domingo, 17 de marzo de 2013
¿Por qué Francisco?
Como todos los Papas, al ser elegido para tan importante puesto, el cardenal Jorge Mario Bertoglio cambió sus nombre al de Francisco. En un principio hubo confusión, y hubo quienes atribuyeron esa cambio a la isnpiración de San Francisco de Asis, y su modo de vida, sencillo, humilde y austero. Otros pensaron en Francisco Xaver de Borja, uno de los fundadores, con San Ignacio de Loyola, de la orden de los jesuitas, quien se caracterizó por su celo misionero. Por los primeros actos y palabras, el Papa Francisco más bien parece haberse inspirado en ambos personajes. Ha mostrado la sencillez y modestia de San Francisco, al tiempo que ha llamado a los cardenales, como nunca antes, ha llevar una labor misionera hasta los últimos rincones del planeta, lo que lo identifica con Francisco Xavier. Primeros actos de un Papa que demuestra ser un gran líder y señala claramente las directrices de lo que será su papado. Y en horabuena que así sucede, en momentos en que la Iglesia ve como diariamente miles de fieles la abandonan, ya sea por los escandalos de pederastía, o los conflictos con los Estados láicos por la homosexualidad y los matrimonios entre personas del mismo sexo, o los curas que rsultan ser tios de todos los niños del pueblo y número bastante grande de fallas, errores, entre los que se encuentra la incapacidad de ese lelfante blanco que es la Iglesia Católica, para responder con eficiencia y prontitud a los retos del cambiante mundo actual. Para muchos, más allá de la sorpresiva elección del cardenal bonaerense Bertoglio, ha surgido la esperanza de que este papado puede darle a la Iglesia un rumbo diferente que la acerque al pueblo, a sus necesidades, a sus problemas cotidianos, a sus carencias, a su abandono, a su soledad. Y es necesario que así sea, ya que el cristianismo no puede ser una religión de élites, o de privilegiados, de gente elegante y adinerada. Es una religión para todos, especialmente para los pobres; pobres de espíritu no sólo careentes de recursos financieros y bienes materiales o faltos de conocimientos intelectuales. El cristianismo debe tratar de solucionar todas esas carencias, y todo el dolor y el sufrimiento que la acompañan. No con un afán edonista, ni siquiera con las buenas intenciones de una ONG, sino con un espíritu evangélico, con el deseo de crear un mundo mejor y en paz, con la intención de crear lazos de solidaridad, corrsponsabilidad, de mutuo apoyo, de ayuda al prójimo, un mundo donde se pueda vivir mejorauqnue sólo sea eso temporalmente. Así que grandes son los retos del Papa Francisco, empezando por re-evangelizar a la propia Iglesia, siguieindo por traer de regreso a casa a quienes decepcionados se han ido y trayendo a aquellos(as) que andan sin rumbo y perdidos en la vida. Y en esa tarea, el Papa juega el papel principal de líder, de guía, que muestra el camino y motiva a seguirlo. Y aun para aquellos no creyentes, la Iglesia debe ser una mano amiga y solidaria, que apoya y a la vez respeta la elección de cada quien. Así actuaron las primeras comunidades cristianas según narra la historia y hoy es tiempo de recuperar ese modo de actuar en la vida.
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