Las reacciones no se han hecho esperar, la elección de Jorge Mario Bergoglio, ahora Francisco, ha causado una amplia polémica en el mundo. Uno de los primeros signos del nuevo papado es la controversia, especialmente en Argentina, donde las posiciones se han polarizado. A Francisco se le ama o se le odia, pero no parece haber posibilidad de mantenerse indiferente frente a Él. Y ese puede ser uno de los grandes signos de su papado. Para muchos argentinos y latinoamericanos, Francisco representa una gran esperanza de que se den grandes cambios en la Iglesia para bien, ven en Él a un hombre humilde, sencillo, austero, cercano al pueblo; pero para otros hay puntos oscuros que preocupan. Acusaciones respecto al papel que Bergolio tuvo como provincial de los Jesuitas y como uno de los líderes de la Iglesia Católica argentina en la etapa de la dictadura de Videla en Argentina. O sus confrontaciones en los últimos tiempos con el gobierno argentino actual, en temas tan sensibles como la pederastía, la homosexualidad, los matrimonios entre homosexuales.
Lo que parece claro es que el Papa Francisco sostiene una posición consrvadora, pero sin dejar estar cerca del publo. Se manifestó contrario a la teología de la liberación, por sus vínculos con el marxismo, pero a la vez se le ve como muy sensible al sufrimiento y los problemas del pueblo.
Así que lo que puede esperarse es un papado con carácter, evengelico, que muy probablemente lleve al Vaticano un modelo de vida austero, que buena falta le hace a la sede papal. Ese ya sería un primer gran beneficio para la Iglesia Católica. Pero sin duda el gran reto es devolver a la Iglesia la confianza, la credibilidad, y la humildad, y que esta vuelva a se el gran referente moral de la sociedad, en un mundo capitalista, neoliberal cada día más duro, frio y cruél. La modestia y austeridad del Papa, su cercanía al pueblo, pueden ayudar mucho a ello, sí esa actitud la logra contagiar a la esructura de la Iglesia. Y eso es algo que esperaríamos que sucediera pronto. En fin, como en el caso delos 265 predecesores, a Francisco, por sus obras lo conoceremos.
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