular, lo cual no es novedad. Lo interesante del asunto, es que la profesora Gordillo, era sin duda uno de los más grandes poderes fácticos de este país, lo que la había llevado a convertirse en un problema muy serio para el sistema político. Su detención es una aviso muy claro de que el actual gobierno, encabezado por Enrique Peña Nieto, está dispuesto a recuperar la supremacía del Estado sobre los poderes fácticos. Pero es también un aviso al sindicato para que no se oponga a la reforma educativa recién puesta en marcha por el propio gobierno federal. La medida tomada contra la profesora, cuyas pretensiones de omnipotencia eran ya verdaderamente abiertas y descaradas, son un recordatorio de que nadie puede estar sobre el Estado, por lo menos no, si su actitud es veligerante o contestataria. Y la actitud de la Sra. Gordillo dejaba mucho que desear de tiempo atrás. Sin duda el Priísmo no le perdonó la traición gracias a la cual llegó a la presidencia Felipe Calderón. Tampoco se le perdonó a la maestra su actitud coqueta y resbaladiza mediante la cual ofrecía el apoyo del SNTE y su enorme base trabajadora, al mejor postor, en un a actitud tan pragmática que caía  en la prostitución. Quienes sigan apoyando a la doña, deberán hoy cuidarse mucho de qué dicen y qué hacen, si no quieren acabar en la picota como ella.
Finalmente la detención de Elba Esther Gordillo, deja el camino libre y despejado para que el gobierno de Peña Nieto, retome la rectoría de la educación pública en sus niveles básicos  y medios, cosa que no pudieron o no quisieron hacer los gobiernos de Fox y Calderón.
El gran ganador es sin duda Enrique Peña Nieto y su gobierno. Pero para que el triunfo sea contundente y definitivo, su administración tendrá que enfrentarse también a los poderes fácticos en materia de energía y telecomunicaciones, en donde los poderes fácticos del sindicato petrolero por un lado, y de los dos magnates de la televisión y la telefonía han sentado sus reales.

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