miércoles, 26 de octubre de 2011
No a la reeleción de legisladores
Actualmente en la Cámara de diputados del Cogreso de la Unión se discuten las "urgentes" reformas políticas estructurales que se dice requiere el país. Es verdad de que muchas e elllas urgen, pero también es cierto que otras no, pues obedecen más a intereses de partidos y camarillas. Tal es el caso de la tan llevada y traída reelección de diputados, senadores, asambleístas y presidentes municipales. Un ay otra vez se nos dice que la reelección de estos legisladores y funcionarios ayudaría a perfeccionar la democracia mexicana, y la verdad es que no es así. También se nos ha dicho que es que en las democracias consolidadas esto sucede, pero se olvidan de ls particularidades de la historia nacional y de que no todo lo que funciona en otras partes, igualmente funcionaré en nuestro país. Hoy, un panista declaraba que la reelección consecutva de diputados acercaría a estos a la ciudadanía y sus problemas, lo cual no es, en el mejor de los casos, sino misticismo y buena fe, pero no la verdad. Lo que sí es verdad es que los senadores y diputados no conformes con la relección que de facto existe en el país y que les permite saltar de una diputación federal a una senaduría, y de ésta a una diputación estatal o algun puesto como funcionarios municipales, estatales o federales, lo que quieren es ahorrarse el trámite de las campañas, de salir a buscar y ganar votos. Finalmente se nos ha dicho que la reelección consecutiva es un mecanismo para premiar o castigar el desempeño de un legislador, lo cual una vez más es una gran mentira. Lo que si se daría en la realidad sería una mayor marrullería para mantenerse enquistados en la curúl. Hasta el día de hoy, y muchos años han pasado ya, ningún legislador ha demostrado en los hechos merecer ser reelegido, de hecho a la gran mayoría de ellos habría que haberles aplicado la revocación de mandato, cosa que por cierto ellos se niegan a aprobar. Entonces, lo que queda diafanamente claro, es que la reelección no significa paso adelante alguno en favor de la democracia ni mucho menos. Más bien lo que sí significa es que esa "clase" política quiere seguir haciendo de las suyas de manera descarada e irresponsable y de espaldas a la ciudadanía. Y que mejor oportunidad hay de eso que mediante la reelección consecutiva. Ni la historia de México, ni su presente avalan la bondada de la reeelección de ningún legislador o funcionario, bastante inútiles y corruptos son, bastante alejados de la ciudadanía y sus necesidades están,para que se les premie con la relección. No sólo no debe aprobarse tal medida retrógrada sino que habría que poner candados para evitar que pasen de una Cámara a otra sin más. La reelección no puede ser considerada como un avance hacia mayor y mejor democracia, pero en caso de aprobarse, se necesesitaría de una participación ciudadana permanente sobre los legisladores, que vigilara sus actos y sus dichos día con día. Y la clase política se las ha arreglado bastante bien para evitar ese seguimiento ciudadano, entre otras cosas, creando una cortina de desprestigio sobre sí mismos, para auyentar a la ciudadanía. Se han hecho odiosos y despreciables a sí mismos para que los dejen solos hacer de las suyas, por la sencilla razón de que operan y piensan como una mafia que cuida celosamente de sus intereses privados. Intereses que no pueden ser expuestos a la luz de la opinión pública, pues se les caería el teatro. Pensar que puede haber alguna bondad en la relección de legisladores y funcionarios es, por decirlo de la manera más suave posible, un acto de inocencia e ingenuidad mayúsculo.
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