jueves, 20 de octubre de 2011

Niña atropellada en China pierde la vida

Hace un par de días se presentó en la televisión del mundo un video que muestra como un consuctor de una camioneta en China atropella a una niña y como un vehículo instantes después vuelve a pasar sobre el cuerpo de la niña que yace en el suelo, También se muestra la indifrenecia de varios transeuntes ante el cuerpo caído de ella. No es sino hasta que la madre aparece, que el cuerpo de la niña es levantado de la calle. Es una escena escalofriante que desafortunadamente se repite cotidianamente en muchas partes del mundo y que demuestra el grado de detererioro moral que sufren nuestra sociedades en general con muy raras excepciones. Preocupa que los dos conductores  de vehículos que atropellan a la niña  fueran distraidos, pero aun preocupa más el que ninguno de los dos se haya detenido a ayudar a la niña. No es un problema de educación vial solamente, es un problema de falta de los valores más elementales y básicos necesarios para la convivencia en sociedad. Una niña perdió la vida por la actitud de los conductores, pero también porque los transeúntes fingieron no verla como un prójimo necesitado de ayuda urgente. Tal vez si alguno se hubiese acomedido la niña estaría aún viva, no lo sabemos, lo que si queda claro es que la falta de una moralidad social, de un sentido de corresponsabilidad, tuvo mucho que ver con la muerte de esa chiquilla inocente. Lo que nos demuestra  que lo moral no está para nada separado de la vida práctica cotidiana y que bien haríamos en pensar que la educación formal y la socialización -incluída la capacitación  vial- debieran incluir una educación cívica y moral .  Conducir un auto, camión, furgoneta, bicicleta o motocicleta, debiera tener como prerrequisito una capacitación en el manejo responsable de esos vehículos, que mal usados pueden ser, comolo vimos, armas que quiten vidas o incapaciten a la gente temporal o definitivamente. No basta con conocimientos técnicos y con destrezas de manejo, si no van acompañados de una clara enseñanza sobre las responsabilidades que se dquieren al manejar un vehículo, sea una bicicleta, un auto o un avión o trasatlántico. Sin una moral que señale con claridad que la vida humana debe ser cuidada y protegida pese incluso los errores que se puedan cometer, como el caso de la niña que se expuso al cruzarse la calle. La vida humana es primero. 

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