Los Juegos Panameicanos que acaban de terminar en la ciudad de Guadalajara, también conocida como la "Perla de Ocidente" no ha dejado varias iportantes lecciones. Una de ellas, por demás evidente, que como sociedad, cuando hay organización, trabajo, coordinación se pueden obtener grandes logros, en este caso en el ámbito deportivo. En los pasados quince días, no hubo mayores incidentes de los cuales preocuparse, la paz social imperó y con ella un ambiente social que permitió una sana convivencia entre los tapatíos mismos y con las muchas personas que visitaron la ciudad ya como atletas, directivos, personal de apoyo o turistas. En cuanto a las competencias tampoco hubo que lamentar descalificaciones debido a dopaje,los deportistas se dedicaron a hacer lo suyo sin necesidad de recurrir a sustancias prohibidas, lo cual también debe ser motivo de satisfacción. Una tercera enseñanza, que hasta comentaristas de la televisión y los medios electrónicos aceptaron, es que deporte no es equivalente de futbol soccer, que hay otros deportes capaces sde llamar la atención del público, d emocionarlo y motivarlo a la práctica. Se reconoció por muchos comentaristas que hay una enorme desigualdad en los presupuestos y los tiempos que se dedican al futbol y los que se otorgan a otros dportes. Y eso, en nuestro país es mucho decir. Y si queremos que en los próximos juegos en Toronto, o en los Olímpicos de Londres o después en Brasil volvamos a tener una participación igual o mejor a la que se acaba de tener, más vale bajar al futbol del pedestal en el que se le ha colocado exageradamente, y se atienda a otros deportes que le han dado a México (a la sociedad) muchos gratos momentos y satisfacciones.
No menos importante es que llevar a la juventud hacia la práctica del deporte es una acción muy positiva que sociedad y gobierno pueden llevara cabo conjuntamente, para preservar la salud física y mental de la juventud, pero no solamente de ellos, sino también del hombre y la muer maduros e incluso de la tercera edad. El deporte, puede coadyuvar a mejorar y mantener esa salud tan importante para las personas, pero también de la sociedad en su conjunto. Una sociedad se enferma cuando sus componentes, los individuos están enfermos físca, mental o espiritualmente. El deporte sumado a otros factores, como la educación, el contacto con la cultura, la preservación de la salud, el ejercicio responsable de la libertad, y valores tan importantes como la solidaridad, la cooperación, la corresponsabilidad y un sano patriotismo (nacionalismo), mucho puede hacer en el combate contra el flagelo de las dorgas y la violencia, que hoy son los signos más que evidentes de lo enferma que está nuestra sociedad. Esa es una manera pacífica de combatir los males que nos aquejan, mucho más eficiente que el uso de la violencia por legítima que sea, para combatir la violencia. De igual manera que la drogadicción no se combate dorgándose aún más. Estas son a mi parecer algunas de las muchas lecciones que nos dejan estos juegos panamericanos.
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